Tatiana “La Payasita” Michelle y su sonrisa que no sólo cautiva: Alivia

Tatiana “La Payasita” Michelle y su sonrisa que no sólo cautiva: Alivia

POR ANA PATRICIA VALAY

 

Con ella nunca falta la broma ni esa palabra que te saque una carcajada, pero también tiene siempre una palabra de aliento. Así es auténticamente Tatiana Michelle, una mujer que deja huella por dónde camina. Una tijuanense de gran corazón y carisma inigualable que también ha pasado por episodios amargos que la han marcado.

“En el camino recorrido ha habido de todo: sufrimiento, pérdidas, amores y desamores, y eso me lleva a agradecer a la vida, y a regresarle con mi buena labor; porque hacerlo por ellos, es hacerlo por el de arriba”, afirma.

 

Tatiana Michelle, la mujer

Nace en la ciudad de Tijuana, y es la más pequeña de tres hermanas. Tatiana se describe como: “muy extrovertida e inquieta; era el talón de Aquiles de mi madre. Fui un remolino”.

Su interés por ayudar a otros, sin duda vino de sus padres.

“Yo crecí en una tienda de abarrotes en Tijuana en la colonia Independencia, ahí empecé a conocer un poco lo que era la humildad y la caridad. La tienda parecía casa de beneficencia, llegaba la que necesitaba que la inyectaran, y mi mamá la inyectaba. Yo tengo un orgullo de mis padres de que son unas personas honestas, y el orgullo de ellos es que lograron que fuéramos profesionistas”.

 

Primera gran prueba

Siendo apenas una niña de 10 años, su madre y sus hermanas sufrieron un accidente. “La de en medio salió expulsada del taxi, y aparentemente no le había pasado nada, pero los golpes fueron internos, y ahí empieza otra etapa de mi infancia”, nos confiesa con los ojos llorosos.

“Todo era muy bonito, lo que pasa es que mi hermana empieza con crisis epilépticas que yo tenía que atender con un tanque de oxigeno, y esperar a que pasara la convulsión. Esto sí me marcó porque era algo de salud, de mortificarte, y de ver a tu ser querido así.”.

 

Rescatista, y Primer Mujer Bombero de Tijuana

Tatiana acababa de entrar a la preparatoria, y camino a casa estaba el grupo de Rescate Halcones, y decidió inscribirse. “Había que llegar a la escena del accidente y ver a la persona lesionada”.

A la par estudiaba la carrera de diseño gráfico, y luego entró a bomberos.

“Llego de guardia y se estaba quemando la casa de una viejita que yo quería muchísimo; y con todo y lumbre la saqué, y me dije: voy a entrar, siendo la primer mujer bombero en Tijuana. Ahí aprendí a que debes aprovechar el tiempo, porque  mañana ya no está la persona, o tú ya no estás”.

Al casarse se cierra esta etapa de su vida y se dedica a sus hijos y al hogar.

 

¿Y cómo surge “La Payasita”?

—Tatiana se involucró con la Fundación Emmanuel, apoyando en las colonias vulnerables cuando sus hijos crecieron, “y necesitaban un payasito, así que pedí prestado un ajuar, y me saqué mis chongos y me hice un gorrito, y como le hacía falta algo, le puse una macetita, y de ahí nace el nombre de la Payasita Macetita”.

 

Otra dura prueba

Otra situación difícil fue cuando su hermana enfermó de cáncer y sólo le daban de 4 a 6 meses de vida. Ella vivía en Atlanta y Tatiana no pudo estar con ella porque sus hijos estaban pequeños. El dolor de su pérdida fue muy fuerte para ella, pero tenía claro que: “No puedes detener la muerte”.

Ahí hizo la promesa de que si se aliviaba su hermana, iría a la FCL que estaba inaugurándose, y al fallecer ella, no lo hizo, ingresó primero a Cruz Roja.

“Se llega la oportunidad con Patty San Román que estaba en Cruz Roja en damas, y le pregunté si podía ir, y me dijo que sí, pero fui y no me gustó porque a mí no me puedes tener sentada, y yo sentía la necesidad de estar con la gente, de apapacharla, de confortarla un ratito, y me paraba y me iba. ¡Así empecé! A Castro Limón entré dos años después gracias a José Luis, un niño que llegó a Cruz Roja porque se complicó su enfermedad. Ahí lo conocí, y yo digo que él fue mi ángel que me llevó.

 

Cuando el dolor es más personal

¿Y cuándo empiezas a usar a la payasita para visitar a los enfermos?

—Empiezo a salir de la caja,  y a visitar a los enfermos luego de lo que le pasa a mi hijo. Le cae un rayo, y tuvimos que reanimarlo, y aquí fue un dolor diferente. El dolor de perder a mi hermana se borró, por el dolor de sentir perder a mi hijo. Así fue como se sensibiliza más Tatiana, y por eso empecé a convivir con los familiares de los pacientes, y con los pacientes.

Tatiana es coordinadora de Damas Voluntarias de Cruz Roja Tijuana, y en 2016 recibió la presea al mérito, que distingue por su acción y trayectoria, a personas humanitarias, que han dado lo mejor de sí a Cruz Roja y a su comunidad. También sus damas voluntarias fueron premiadas. “Todas las damas hacen fuerte todas mis locuras, porque ellas trabajan, o sea yo soy ‘la floja’, ríe, una muy contenta Tatiana Michelle que sin buscar el reconocimiento, lo ha recibido, por su loable labor como voluntaria al estilo Patch Adams.

 

“No puedes pasar de largo sin dejar huella. Solamente muere quien pasa por la vida sin dejar huella”

“El servicio de cualquier voluntario es que no hay deducibles de impuestos terrenales, y no esperemos el reconocimiento”

“La muerte es el saldo que tenemos que pagar por la renta de un espacio en este mundo”

 

 

Dato Curioso:

Artículo Indispensable: Mis zapatos de payaso, los amo.

 

 

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