“Tenemos que hablar”

“Tenemos que hablar”
Por Daniel Vázquez Montaño

“Tenemos que hablar” es una de las frases que más escalofrío causa a un hombre cuando sale de los labios de su mujer, y con justa razón. La comunicación es un proceso complejo y complicado en el que cometemos muchísimos errores y se complica aún más cuando la comunicación es entre un hombre y una mujer.

Esto tenía intrigada a mi amiga Mónica, ya que parecía que ella y su novio estaban negados para entenderse cuando querían hablar de asuntos de la relación. Por este motivo decidió buscarme para ver si podía ayudarla con su problema.

Después de platicar un poco con ella, la ayudé a ver varios errores que estaba cometiendo y que una vez los evitara, las conversaciones con su novio tendrían mayores posibilidades de éxito. Sus errores se los enumeré de la siguiente manera:

  1. Mal momento. Su novio sale tarde de trabajar, por lo que cuando la visita entre semana ya pasa de las 10 pm. Ambos ya empiezan a tener sueño o sentir cansancio. Querer hablar de cosas serias o sensibles en esas circunstancias no es la mejor idea, ya que cuando estamos cansados y con sueño solemos ser menos tolerantes y pacientes. El mejor momento para platicar es de día, bien descansados,  relajados y comidos.
  2. Cambio de tema. A la mayoría de las mujeres se le facilita brincar de un tema a otro cuando está conversando y entre ellas funciona muy bien, se entienden. El problema surge cuando quieren hacer lo mismo con un hombre. La gran mayoría de los hombres maneja un pensamiento lineal, es decir, 1, 2, 3, 4, etc. No podemos hablar del número 4 si no hemos hablado del número. Para la mujer, tener un buen entendimiento con un hombre es preciso que tome este factor en cuenta, eso quiere decir que si quiere hablar de dos cosas, primero hable del primer tema hasta agotarlo dejando claros todos los puntos sin tratar de combinarlo con otros temas. Normalmente, cuando la mujer no respeta esta característica del hombre, éste termina frustrándose, ya que no logra comprender la mitad de lo que su mujer le está tratando de decir.
  3.  No saber parar. Es importante desarrollar el acuerdo como pareja de detener las conversaciones cuando se empiezan a acalorar. Muchas parejas continúan discutiendo cuando ya están alterados y enojados, esto suele ser completamente contra productivo y la mayoría de las veces la situación sólo escala y empeora. Por este motivo, lo más sano y práctico es suspender el tema o la plática si uno o ambos ya empiezan a alterarse.

Estos eran los principales errores que Mónica y su novio estaban cometiendo. “¿Me estás diciendo que si aplico lo que me dices se van a terminar las discusiones?”, me preguntó Mónica. “Desde luego no es una varita mágica,” le respondí “pero te puedo garantizar que si desarrollan esos tres hábitos van a discutir mucho menos y, mejor aún, se van a comprender y acercar más como pareja.” Mónica sonrió.

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