Regreso a clases… y sin dormir bien

Regreso a clases… y sin dormir bien

Regreso a clases… y sin dormir bien

 

POR Dra. Graciela Jiménez Trejo

 

El sueño es una de las conductas humanas más significativas, debido a que es un proceso necesario para el correcto funcionamiento del cerebro. El sueño proporciona una función restauradora y homo-estática, y según algunos investigadores también tiene un papel de gran relevancia en la termorregulación y la conservación de la energía.

Todo lo anterior se debe a que el sueño tiene un ciclo, lo que bien conocemos como ritmo sueño-vigilia, reloj biológico o ritmo circadiano. Este ritmo es interno sin embargo se encuentra influenciado por factores externos como son el día y la noche, las rutinas cotidianas, los periodos de alimentación, etc., lo cual conllevaba que sea un ciclo de 24hrs.

 

Y se preguntarán ¿todo esto qué tiene que ver con el regreso a clases de los niños y adolescentes?

Durante las vacaciones se puede llegar a tener un desajuste en el ritmo circadiano de los niños, por la simple razón que salen de la rutina de ir a la escuela; esto debido a que en circunstancias normales el marcapaso circadiano interno se reinicia cada día con la luz brillante, las obligaciones sociales, los estímulos y la actividad; por lo tanto al tener otras actividades diferentes a las habituales, o no tener actividades que conlleven a que los niños y adolescentes  se levanten temprano, pueden desarrollar una alteración en el sueño.’

 

Trastornos comunes en vacaciones

La principal alteración del sueño que se origina en los niños y adolescentes en periodo vacacional, es el trastorno circadiano de fases de sueño retrasadas o como se llamaba con anterioridad retraso en la fase inicial del sueño.

Este trastorno consiste en que se retrasa el ciclo de somnolencia-alerta, lo que conlleva a que los niños y adolescentes duren más tiempo despiertos en la noche y no les de sueño temprano, ocasionando que se levanten más tarde, estén cansados en la mañana, y por consiguiente se mantienen más activos durante la tarde y noche.

Otro trastorno que se puede originar es el contrario al anteriormente descrito, el cual se denomina trastorno de fases de sueño avanzado, este se caracteriza porque los niños y adolescentes cursan con somnolencia en la tarde, dando por resultado que quieran acostarse temprano, se levantan temprano y tiene mayor energía en horario matutino; esto suele ser muy típico hasta los fines de semana cuando se encuentran en la escuela.

Existe otro posible trastorno que se pudiera originar en el periodo vacacional, y es el sueño-vigilia irregular, que como su nombre lo dice, no tiene un patrón específico, el sueño y el estado de vigilia se encuentra desorganizados temporalmente, por lo tanto el momento de dormir y despertarse es incierto, pudieran dormir por lapsos de dos o tres horas, ya sea en la noche o tomar siestas muy largas durante el día o la tarde, lo cual se traduce en que los niños y adolescentes presentan insomnio en el horario nocturno y somnolencia en el día.

Este último trastorno es frecuente cuando se someten a las personas de forma frecuente y constante a estados de reclusión o asilamiento a los estímulos externos (luz solar, obligaciones, actividades, etc.).

 

“El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños”

Eleanor Roosvelt

 

¿Y qué pasa si no duermen bien?

Las alteraciones en cuanto a no tener una calidad y cantidad de sueño adecuado, pueden llegar a ocasionar en los niños y adolescentes, irritabilidad, pobre tolerancia, cansancio, disminución en la concentración; muchas de las veces pensamos que la cantidad tiene que ver con mayor descanso, pero no es así se ha visto en algunos casos que las personas que duermen de más pueden tener mayor tendencia a depresión, ansiedad y retraimiento social, sin embargo eso no quiere decir que lo ideal es dormir de menos, y mucho menos en la edad escolar o en la adolescencia, donde es de suma importancia el tener un buen patrón de sueño debido a situaciones del crecimiento. Las horas de sueño varían en cada etapa de la vida.

 

¿Qué hacer?

En cuanto al tratamiento para los trastornos del sueño es implementar de forma continua las medidas de higiene de sueño. Aquí nuevamente los niños y adolescentes deben de tomar su rutina, la que ya saben, por cierto, pero como en vacaciones todo se permite, es muy fácil cambiar y olvidar rutinas; por lo tanto, un par de semanas antes de regresar a la escuela, es conveniente valorar el patrón de sueño y hacer las modificaciones necesarias, por ejemplo, establecer horarios para acostarse y levantarse, muy similares a la escuela.

En muchas ocasiones no es necesario un tratamiento farmacológico, salvo en casos donde se cronifican los trastornos del sueño o si ya se originó un trastorno afectivo, ansioso, psicótico, entre otros.

Recuerde que si usted o alguien conocido presentan un trastorno del sueño es importante acudir con un especialista para valorar su caso y llevar el tratamiento más indicado para su problema. La peor ayuda es aquella que uno no busca.

 

*La autora es Médico Psiquiatra.

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