“Tengo miedo al compromiso”

“Tengo miedo al compromiso”

Por Psic. Mayra Medina De Hijar

 El miedo es un mecanismo que nos permite estar alertas ante situaciones o entornos de peligro. Gracias a él podemos protegernos y proteger a otros, ser precavidos y avanzar por la vida con más seguridad. Pero esto llevado como todo aquello que se hace en exceso, llega a ser perjudicial. El miedo en exceso puede bloquearnos o paralizarnos, imposibilitando ese avance por la vida.

Imaginemos a una pareja cualquiera donde uno de ellos presenta miedo profundo al compromiso. Son una pareja que en cierto momento de estabilidad y de cierta cómoda calma dentro de su relación, deciden dar un paso importante, por ejemplo: ser novios, la primera relación sexual, vivir juntos, tener hijos, casarse. Cuando en uno de los miembros de la pareja surge este deseo de cambio y lo plantea a su compañero(a) y de este(a) recibe una negativa cargada de ansiedad, molestia, ataque en contra y una posible huida, estamos ante un claro miedo al compromiso.

 

¡Crisis a la vista!

Hablar de miedo al compromiso es hablar de una calma inicial que lentamente da paso a la tensión. La tensión es útil porque nos obliga a movilizar todos nuestros recursos y encantos. Nos activa emocionalmente pero no genera un cambio real, por ejemplo: si quiero pedirle matrimonio desde hace tiempo, hay tensión en mi por el tema, pero no hay cambios aún, aunque sí puedo mientras tanto hablar de: ¨el primo de un amigo se quiere casar¨, o “te imaginas cuando nosotros…” para traer al menos la idea deseada a la plática.

Hay casos donde ni siquiera se insinúa algo, ni se expresan abierta y claramente a nuestra pareja deseos como: “Me quiero casar contigo”, “¿Y si vivimos juntos?”, “Tengamos un hijo”, etc., sólo se calla y se espera irresponsablemente a que el otro adivine nuestro deseo, y diga lo que a mi mismo(a) me da miedo decir. ¿Te imaginas la tensión cuando nunca expresamos lo que queremos?

La crisis se produce cuando la tensión es tanta que afecta a la persona y a toda la relación. Se necesita un cambio para que haya trasformación y crecimiento. En el mismo ejemplo anterior, es cómo si la persona ya hubiera agotado todos sus recursos, todos los ¨primos de amigos¨ y mucho tiempo de espera. Cuando la verdad por fin es expresada la tensión es liberada. Estamos entonces en crisis y entra por la puerta el señor miedo, muchas veces acompañado de su amiga la señora frustración.

 

¿Miedo a qué?

Recordemos que antes de este momento, todo era calma y confort en esa relación. Nos sentíamos seguros, cómodos, nada qué temer. Todo bajo ¨control¨. Si la pregunta es: ¿miedo a qué? la respuesta es entonces: miedo a perder ese control. Miedo a ser honestos y decir: ¨no tengo ni idea de cómo hacerlo”, “no sé qué va a pasar si damos ese paso”, “no sé si quiero cambiar o no”, “¿y si todo sale mal?”. Dudamos de nuestra capacidad para resolver y afrontar el reto porque no nos autoconocemos.

Creemos que perderemos libertad, tiempo, calidad de la relación, etc. pero en realidad es la idea de perder ese control que nos da un poco de paz. Para variar, todo es cuestión de inseguridad, de un desconocimiento de nosotros mismos, de dudar de nuestra capacidad para ser novia, esposo, padre, amante, etc. Tememos a lo que no conocemos, y no nos damos la oportunidad de ser honestos, de expresarlo a nuestra pareja y adquirir herramientas para saber decidir correctamente después.

Ese miedo en lugar de ayudarnos a avanzar nos paraliza, nos estanca, y muchos llegan a huir. Piensa que en realidad nos comprometemos con aquello que de verdad conocemos y que creemos que es importante aunque no lo hayamos tenido antes. Sé pues valiente, y conócete. Si no sabes cómo, pide apoyo profesional y date esa oportunidad, aunque tú y yo sepamos que por dentro estarás llena(o) de miedo, no le huyas; úsalo, enfréntalo, ponle las cartas sobre la mesa y quédate a ver su juego; aprénde y agradécele.

 

Para tener en cuenta…

“Tener fe requiere coraje, la capacidad de correr un riesgo, la disposición a aceptar incluso el dolor y la desilusión. Quien insiste en la seguridad y la tranquilidad como condiciones primarias de la vida no puede tener fe; quien se encierra en un sistema de defensa donde la distancia y la posesión constituyen los medios que dan seguridad, se convierte en un prisionero. Ser amado y amar, requiere coraje; la valentía de atribuir a ciertos valores fundamental importancia -y de dar el salto y apostar todo a esos valores.”

(E. Fromm, ¨El Arte de Amar¨)

 

*La autora es Licenciada en Psicología Familiar. Psicoterapeuta Familiar y de Pareja. Diplomada en Tanatología. Portal: www.psicofamiliaypareja.com Facebook: www.facebook.com/psic.mayra.medina

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