Resignación

Resignación

 

…. en el fondo, siento pena porque quizá no acepté que me estaba moviendo el tapete, me sentí encandilado… al mismo tiempo siento rabia por  no ser tan brillante (como ella)….

 

Por Maru Lozano

En esta ocasión, nuestro soplón tiene cerca de 50 años, es licenciado y tiene más de una década trabajando en la misma empresa, pero presentó su renuncia, y aquí nos explica qué fue lo que opacó todo.

 

¿Qué puestos tuviste en esa empresa?

Entré como supervisor y con el tiempo llegué a ser Gerente General.  A mi cargo tengo las gerencias de los diferentes departamentos.

 

¿Ya no te conviene trabajar ahí?

Por el lado económico sí por supuesto, pero ya existen conflictos y mejor renuncié.  Resulta que entró una contadora que me encantó por su forma de ser, por su inteligencia. Es agradable y cae bien a todo el mundo.  Empezamos a trabajar perfectamente con ella, es muy cumplida. Todo lo que le pedía lo entregaba en tiempo y forma.  Llegó el momento de hacer cambios y dado que la encargada de su departamento se retiró, la sugerí en dirección para ocupar ese puesto.

 

Amigos virtuales 

¿No hubo otro tipo de trato con ella?

Bueno sí, en las redes sociales estábamos muy conectados por la noche y fines de semana; nunca salimos ni nada de eso.  Ambos somos libres, sin embargo eso nunca lo planteamos, pero gustábamos de platicar muchísimo.  Compartíamos música, fotos de familia y eventos, en fin.  No había otra persona con la que yo platicara tanto porque soy bastante tímido, pero con ella me sentía perfectamente.  Pensé que había encontrado un tesoro de amiga.

 

¿Ella es la causa de tu renuncia?

Sí.  Lo que pasó fue que empezó a trabajar con ese brillo que tiene (es muy rápida y eficiente) y el director está encantado con ella. El problema es que a su lado yo soy muy lento, tardo en gestionar porque deseo ver todos los detalles, y no soy exigente.  Ella es un sargento.

 

Cambio abrupto

¿Te traicionó y quiere tu puesto?

Mira, lo que pasó es que yo empecé a sacar las uñas pero sólo con ella. Con todos soy buena gente, conciliador, etc.  Con ella específicamente y después de cada comparación que hacía el director, pues  me desesperaba y enojaba.  La eliminé de mis redes sociales porque ya no platicábamos como siempre, sino que me hablaba de cosas de la oficina que yo no hacía bien con ella.  La eliminé.  Me marcó, no le contesté.  Entonces en persona  me dijo que quería tomar un café conmigo para limar asperezas, saber qué pasaba y poder trabajar mejor.  Yo lo sentí como acoso, porque ante mi indiferencia insistió en varias ocasiones.

 

¿Sentiste que podría haber algo más?

Fue una de las causas por las que la eliminé, porque yo creo que podría subir de tono la relación y no estoy para eso. Además es adinerada, no creo que yo le hubiera llenado el ojo en ese sentido, pero en algún momento sentí que soy especial para ella, si no, ¿por qué querría salir y hablar?

 

¿Qué problema hubo entonces?

Que se quejó de otro departamento conmigo y no la defendí, al contrario, tomé partido con el otro gerente y la hice sentir un tanto mal, lo reconozco.  Lo que nunca imaginé es que iría desencajada y llorando con el director.  Él me llamó y a los dos nos preguntó qué pasaba, y le dije que me sentía acosado.  Ahí fue donde empezó todo. Es que no se me ocurrió otra cosa más que decir que ella no me deja trabajar y me anda pidiendo todo el tiempo salir al café.

 

¿Cambió la relación con el director?

¡Totalmente!, tantito por mí y tantito porque ella no se deja y se defiende, pues a mí me tienen de perverso y malo.   Por otro lado ella trabaja muy bien y ahora yo soy el inepto.  Cuando me llaman la atención por algo es comparándome con ella.  Así que mejor me voy.  Sé que ella también presentó su renuncia, sin embargo a ella le están rogando que se quede y a mí me presionaron para que presentara mi  escrito.

 

¿Cómo te sientes ahora?

Muy triste, todos en la empresa me aprecian mucho.   La verdad y en el fondo, siento pena porque quizá no acepté que me estaba moviendo el tapete, me sentí encandilado y aparte había mentido.  No soy como ella, no le llego ni a los talones y no me atrevo a verla a los ojos.  Confieso que hablé mal con los compañeros que ahora la tratan mal, por eso se va también.  Pero al mismo tiempo siento rabia por  no ser tan brillante.  Con mi jefe había una amistad y se siente decepcionado de mí.  Me hice bolas, me enredé y prefiero salir y empezar de nuevo en otro lugar. Ya no puedo concentrarme ni me gusta llegar ahí.

 

¿Por qué no te animaste a salir con ella y escucharla?

En el momento que la tuve tan cerca me opaqué, me sentí chiquito, ¿con qué equipo iba yo a llegar y hacia dónde?  Ni pensarlo.  No soy presa de nadie, pero no descarto la posibilidad de encontrar una persona a la que pueda hacer feliz.

 

*Maru Lozano es Lic. en Educación, Gestalt, docente y capacitación empresarial.

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