Sofía Castán Vargas se prepara para convertirse en bailarina profesional

Sofía Castán Vargas se prepara para convertirse en bailarina profesional

Esta jovencita nacida en SD pero que ha vivido en Tijuana toda su vida,
supo desde pequeña que el ballet sería su pasión, y hoy, en la Habana, se prepara para conseguir su sueño que no dudamos cumplirá, logrando bailar profesionalmente en una compañía internacional, ya sea de Estados Unidos o de Europa

 

PORANA PATRICIA VALAY

Apenas el verano pasado, Sofía Castán Vargas terminó la secundaria en la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso en la Habana Cuba, Institución Educativa que como su nombre resalta, se concentra mayormente en la enseñanza del ballet, razón por la que Sofía la eligió, para cumplir  su sueño de ser una bailarina profesional, pues es una de las escuelas más sobresalientes del mundo en ese giro.

Pero, ¿cómo inició su sueño? ¿Cuándo eligió con firmeza: qué quería hacer de su vida? Ella desde la isla cubana nos contó, cómo es que el ballet llegó a su vida, cómo consiguió estudiar en esta escuela de sumo prestigió, y cómo lucha diariamente para cumplir sus objetivos.

Sofía cuéntanos, ¿de dónde nace en tu familia el amor por la danza?

—Cuando yo estaba muy chiquita, creo que tenía tres años, una tía me regaló un juego de ballet. Era un video con las instrucciones de los posiciones de ballet, un tapete de plástico con guía para los pies, y una barrita de plástico. ¡Me pasaba horas jugando! Al ver cuánto me gustaba, mis papás me metieron a clases de ballet, y desde entonces me nació el amor por la danza.  Nadie de mi familia había siquiera tomado clases de ballet, así que no fue por ellos, fue porque vieron que me encantó y desde que empecé, nunca he querido faltar a ni una clase. Siempre supe que a esto me quería dedicar.

¿Y por qué estudiar en Cuba?

Sofía nos cuenta que por recomendación de una de sus maestras de nacionalidad cubana y quien había estudiado justo en esa institución educativa, acudió a un encuentro y se enamoró de la escuela:

“Cuando tenía once años fui con mis papás al encuentro internacional en la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso en La Habana.  Es un evento muy padre que se hace cada año en la escuela. Es como un curso intensivo de ballet en Semana Santa, con alumnos  y maestros de la escuela. Al terminar el primer día del curso, yo sabía que ahí quería estudiar. Sabía que quería ser bailarina profesional. Fui tres años consecutivos al encuentro, y al tercer año audicioné y fui aceptada para ingresar de tiempo completo”.   

Y fue un verdadero logro que la aceptaran.

“Se fijan en el físico y en la técnica que tienes. A mí me ayudó  el haber tenido maestras cubanas en Tijuana, porque el estilo de ballet que me enseñaron fue ese. Estuve en la Escuela de Danza Gloria Campobello (5-11 años de edad) y después en la Academia Marycarmen Profesionales en Danza (11–13 años de edad), y en los últimos dos años de estos estudios, estuve entrenando de manera más intensa y profesional para prepararme para Cuba. Las maestras y la experiencia, me dieron las bases para que me aceptaran en la Escuela de Ballet Fernando Alonso”.

La forma estricta en que se enseña en Cuba, no es un mito ni una leyenda. Para ellos es muy importante la disciplina.

¿Y cómo es estudiar en esta escuela?

— El entrenamiento es muy duro, tenemos una formación completa, y los maestros son muy buenos y exigentes.  No hay un día en que no acabe muerta de cansancio, pero vale mucho la pena porque se ven los frutos.

¿Y cuéntanos, qué tan difícil es ser bailarina de ballet?

—¡Es muy difícil!  El ballet es muy exigente, y uno tiene que hacer que algo muy difícil se vea bien fácil, y para poder hacer eso tienes que haber trabajado muy duro por mucho tiempo: años, muchos años.  Y al estar trabajando tanto te da hambre, pero no puedes comer todo lo que quieres, porque no debes subir de peso.  No puedes ir a fiestas porque al día siguiente tienes ensayo.  No es fácil, pero para mi vale la pena sacrificar eso porque el ballet es mi pasión, y me gusta mas que cualquier otra cosa.

¿Cuáles son de las mayores satisfacciones que te ha dejado bailar?

—He tenido la oportunidad de bailar en teatros de México, Estados Unidos, Portugal y Cuba.  Cada vez lo he disfrutado mucho porque bailar es lo que más me gusta hacer en la vida.  

¿Y qué extrañas de Tijuana además de a tu familia?

—¡Extraño muchas cosas!  Extraño mi familia, mi casa, mis amigas, la comida, poder pedirles a mis papás que me lleven a algún lado sin tener que preocuparme por agarrar taxis….  El cine, acceso al internet sin wifi.  Muchas cosas que en Tijuana son normales pero que en Cuba no tengo.

—Oye, y ¿Qué mensaje le darías a mujeres como tú que tienen sueños, pero que temen no alcanzarlos?

—Pues que si tienes un sueño, si tú sabes que es lo que quieres hacer, tienes que hacer lo más que tú puedas para intentar cumplirlo, es difícil, pero si de verdad lo quieres, te esfuerzas y ¡se logra!

“La danza es mi vida, es lo que hago y es a lo que me quiero dedicar.  Me encanta estar viendo videos de ballet, estar en clases y estar bailando en escenario”

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