“¡Yo lo hago!¨, desarrollando la autonomía

“¡Yo lo hago!¨, desarrollando la autonomía

TUS HIJOS

  

Por Mayra Medina De Hijar

Los niños buscan la independencia del adulto. Esto ocurre a partir del primer año y medio, y los tres de edad. Es cuando escuchamos: ¨¡Yo, yo!¨, ¨¡Yo lo hago!¨. No se limitan a caminar nada más, sino que buscan cualquier actividad que ponga a prueba su desarrollo muscular, por ejemplo: usar algunos utensilios al comer, vestirse, peinarse, o explorar más su mundo cuando caminan.

Si durante esta etapa a un niño se le estimula para desarrollar su autonomía, entonces se volverá una persona con más confianza; desarrollará la voluntad de hacer y estar en autocontrol, aunque los límites adecuados serán estipulados por el adulto. Si por el contrario los reprimimos, y no promovemos que tomen el control de sus propios movimientos y deseos, estaremos fomentando sus dudas, temores, desconfianza y poca voluntad de decisión y acción. ¿Te imaginas a un niño así, o cuando llegue a la adolescencia, o peor aún, cuando sea adulto?

Recomendaciones para la libertad y la autonomía:

  • No le exijas que se comporte perfectamente.
  • Deja que aprenda con su esfuerzo.
  • Si no es algo peligroso, déjalo que tome decisiones.
  • Enséñale a que vea por sus necesidades sin ignorar las de los demás.
  • Fíjate en sus “para qué hace lo que hace”, y déjalo que avance a su ritmo.
  • No lo sobreprotejas ni hagas las cosas que le corresponden.
  • Aprende a llegar a acuerdos inteligentes con él o ella.
  • Déjalo que aprenda de sus errores, y permite que lo reintente.
  • Hay veces en que las cosas deben ser bajo tus reglas; se firme y pon límites claros.

Recomendaciones para ti como guía:

  • Sé un buen ejemplo para tu hijo.
  • Comprométete con lo que emprendes y deseas.
  • Toma decisiones responsablemente.
  • Hazte cargo de tu vida, y aprende de lo vivido.
  • Respeta a los demás.

Cuando un ser humano ejerce su autonomía, se convierte en alguien que piensa y decide su propio actuar. La autonomía o independencia lleva implícita una gran responsabilidad para la persona y sus decisiones, así como un alto nivel de respeto personal y hacia los demás.

Si quieres que tu hijo no dependa todo el tiempo de ti, que actúe con más valentía y seguridad, entonces piensa que estás siendo observad@ por él o ella, y que la mejor manera que tienes para enseñarle es a través de tus actos, y de la comprensión que tengas para con él y con el resto de las personas.

Hasta el niño más independiente necesita sentirse apoyado, guiado, amado y bajo los límites claros de sus padres o cuidadores, que le permitan alcanzar un equilibro justo entre la autonomía y la responsabilidad que implica vivirla.

Y una última para ti: “Confía en tu ejercicio de paternidad, no eres perfect@ pero tampoco dejes de aprender”.

 

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