Tiempos de cambio

Tiempos de cambio

Estamos viviendo una época muy interesante que se está caracterizando por grandes cambios políticos, jurídicos y  sociales en todo el mundo; en los Estados Unidos la llamada ocupación de Wall Street (otoño Estadounidense), en 2011, los países árabes iniciaron la llamada primavera Árabe en el mismo año que consiste básicamente en cambios políticos y sociales en los países; en Grecia, los “indignados” en el resto de Europa el 15M y desde luego en México, diversas manifestaciones políticas que coincidieron en esos tiempos con procesos electorales que “absorbieron” las incipientes manifestaciones sociales relacionadas con la forma en que se hace política en el país,

el papel de los medios de comunicación en la política nacional, la limitación que el régimen de partidos tiene para una representación social moderna amplia, el manejo de los recursos públicos en los procesos electorales, la participación ciudadana en las cosas públicas y demás.

La respuesta de cada país ha sido diversa, plebiscitos y consulta sobre reformas políticas y económicas en algunos, cambio de gobierno en otros; en Estados Unidos, reformas en materia económica, salud y migración que pretenden atender estas manifestaciones sociales, incluso, hasta la política exterior se vio impactada, últimamente que el ejecutivo federal americano consideró acción militar en Siria, acude a buscar el respaldo de su congreso, lo que generó una participación social en el tema con independencia del resultado cambió el esquema a diferencia del 2001 en el caso Irak.

En México, aparentemente la respuesta poselectoral del 2012 se ha centrado en algunas reformas como la fiscal, energética y la educativa, por supuesto los partidos políticos consideran que falta aún una reforma electoral para estar completos; estas propuestas y reformas han generado un gran debate nacional por razones obvias, estamos inmersos en cómo nos afectará la reforma fiscal, cuánto más pagaremos los que pagamos impuestos;  los maestros en cómo les afecta la reforma educativa, si los van a correr o no y en materia energética  desconcertados por que quienes se oponían rotundamente hace dos años, ahora son abogados convencidos de sus virtudes, sin embargo ninguna de estas propuestas atienden ni remotamente las inquietudes sociales que se plantearon en 2011 –  2012 que parecían tener vinculación con los movimientos sociales en el resto del mundo.

No olvidemos que en 2011 se logró una importante reforma constitucional en materia de Derechos Humanos, ésta parece tener ciertamente un contenido social y un replanteamiento de la forma en que el Estado organiza su gobierno, reformas que aún están en proceso y pendientes de materializarse plenamente, en este contexto también se había reformado la constitución para establecer el nuevo sistema de justicia penal, la justicia para adolescentes, entre otras.

Sin duda, tiempos de cambio debemos estar atentos y no perdernos en un mundo de reformas y debates que no atiendan el sentimiento social, el acceso a la justicia pronta y expedita, a la seguridad, a la salud de calidad y con calidez, una reforma educativa más allá de la relación laboral y de permanencia de los docentes en su trabajo, que se presenta como una reforma política y laboral mas no educativa, ¿estaremos aun dispuestos como sociedad a impulsar las reformas sociales? Las que impliquen una mejor convivencia social, una administración pública más eficaz y eficiente, que nos permitan sentirnos más seguros, tener una vida verdaderamente humana, una sociedad solidaria, justa, donde nuestros hijos e hijas se formen en valores sociales, que se traduzca en una mejor convivencia social; si ser feliz es una vocación humana y la justificación del poder público es la materialización de los Derechos Humanos, estemos atentos para impulsar las reformas pendientes, no nos quedemos perplejos ante tanto debate de temas que no se presentan con claridad y desaniman la participación social, los cambios verdaderos están aún pendientes, no olvidemos la trascendencia de nuestra participación en la elaboración de políticas públicas, la sociedad es la que debe orientar el trabajo legislativo y no viceversa, sé que para muchos la participación política es una tarea devaluada, desacreditada, se ha creado una especie de contraparte que llamamos ciudadanía, antagónica a los políticos, como si esto fuera posible, la invitación es a participar, a promover los cambios que buscamos, a hacer política, a no abandonar nuestras opiniones y limitarlas a la plática de café, reunión entre amigos en donde a manera de catarsis nos quejamos, criticamos y señalamos, para regresar a nuestra vida sistemática, egoísta de lo mío y lo de los míos, diversas sociedades y culturas se mantienen vigentes transformando su sociedad y gobierno, México no es la excepción, y los bajacalifornianos somos los transformadores más activos de la política nacional, en lo que hacemos, en donde vivimos, en nuestra familia, seamos impulsores del cambio más importante, el de nuestra actitud en relación a los demás, del egoísmo a la generosidad.

El autor es abogado Postulante, profesor de Derechos Humanos y Garantías Individuales en UABC Tijuana.

 

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