“¿Y los milenial qué?”

“¿Y los milenial qué?”

Cómo entenderlos, si somos tan diferentes…

PorMayra Medina De Hijar

Recuerdo que a finales de los 80´s pasaban por televisión un comercial sobre la Enciclopedia Británica, con sus más de 30 volúmenes gruesos y tapa extra dura. Me hacía mucha gracia en particular uno de esos comerciales, por el tono de voz de la actriz, lo recuerdo y gracias a eso hoy me sirve de ejemplo.

En el comercial un niño de primaria le preguntaba a su mamá algo como: “Mamá, ¿quién fue Cristóbal Colón?” y en voz de fondo se escucha a ella diciendo: “No lo sé, ¡búscalo hijo!”, (ahí yo reía), y la madre del niño sonreía feliz, segura porque contaban en casa con la basta enciclopedia que abría a su pequeño hijo, un universo de conocimiento al alcance de su mano y a la altura del librero.

Para mi generación, (“X”, nacidos entre 1961 a 1981), esa forma de aprender de la vida: “¡buscándolo hijo!”, fue nuestra bandera de representación. Le buscamos para jugar, le buscamos para hacer nuestras tareas, le buscamos para hacer amigos, le buscamos para todo. Fuimos independientes y adaptables a los cambios.

Al mismo tiempo, a esta generación le llega lo mejor de los dos mundos: lo análogo y lo digital, el casete y las plataformas digitales de música, el concierto con encendedor y con celular.

La mamá del comercial correspondería a la generación “Baby boomers” (1943 a 1960), personas optimistas en su mayoría activas, con mentalidad de equipo, grupal y de familia, hábiles para hacer cosas como: cocinar, mecánica, coser, construir, etc., muchos se han adaptado a la tecnología también y algunos presentan muy buena salud por el tipo de alimentación.

Al mismo tiempo, muchos de ellos hoy sufren enfermedades por sus hábitos alimenticios y excesos del pasado; de esas consecuencias los jóvenes actualmente han adoptado lo “orgánico” y el ejercicio a su  estilo de vida, ¿quién dice que no aprenden de los mayores?

Por cierto, ¿qué pasa con la generación “Y” o “milenial” (1981 a 2004)?, cada generación tiene su novedad, su pedacito de incredulidad, de que: “no la van armar”, y ese voto de confianza es el que ayuda a lograr un futuro promisorio o uno que los hunda.

Me quedo con algo reciente que se vivió en 2017, el sismo del 19 de septiembre. Se escuchó fuerte la bofetada con guante blanco que los milenial le dieron a los que no apostaban porque podían despegarse de sus celulares un momento, para ser tan solidarios como los baby boomers y tan adaptables como la generación X, repito: ¿quién dice que no aprenden de los mayores?

Hubo un momento en que así como la tecnología a ti te llegó de golpe, y veías que ellos le entendieron muy rápido, creo que ahí es donde dimos tres pasos despacio para atrás, y los dejamos quietecitos en una puerta al mundo mientras nosotros salimos a seguir buscando la vida. Llega un sismo que sacude la tierra y de paso nuestra mentalidad, y a ellos los pone justo en el escaparate de su capacidad. No los despertó, al resto sí.

Los niños en general, aprenden de la experiencia, así le hicimos todos. La experiencia de un milenial ha sido en vivo y por streaming, tal como pasó con el sismo. Lo sintieron en vivo y tiempo real, pero mantuvieron ritmo en sus piernas y voz desde sus celulares con mensajes cortos pero poderosos, marcaron con su bandera digital el territorio conquistado por sus manos solidarias mientras que el resto, respiraban profundo y calmaron su estrés al sentir que no todo estaba perdido, ¿quién dijo que no podíamos aprender de los más jóvenes?

La comunicación entre estas tres generaciones puede resultar difícil, sin embargo, solemos juzgar y temer lo que no conocemos. Si el futuro del milenial te inquieta, si su economía y volatilidad laborar te dan taquicardia, si sientes que no tendrás nietos nunca, y que no podrás heredar tu despacho jurídico ni tu tienda de abarrotes fundada por tus abuelos, entonces no actúes desde el miedo por ignorancia.

El milenial ha visto el mundo mientras creías que estaba quietecito frente al inofensivo aparato que le compraste; ha aprendido de tu actuar, de la manera en que te conduces por la vida, del cómo te organizas y del enfoque que le das a lo que aprendes. También, aunque no lo creas, tiene metas y espera alcanzarlas, con sus medios y tiempos, pero dejemos que asuma el éxito o fracaso de sus actos, igual como lo hiciste tú.

Si no confías en tu milenial más cercano, si no sabes qué quiere, cómo expresarle tu sentir, qué piensa, qué lo motiva ni qué capacidades tiene, entonces te diré algo: ¡busca ayuda! ¿quién dice que no puedes convertirte en un papá/mamá actualizado?

*La autora es Licenciada en Psicología Familiar.

Psicoterapeuta Familiar y de Pareja + Tanatología.

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Facebook: /psic.mayra.medina

Portal: www.psicofamiliaypareja.com

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