¡Y que gane el amor!: Aprendiendo a resolver conflictos en casa

¡Y que gane el amor!: Aprendiendo a resolver conflictos en casa

Por Psic. Mayra Medina De Hijar

Si algo tienen en común las personas que acuden a consulta psicoterapéutica es, sin duda, la incapacidad de resolver un conflicto. No podemos evitar que sucedan, forman parte sustancial de la vida y desde niños aprendemos a enfrentarlos con ayuda de nuestros padres o cuidadores. Lo importante es señalar cómo aprendemos a resolver problemas en casa desde pequeños.

El “hágalo usted mismo”

Levante la mano el padre o la madre que, por proteger a su hijo, no ha resuelto una tarea o problema que es responsabilidad del niño. Levante la mano también aquel que ofrece la solución rápidamente mucho antes de que el niño llegue solo a su propia conclusión o alternativas.

Lo sé, todo sea por protegerlos ¿cierto?, para que no se frustren, no lloren o simplemente nosotros tenemos prisa y hacerlo por ellos es bastante práctico (nadie notó que esa maqueta de tres pisos y con desniveles la hizo usted, cuando al niño solo se le pidió una casita de palitos de paleta y engrudo).

Lo cierto es que nos cuesta trabajo aceptar que el problema no es nuestro, sino del niño y que nuestra labor es apoyarlo, no responsabilizarnos de sus labores.

Respetemos el crecimiento de los niños

A los niños les gusta explorar, darse cuenta qué tan fuertes y rápidos pueden ser o qué tan alto pueden subir. Desde que nacen están en constante movimiento, descubriendo sus capacidades de acuerdo a sus habilidades. De esta forma es como el ser humano supera obstáculos, recaba información y aplica lo adquirido para los futuros retos. De eso se alimenta la experiencia.

¿Cómo podemos apoyarle en la solución de los conflictos?

  1. Analizando el problema

Ayudarle a identificar qué es exactamente lo que tiene que ver con él, de tal manera que asuma su responsabilidad, sin culpar a terceros o sin evadirse: ¿Te gustaría contarme lo que pasó?, ¿Cuál crees que podría ser la causa?

  1. Ver las posibles soluciones

Después de reconocer su parte en el problema, el niño podrá expresar las posibles soluciones que él considere darán mejor resultado: ¿Qué te gustaría hacer?, ¿Qué tienes que hacer para lograrlo? Permita que piense en las diferentes soluciones y cuestiónelas de esta forma, aunque sean ilógicas e imprácticas; permita que piense, sin criticarlo ni minimizar sus ideas.

  1. De todas, una

Después de que él termine de dar sus soluciones pregunte: ¿Qué crees que pasaría si…? esto le servirá al niño para discriminar lo viable o no, y optar por una solución. Comparen juntos las opciones y que él determine la que crea mejor solución. No habrá buenas o malas, la puesta en práctica lo dirá.

  1. Sus manitas a la obra

El qué, cómo, cuándo y dónde llevan a la solución, es algo que debemos fomentar, así sabrá que no solamente los problemas se resolverán con ideas, sino que hay que comprometerse y actuar, tanto él como nosotros, en lo que nos corresponde ayudarle (nuestra ración de responsabilidad adulta es igual a no hacer la maqueta, pero sí el engrudo).

  1. Seguimiento

Estar revisando la evolución del problema: si ya se solucionó, si ya terminó de aplicar lo planeado, si resultó o no, si persiste el problema, de esta forma sabremos si fue adecuado o bien se puede optar por otro camino, repasando las otras soluciones o diseñando nuevas. Aprendiendo siempre de todo lo decidido.

  1. Ser agradecido

Agradeciendo al niño su confianza y que nos permitió acompañarlo en este proceso, fomenta el ser agradecido también por sentirse apoyado, no criticado y con el valor para ser solidario con alguien más.

No siempre su hijo estará dispuesto a enfrentar un problema de esta manera, dependerá de lo difícil que le resulte o de lo poco capaz que se considere, se mostrará ansioso y se cerrará ante la idea de pensar opciones. Algo así podrá generar conflictos entre ustedes, es entonces que aprenderemos junto con él que la solución no debe ser autoritaria y que no la tiene uno solamente, pues el otro se sentirá lastimado o disgustado. El conflicto se resuelve efectivamente cuando todas las partes salen ganando.

 

La autora es Licenciada en Psicología Familiar.

Psicoterapeuta Familiar y de Pareja.

www.psicofamiliaypareja.com

www.facebook.com/psic.mayra.medina

 

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