Roberto Lyle Fritch, empresario para quien la clave de su éxito es la educación

Roberto Lyle Fritch, empresario para quien la clave de su éxito es la educación

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POR ANA PATRICIA VALAY

 

El Contador Público, Roberto Lyle, un hombre de carácter tranquilo y sobrio, es uno de los empresarios no sólo visionarios de Baja California sino multifacéticos, y es que ha incursionado con éxito en negocios de diversos giros: seguridad, hotelería, software, y gastronomía entre otros.

En su lista de prioridades está Dios y su familia, de quienes se observan hermosas fotos en su oficina, de su esposa y sus cinco hijos.

Aquí un poco de su historia y de cómo ha logrado ser exitoso.

Roberto Lyle nació en Ensenada BC, y es el sexto de diez hermanos. Desde joven siempre tuvo claro qué quería ser empresario, y por ello, tan pronto  terminó la preparatoria, dejó su terruño para estudiar en la ciudad de México en la Escuela Bancaria y Comercial. “Para mí es la mejor escuela para la carrera de Contador Público”.

Empezó a trabajar desde el cuarto semestre de la universidad, en un despacho que en aquel entonces era el  más grande del mundo: Arthur Andersen, y fue auditor externo de 1976 a 1980.

Entre las empresas que le tocó auditar estaba Posadas de México, la cadena de hoteles más grande de LA. “Y ahí me desarrollé en la gerencia de auditoría interna corporativa, auditando a toda la cadena de los hoteles Fiesta Americana y Holiday Inn, que eran aproximadamente 40 hoteles”.

Así llega a Tijuana, cuando se firma el contrato de administración de las Torres con el nombre de Hotel Fiesta Americana. Desde el 84’ al 89’, fue contralor, subgerente ejecutivo y director general de ese hotel con 422 habitaciones.

 

¿Y quién le influenció para elegir ser empresario?

—Pues de alguna manera influyó mi padre. Creo que él como todo un profesionista,  siempre influyó en mí para ser algo grande, para salir del confort, de mi ciudad, de la diversión, y hacer algo de mi vida.

Uno de los giros en los que se ha desarrollado Roberto Lyle es el de la hotelería. Hoy tiene dos hoteles boutique en Valle de Guadalupe, y construyen el tercero, pero también ha incursionado en la gastronomía pues actualmente tiene tres restaurantes.

Además, desde hace diez años adquirió unas bodegas abandonadas también en Valle donde desarrolló un centro gastronómico y construyó un anfiteatro que alberga a 7 mil personas, además ahí se construyó la barra más grande de Latinoamérica para degustar vinos, pues mide 22 mts de ancho por 9 mts. de altura.

Lo cierto es que el contador Lyle afirma que fue Dios quien permitió que su gran sueño de comprar esas bodegas se hiciera realidad. “Un día le digo a mi mujer que si nos íbamos a hacer ejercicio y salimos a caminar, y donde uno da la vuelta hacia la calle principal, nos abordó un hombre que nos preguntó: ¿se les ofrece algo?”, cuenta Roberto.

Ese hombre era el propietario de Baron Balche “y nos invitó a conocer la vinícola, y nació una bonita amistad, pero lo circunstancial es que al salir para hablar por teléfono, mi esposa se topa con un amigo de su papá que yo no conocía, y al acercarse conmigo me dice que estaba muy enojado porque por tercera ocasión lo habían dejado plantado con una oferta para comprar las bodegas”. Así, sin imaginarlo, Roberto Lyle pudo finalmente comprar las bodegas que había anhelado tener desde hacía mucho tiempo.

 

¿Y entonces cuál es la clave para lograr lo que uno desea?

—Yo creo que hay que visualizarlo y prepararte que es lo más importante. En el transcurso de ser empresario, cometemos a la vez muchos errores, y de alguna manera eso nos prepara más para ser fuertes. Nuestro sistema político actual es muy recurrente en las devaluaciones, ya me han tocado tres grandes, y eso te tumba y te vuelves a levantar con mucho sacrificio, pero lo hemos logrado.

 

—¿Y qué se necesita para ser un buen empresario?

—He pasado por muchas empresas y lo que he aprendido es que siempre tenemos que diversificarnos. Abrir el portafolio de empresas, porque a veces en la crisis, unas son más afectadas que otras, además de crear fuerte tu equipo humano que es el soporte de toda empresa, el activo más fuerte que uno puede tener.

 

Actualmente en su empresa de seguridad SIESA, Roberto Lyle maneja a tres mil personas, y tiene presencia en la mitad de territorio nacional. Cabe destacar que además de sus empresas Radiocomm y de software, también ha participado en organismos empresariales como CDT y COPARMEX entre otros.

 

La familia es su motor

Roberto Lyle está convencido de que la mejor herencia que se le puede dejar a un hijo, como lo decía su propio padre es su carrera universitaria, ya que prácticamente a los diez hijos les dio una profesión. Ahora él hace lo propio. Tres de sus hijos ya terminaron la carrera, y lo interesante es que los ha ido involucrando en el negocio familiar.

“A la hija más grande la he encausado a que se desarrolle en el mundo de los negocios, y actualmente maneja el hotel boutique y parte de bodegas. Otra de mis hijas ya se está involucrando, pues se hará cargo de un spa que ya se inaugurará en julio. Y lo cierto es que desde que los tenemos (a los hijos) hay que estar al pendiente, inculcarles valores, disciplina y darles mucho amor para que ellos el día de mañana sean hombres y mujeres de bien. La familia es el motor, el que nos hace que trabajemos más para darles lo mejor.

 

¿Y cuál es su anhelo para este 2018?

Trabajar más todavía e involucrar más a mis hijos en los negocios,  y estar más cerca de ellos; disfrutarlos más.

 

En Breve…

  • Libro Favorito: La Biblia (la que más leo)
  • Artículo Indispensable: Celular
  • Música Favorita: Instrumental
  • Mayor Fortaleza: La fe

 

 

 

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