Sharina Fong y la música de vida que convierte en color

Sharina Fong y la música de vida que convierte en color
POR ANA PATRICIA VALAY

 

Hoy conoceremos un poco más a una mujer cuyos trazos, colores e imágenes, reflejan la esencia de una mujer mucho más allá de su cuerpo; cuadros que plasman lo intangible de su alma y de sus emociones. Una mujer que descubre en la música esos colores vívidos que logra plasmar en su arte. Una artista que hemos adoptad aquí en la Baja.

Partimos por conocer un poco más de ella…. Sharina es el  nombre es el de una diosa árabe.

 

¿Y tu apellido de dónde proviene?, le pregunto.

— “El apellido Fong llegó a Los Mochis, Sinaloa en los 60s, ya que el comercio proveniente de China arribaba sin problema a los puertos mexicanos, y uno de los que migró, fue mi bisabuelo, aunque el verdadero origen es escandinavo”.

—Sharina nació en Baja California Sur, creció en Ensenada, y ahora vive en Rosarito. Ella dice que en las venas lleva sangre de nómada, “mi padre y abuelos eran cirqueros y músicos, así que no puedo evitar cambiar mi lugar de residencia… quién sabe dónde voy a parar (ríe), pero cada lugar, cada momento me enriquecen el alma, así como la gente que conozco”.

 

Surge su vocación artística

¿Cómo te acercas al arte?

—“Fue en la adolescencia cuando lo descubrí por completo. De niña siempre dibujaba, coloreaba, pero nada fuera de lo normal. Tenia 13 años cuando un maestro me preguntó si quería entrar a una convocatoria de arte; me emocioné y lo dudé por un momento también. Me dio todos los materiales, y recibí clases de pintura que la secundaria pagó. Siempre estaré agradecida porque ellos vieron en mi lo que yo no misma no veía”.

 

¿Quién influyó en ti?

—Definitivamente siempre hay influencias, artistas a los que admiras e imitas, en lo que encuentras tu propio sello. Nunca olvidare a mi mentora en la Universidad, la maestra en Artes Margarita Mendiola, y a quién me mostró cómo  ver con los ojos del alma, el Arquitecto Javier Tapia.

Una artista que en lo particular admiro y respeto muchísimo, pues aunque no fue mi mentora me ha enseñado a distancia, que amar con pasión tu oficio es lo que hace la diferencia, y que la inspiración te debe llegar trabajando, es la Artista y Poeta Maricela de La Toba.

 

Arquitecta-artista

Sharina estudió arquitectura, porque era lo que más se le acercaba a la creación artística, pues en BCS no existía la carrera de Artes, “también la elegí, porque en esa etapa de mi vida, dudaba que podría vivir del arte”.

Por un tiempo trabajó para la SCT en Los Cabos como arquitecta, y después se mudó a Ensenada y realizó algunas construcciones. “Ahora sólo diseño planos cuando me lo piden”.

 

¿Y cómo influye la arquitectura en tus cuadros?

—¡Muchísimo!, a la hora de hacer mis composiciones en el lienzo, ya traigo la sección áurea en la cabeza, y el trazado es tremendamente rápido. En ocasiones he realizado obras con volúmenes como si de una maqueta de tratara. Sin duda alguna, la funcionalidad de tener los dos conocimientos es enriquecedora, aunque a veces el cruce de cables es un error.

 

¿Cuándo empiezas a dedicarte de lleno al arte?

—Lo decidí poco antes de llegar a Ensenada hace 7 años. Fue cuando me di cuenta de una condición neuronal que desarrolle sin darme cuenta, como cuando alguien tiene miopía y no lo sabe porque cree que su visión es normal. Algo así me sucedió, era Sinestésica sin saberlo. En mi caso cuando veo un instrumento que es tocado en vivo puedo entonces ver el color del instrumento, como el Violín que es mi favorito y tiene tonos dorados y violetas, o el Saxofón tonos verdes. Eso me ha funcionado para plasmar mis recuerdos en mis obras.

 

—¿Y qué es lo que intentas plasmar en tu obra?

Intento plasmar mi búsqueda, sueños y añoranzas. Entre los temas que quiero siempre plasmar son las emociones y estados del alma de la mujer, reflejada en miradas, rostros y cuerpos, algunos tomados de mi mente, otros de mi imaginación, de mis recuerdos sinestesicos o mi entorno, aunque últimamente mis creaciones son un conjunto de estos dos últimos, en un estilo figurativo expresionista con colores, o simplemente en blanco y negro con los toques del recuerdo de aquella melodía que escuché en vivo. Busco mostrar a la mujer mas allá de un cuerpo desnudo, y reflejar su esencia, valor, sensibilidad y erotismo.

 

¿Qué técnicas utilizas en tus cuadros?

Anteriormente utilizaba mucho el carbón con tintas sobre papel o madera, ahora estoy con acrílicos y oleos y me he vuelto a enamorar de estas técnicas básicas que nunca dejan de sorprender si les encuentras el sabor.

 

¿Qué es lo que más satisfacción te han dejado y te dejan las exposiciones individuales y grupales?

Ver expuesta la serie de una individual es muy llenador, es el resultado del trabajo de un año o más, porque cada obra tiene su historia, sus anécdotas y sus tiempos, pero una colectiva es enriquecedora pues te encuentras con personas que llevan tu mismo camino, tu mismo pensar sobre la vida, y ves diferentes técnicas. En lo personal me encanta ver la pincelada del cuadro de al lado; la pincelada dice mucho de un artista.

 

¿Y qué es lo que esta puerta en tú vida profesional y que deseas a futuro?

En estos momentos me encuentro envuelta en un tema que me tiene fascinada: “El hilo Rojo” la milenaria leyenda oriental que le echa un poco de luz al misterio de las almas gemelas (lo sé, lo sé, soy una romántica), espero pronto mostrarles la serie completa.

Sueño con tener mi propia galería, quiero seguir mejorando y nunca estancarme en una técnica o tema.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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