Un romance con Valle de Guadalupe

Un romance con Valle de Guadalupe

UNA VENTANA AL VALLE

 

 

El escenario perfecto no sólo para enamorarse de sus mágicos paisajes, sino para vivir el amor a plenitud, y acercarnos a quienes más amamos

 

POR NICOLE AGUIRRE

 

Cada día podemos atraer las cosas que deseamos, y darle ese otro giro positivo a nuestras vidas. Para mí es un placer poderles compartir en esta ocasión sobre los escenarios mágicos que se viven en Valle de Guadalupe, escenarios que desbordan tanto el amor como la amistad.

Cómo saben, radico en Valle, y soy de la idea de seguir disfrutando hasta mi vejez de este maravilloso lugar .

 

Un amor a primera vista con el Valle

A inicios del año 2013 fue cuando me reencontré con una pareja de amigos que conocí en un par de reuniones, de esas donde el vino y la cocina deleitaban e intercambiaban empatía, por el simple gusto del buen placer.

Con el paso del tiempo descubro que aquellos amigos son pareja y que juntos establecieron un viñedo en el ejido El Porvenir en Valle de Guadalupe.

Posteriormente, me invitan a intercambiar estancia por obra pictórica para decorar su vinícola, a lo que accedí.

No deje pasar ni un fin de semana sin ir a disfrutar de la estadía en aquella vinícola . Para mí era una ventana a mis grandes pasiones y sueños. Desde viajar por la carretera libre a Ensenada para disfrutar de increíbles paisajes, adentrarme al pequeño poblado de La Misión y a sus cerros, que después me mostrarían el camino a el Valle.

Todo esto me enamoró una y otra vez, y me indujo a sentirme entre las nubes en un abrir y cerrar de ojos, ya que sabía que cada fin de semana con aquellos amigos, quienes amablemente me abrirían sus puertas, me contarían más de su romance y de cómo esa semilla de amor, creció al grado de crear algo juntos, lo que ahora se convirtió en una vinícola representativa de Valle de Guadalupe.

 

Lugar idóneo para el amor y la amistad

Pase fines de semana visitando lugares locales del pueblo. Conocí a la mayoría de los propietarios de cada vinícola a los que personalmente me acerqué para conocer más sobre sus proyectos pero el que más me tenía con curiosidad, era el de mis amigos, pues más tarde sería ya una plataforma que contaría con su sala de degustaciones.

Ahí platicábamos rodeados de naturaleza y frente al viñedo, con la luz de la luna y un millar de estrellas que embrujaban, y te hacían sentir en la escena de romance más hermosa. Por supuesto que el vino, la comida y los aperitivos locales no podían faltar. Ahí en ese escenario fue donde la historia de amor que vivieron mis amigos al fundir sus almas y cuerpos, dio a luz en pareja, a lo que empezó como un proyecto personal.

Entre charlas imparables, tomando vino y sembrando vid, a mí en lo personal me incitaba a vivir, y a reinventarme a mí misma. Me llenaba el hecho de poder vivir un romance con el propio Valle de Guadalupe, donde su naturaleza da lugar, en un sitio casi perfecto, a vivir y dejar entre sus paisajes, experiencias completamente inolvidables.

Cada familia que formaba una vinícola o un restaurante, tenían algo en común. Sembraron su amor para edificar algo tan maravilloso y único.

No encuentro otro lugar más ideal, o siquiera la palabra perfecta para describir lo que este bellísimo lugar nos ofrece, pero sé que será el escenario ideal para festejar el día del amor y la amistad, un día tan especial y romántico en el que deseamos sorprender a aquellos a los que amamos.

 

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