Stashing, una práctica tóxica muy común

Stashing, una práctica tóxica muy común

POR MARU LOZANO

Así literal, el diccionario dice que es almacenar en un lugar secreto para usar después.  ¡Es un escondite!  Pues justo es la manera tóxica de llevar una relación. 

Este mes de la mujer, somos nosotras mismas las que debemos de empezar a valorarnos, y para eso, un ejercicio personal de pulir nuestros metales hará que salga de la opacidad nuestro brillo natural, pero si no nos relacionamos internamente reconociendo nuestras necesidades, gustos, sensaciones, límites y demás, sería un tanto imposible resurgir.

A la par de esta valoración reflexiva, date cuenta si alguien te aplica el “stashing”.  Detectarlo es sencillo: No oculta que anda contigo, simplemente no lo menciona. 

¿Te ha pasado que nunca te invita ni hace partícipe de sus eventos?  ¿Te disfruta, pero no quiere que el mundo se entere? Es decir, ¿te oculta de su vida social, laboral, familiar y por supuesto de Facebook y cualquier otra red social que maneje?

Esto puede pasarte con un amigo y hasta con una pareja, dejándote un sabor de boca a centavo cada vez que te usan y desechan, pero animando cuando suenan la campanita y te requieren otra vez.

Esta práctica del stashing siempre ha existido, sin embargo, con el acceso a la tecnología y lo rápido que nos comunicamos hoy día, lo notamos y sufrimos más.

Sucede cuando él siempre reacciona e interactúa con todos, pero si subo una foto o un mensaje a mi red social y “él” hace mutis, ahí empieza el stashing.  Ni da “like” ni comenta nada.  Si pongo una imagen de los dos comiendo en un restaurante, lo mismo y peor, porque en sus redes él pone la foto del mismo momento, pero sin mí.  ¡Nada más cruel!

Es de gente madura entender cuando no es necesario mostrar todos y cada uno de los pasos que se dan como pareja. Ni todos los platillos ni todos los lugares visitados por ambos se tienen que postear, sin embargo, nosotras sabemos perfectamente cuando se trata de separar la vida privada de la negación total de la relación, o quererse hacer el “soltero sin compromiso” con el fin de coquetear todo el tiempo.  Es que se nota cuando habla de todo, comenta a todos, pero a nosotras en público nos guardan en un cajón.

¿Por qué a mí me excluye y a todos los demás incluye?

Revisa tu actitud porque igual quisiera presumirte, pero le etiquetas demasiado en redes y eso afecta su imagen. Esto en el caso de ser una persona muy seria o que su profesión le demande cierta mesura.

Si tú acuerdas estar en una relación paralela, obviamente serás la persona sombra y ahí ni cómo moverle.

En realidad, somos nosotras las mujeres las que nos ponemos en un rincón tras avatares de ensueño.  Ellos siempre nos tratarán desde donde nosotras les señalemos el camino, la velocidad y la intensidad; aunque es prudente revisar si nuestra actitud de repente carece de prudencia.

Hay personas que preferirían no anunciar con bombo y platillo que se relacionan contigo porque no saben a ciencia cierta si durarán.  Cuando la verdad es que a toda relación la mueve una emoción y, si ésta no late desde el principio, algo más tiene en el fondo que le es imposible compartir.  Podrían ser miedos, experiencias pasadas que asustaron, fracasos o varias personas más en la misma bandeja de entrada simultáneamente.  ¿Podrías identificar para decidir entonces?

Tú como mujer indicarás la pauta en la relación. ¿Qué necesitas? ¿Qué mereces? ¿Qué te gustaría formar y con quién? 

Hay a quienes les cuesta mucho trabajo integrar del mundo externo a su mundo interno, y respetar su ritmo y proceso es decisión tuya, siempre y cuando hayas detectado lo que deseas para ti. 

Lo devastada que puedes sentirte podrías cambiarlo al elegir gente que te impulse, te aplauda, te haga sentir más.  Dile que te desagrada el trato y si no cambia, muévete porque no es normal sentirse incómoda. 

Ser mujer significa cimentar con pilares profundos, estructuras en todos los ámbitos: Personales, sociales, espirituales, productivos, educativos, culturales, familiares. ¿Cómo estás en cada uno de ellos? ¿Te ubicas a satisfacción?  ¡Empieza hoy acicalando tu valor!

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