Sentimientos de Invierno,¿cómo canalizarlos?

Sentimientos de Invierno,¿cómo canalizarlos?

TU PERSONA … RECOVECOS

 POR MARU LOZANO

 

Viene la navidad y el año nuevo, celebraciones llenas de alegría, fiesta y felicidad, pero por desgracia también con estos eventos, llega un coctel de sensaciones que nos ponen diferentes.

Para empezar, todos nacemos con un motor emocional que contiene cinco sentimientos básicos: Enojo, miedo, tristeza, alegría y amor, los que nos mandan el mensaje de que algo está sucediendo, y que se requiere analizar.

  • En esta época enoja el mercantilismo, los “deberías”, las situaciones forzadas, los gastos. Parecería que uno tiene que estar en donde menos quiere, con la compañía que menos prefiere, gastando un dineral, y con el estrés por quedar bien con todos.   No poder poner límites y vivir a tope, hace que afloren las discusiones, los desacuerdos, los gritos, el cansancio, e incluso el resentimiento estomacal que hace que ni la comida podamos disfrutar.
  • Se teme caer en depresión y tristeza por no quedar bien.  Quizá uno no puede cumplir en presencia, forma o situación, y da temor perder de alguna manera el lazo afectivo.  Da miedo contactar con la tristeza, y nos desbocamos en el alcohol, la comida y en la euforia concentrada.  Demandaríamos entonces un puñado de estímulos externos que desvíen nuestra tensión y nos eleven temporalmente, para no recordar a quien ya no está, lo que ya no se tiene, o bien, las labores pendientes que irresponsablemente hemos postergado.  ¡Qué dolores de cabeza!
  • El frío altera nuestro cuerpo, y por supuesto que en estado de quietud y abrigo forzoso, se pone más atención a los recuerdos melancólicos, a lo que pudo ser, a lo que podría ser, a los enfermos; se pone mucho énfasis al pasado y al futuro pero desde una perspectiva poco alentadora y empañada por el sollozo.  ¡Qué resfrío!
  • Alegría. Lo que nos da felicidad es el descanso que obliga a sonreír. Se necesitan unos cuantos segundos de sorpresa para recargar baterías y contactar con la vida.
  • Sólo a través del contacto con otras personas podremos alimentar el sentido de nuestra vida.  Puede ser un encuentro virtual o presencial que nos avive la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato.  Procuremos la reunión, y enlacémonos poderosamente sólo para compartir un buen momento.

 

 

¿Cómo pasar placenteramente la época decembrina?

  • Enojo vs. agrado. Hay que enfocarnos en el lado positivo de lo que se vivirá en navidad y año nuevo.  Lo que sucede muchas veces es que hicimos ilusiones en nuestra mente, y al no coincidir con la realidad, nos llenamos de ira.  Responde ante lo que es, ante lo que se tiene, y desde ahí parte para rescatar la parte nutritiva.  Todos y cada uno de los seres con quienes se comparten estas fiestas, forman un eslabón de oro en la cadena de tu bienestar.
  • Miedo vs. tranquilidad. Podríamos prever, organizarnos y tomar acciones a nuestro favor para pasar la época lo más tranquilamente posible, con lo qué se tiene, a quién se tiene y desde dónde se está. Lo importante siempre será la paz que se fomente con inteligencia y sensatez.
  • Tristeza vs. alegría. Es bueno y conveniente contactar y recordar de una manera constructiva, promoviendo un tiempo y espacio para el tributo, y después buscar la compañía con dinámicas que nos diviertan y nos hagan vivir momentos de satisfacción.  La música, los juegos, las parodias, los regalos e intercambios, cocinar juntos, etc. hacen que las reuniones sean memorables.
  • Somos reflejo en busca de espejos, por eso es importante aprovechar la ocasión para unirnos a la gente, plantearnos metas y expectativas nuevas, que no pase un día que no contactemos a un familiar, a un amigo, un nuevo libro, un momento de aprendizaje, un toque cultural, una manera de ser productivos, y sobre todo, contactar con nuestro físico para atender nuestras necesidades básicas y de salud.  Por supuesto, recordar que para ser reflejo, hay algo que nos hace vibrar con energía, y su fuente es divina, la cual nace siempre que queramos que haya en nosotros un buen pesebre cada diciembre.

 

¡Felices Fiestas!

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