“¿Y si nos damos un tiempo?”

“¿Y si nos damos un tiempo?”
Por Mayra Medina De Hijar

Si te sientes identificado(a) con esta petición que da título al presente artículo, ya sea que te la han formulado, tú la has expresado a tu pareja, o bien, esté rondando la simple idea por tu mente hoy, entonces, es muy probable que consideres que quien lo pide ya no siente ese amor de principios de la relación.

Sin embargo, no necesariamente es la falta de amor (amor en el sentido estricto que cada quien le dé a este sentimiento) la que desunirá a una pareja, de hecho hay parejas que están unidas pero bajo el desamor, en otras incluso, nunca ha estado presente dicho sentimiento a lo largo de toda su relación, sin que por ello decidan abandonarse.

Cualquiera que sea el escenario, hay un factor muy importante a tomar en cuenta y es: la percepción que cada miembro de la pareja tiene de su compañero(a) y/o de la propia relación, así como del papel que cada quien juega dentro de esta unión y del grado de satisfacción o insatisfacción que experimenten. Todo esto, aunado a la manera que se tiene de responder y actuar ante los conflictos (cada quien tiene su estilo), será lo que podrá o no, llevar a esta pareja a una separación definitiva.

Para que puedas identificarte, en el tipo de respuesta que tú o tu pareja dan, ante la percepción de que en su relación uno o los dos no están satisfechos (repito, no necesariamente significa la falta de amor o presencia de él), me basaré en el autor C. Rusbult (1982), quien realizó estudios sobre los tipos de respuestas que empleados presentaban ante su insatisfacción laboral, su nivel de compromiso y su idea de mejorar en otro empleo. Lo siguiente está adecuado a la insatisfacción pero dentro de una pareja o relación íntima en general.

Posibles respuestas frente a la insatisfacción dentro de una relación de pareja

1.- Los que se van (SALIDA):

Es un tipo de solución a la insatisfacción, en donde se decide formalmente separarse o que un miembro de la pareja se salga de la unión, es entonces una solución de acción y destructiva. (Ejemplo: Darse “tiempos”, abandono del hogar, separación inmediata, etc.)

  • Aquí la satisfacción de quien la aplica es baja, al igual que el compromiso, pero las alternativas que brinda el exterior “el afuera o lejos de ti” son muy altas.

2.- Los que hablan (VOZ):

Esta forma es también de acción como la Tipo #1, pero constructiva, pues busca resolver sin tener que separarse. (Ejemplo: Hablar o discutir los conflictos, llegar a acuerdos juntos, solicitar asesoría profesional en psicoterapia de pareja, etc.)

  • Aquí la satisfacción es alta al igual que en el compromiso y en la visión de “afuera”.

3.- Los leales (LEALTAD):

En este caso, la respuesta al conflicto es constructiva como en la Tipo #2, pero es pasiva. (Ejemplo: Se opta por la paciencia y esperar que con el tiempo las cosas mejoren, muchas veces confiados en el amor, el tiempo que tienen juntos, los hijos, en fin… simplemente mantienen la fe en la relación que tienen).

  • Aquí el nivel de satisfacción es alto y el compromiso es alto también, pero son pocas las opciones de algo mejor fuera de la relación.

4.- Los ciegos, sordos y mudos (INDIFERENCIA):

Este tipo de solución es pasiva y destructiva, consiste simplemente en ignorar a la pareja. (Ejemplo: Ya no pasar tiempo juntos, hablar de todo menos del “tema”, desentenderse simplemente del otro, aplicar “ley del hielo”, etc.)

  • Aquí la satisfacción es baja, el compromiso bajo y pocas las opciones de algo mejor fuera de la relación.

Y mientras tanto, ¿qué pasa con el “amor”?..

  • Optar por respuestas del Tipo #4, nos llevará posiblemente al “desamor”, haya o no separación.
  • Empleando respuestas constructivas (Tipo #2 y #3), cuando existe un nivel de satisfacción alto, estamos muy involucrados con nuestra pareja y presentamos emociones más positivas, la posibilidad de separación es prácticamente nula.
  • El sentir “desamor” se requiere para que haya separación o divorcio, sin embargo aun sintiéndolo, no necesariamente algunas parejas llegan a ello.

La autora es Psicóloga Familiar y de Pareja.

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