¡¡¡Soy mamá!!! ¿Pero, por qué me siento triste?

¡¡¡Soy mamá!!!  ¿Pero, por qué me siento triste?

Por Graciela Jiménez

 

 

“No hay manera de ser una madre perfecta,

hay un millón de maneras de ser una buena madre”

Jill Churchill

 

 

Que bello y emocionante momento cuando se ve por primera vez a ese pequeño que hemos estado esperando a lo largo de 9 meses. Ver sus ojos, tocar sus manos, besar sus mejillas. La espera ha terminado porque nos encontramos abrazando una de las mayores alegrías que puede existir para una mujer, el ser madre.

No faltan las felicitaciones y la curiosidad de nuestros seres queridos por conocer al nuevo miembro de la familia. Comienzan las diversas opiniones de si se parece a la mamá o al papá, los típicos comentario acerca de la crianza, los consejos sobre la alimentación, la ropa, la educación y el descanso….  en fin hay muchos temas que se suelen abordar con respecto al nacimiento de un bebé.

 

¿Seré mala madre?

Pero ¿qué sucede cuando a los pocos días del nacimiento de su bebé, la mamá comienza a sentirse “diferente”? ¿Qué pasa cuando no experimenta esa enorme alegría que debería estar presente, y que por el contrario comienza a sentirse culpable, triste, y ansiosa? Por momentos llega a pensar que es mala madre, por no estar contenta y sentirse irritable la mayor parte del tiempo. Su ansiedad se incrementa por no saber que es lo que le está sucediendo y puede cursar por una etapa de miedo al comentárselo a alguna persona, ya que existe el riesgo de que sea catalogada como “mala madre”.

¿En verdad puede suceder lo que acabo de describir? claro que sí…… cerca del 80% de las mujeres que acaban de tener un bebé pueden llegar a presentar variaciones en su estado de ánimo, y eso se denomina baby blues o postparto blues o depresión del tercer día.

 

¿Qué es entonces el baby blues?

Baby blues es cuando la reciente mamá comienza a presentar:

  • Cambios repentinos en su estado de ánimo. Fácilmente pasa de la tristeza a la alegría.
  • Siente preocupación por todas las cosas.
  • Le invade una ansiedad descontrolada.
  • Es presa del llanto fácil y sin ningún motivo.
  • Su sueño no es reparador.

 

Estos síntomas se deben principalmente a los cambios repentinos en las hormonas, la tensión del parto, y/o a la percepción del aumento de la responsabilidad que conlleva la maternidad.

El baby blues llega a convertirse en un sentimiento y respuesta normal en las mujeres que se encuentran en el postparto. Usualmente estos síntomas llegan a desaparecer o mejorar en una o dos semanas y no requieren de tratamiento; sin embargo si el estado de ánimo no mejora durante la segunda semana de nacimiento de nuestro bebé, la mamá puede estar cursando una depresión postparto.

 

¿Qué es la depresión postparto?

La depresión en las mujeres que acaban de tener a un bebé, afecta no sólo su estado de ánimo, sino también sus pensamientos, comportamiento, decisiones y estado físico. Este trastorno puede llegar a presentarse durante los primeros días de nacimiento del bebé, pero también puede manifestarse en las primeras doce semanas.

 

La depresión postparto se caracteriza por:

  • Sentirse extremadamente triste la mayor parte del día.
  • Estar enojada o irritable.
  • Sentirse culpable y con un gran vacío.
  • Encontrarse desesperada y abrumada.
  • No tener interés por actividades que solían producirle placer.
  • Dormir de más o de menos.
  • Aumentar o disminuir de forma considerable la alimentación.
  • Evitar la convivencia con la familia y las amistades.
  • Llorar sin un aparente motivo.
  • Estar siempre cansadas o sin energía.
  • Experimentar dificultad para concentrarse y tomar decisiones.
  • Presentar diversos síntomas como: dolor de cabeza, molestias intestinales o algún otro dolor inespecífico.
  • Tener frecuentemente el pensamiento de “soy la peor madre”.
  • Llegar a desear lastimarse o dañar a su bebé.

 

¿Quiénes son mas propensas a cursar con depresión postparto?

  • Mujeres que cuenten con antecedentes de depresión o ansiedad.
  • Quienes tengan familiares directos que han cursado con depresión o ansiedad.
  • Quienes han suspendido su tratamiento antidepresivo previo o durante el embarazo.
  • Quienes tienen poco o nulo apoyo por parte de familiares y amigos.

 

El tratamiento va dirigido a tomar medicamentos, terapia psicológica y participación en grupos de apoyo, sin embargo cada caso se debe de individualizar; y por supuesto que hay diversas acciones que se pueden realizar para mejorar el estado de ánimo, que son sencillas y muy útiles.

  • Tratar de comer de forma balanceada.
  • Realizar ejercicio aeróbico.
  • Dormir lo suficiente.
  • Tener tiempo para descansar.
  • No tener miedo de pedir ayuda a otras mamás.

 

No existen razones para ocultar lo que sentimos, al contario, es de gran utilidad pedir ayuda, por lo que es importante informarnos, saber que no estamos solas, y que la depresión y el baby blues, no son la consecuencia de ser “malas madres”.

 

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