Proyecto Camino, Aula y Gimnasio de actividad adaptada para lesionados medulares

Proyecto Camino, Aula y Gimnasio de actividad adaptada para lesionados medulares

Proyecto Camino, Aula y Gimnasio de actividad adaptada para lesionados medulares

 

Sonreírle a la vida venga lo que venga.

 Lo verdaderamente desafiante es sonreírle a la adversidad. EMI

 

POR ANA PATRICIA VALAY

 

Hoy les quiero compartir un proyecto emanado de la vivencia personal de la familia González Martínez que cambió por completo sus vidas, y de su plena convicción de que es posible sobrevivir a las lesiones medulares, las que no tienen porqué impedir el goce de buena salud, y la participación social, si es que se trabaja en colectividad.

Se trata del proyecto Camino, del que nos platicaron los protagonistas de esta historia. Nuestra querida Ana Laura Martínez de Culinary Art School, abrió su corazón con Mujer Actual, y se remontó al hecho que le dio un giro radical a sus vidas a finales del año pasado.

 

Superando  milagrosamente, el día más negro

“En la vida no todo lo que sucede es lógico, justo, racional o predecible, el destino nos tiene preparadas  lecciones individuales que hay que cursar, y los accidentes son parte de esto. En nuestro caso, fue un clavado desafortunado lo que cambió nuestras vidas. Mi vida cambió diametralmente; recién me estaba recuperando de cáncer, cuando el destino me da esta lección mayor. Un golpe de realidad muy fuerte”, nos comparte Ana Laura.

“El día del accidente fue el momento más negro de nuestras vidas. El impacto de la noticia fue brutal; la incertidumbre, la rapidez de como sucedieron las cosas, sitios inconexos, pensamientos fugaces, acciones arrebatadas, desconcierto, tremendo shock”.

“Afortunadamente salió de nuestro interior una fuerza que puedo calificar de milagrosa, porque de otra manera no entiendo cómo es que hemos pasado este tiempo, y esa oscuridad se iluminó”.

“Como dice Einstein, hay una fuerza la más poderosa que lo puede todo y es el amor, que no hemos dejado de recibir en este CAMINO”, aseguró.

Y aunque un hecho de esta naturaleza afecta a todos quienes están alrededor, ¿cómo lo vivió y vive el directamente involucrado, Emiliano?

“Al principio hubo mucha confusión. Me sentí encerrado en un cuerpo inmóvil; luego tuve una lucha por respirar y salir del ventilador, frustración, ataques de pánico, dolores y silencios, gracias a los cuales pude reclamar, llorar y aceptar, y así han sido estos 12 meses, en donde he aprendido a vivir un paso a la vez”, nos comenta, y ríe por el juego de palabras.

“Me ayudó mucho el haber visto como mi mamá luchó con su cáncer, y yo no podía quedarme abajo. Cada día lucho con el dolor, con la parálisis, con las pérdidas, pero también hago un balance con todo el apoyo, energía y amor que me han dado”, nos comenta un joven que se escucha sincero y resiliente ante las consecuencias del accidente.

¿Cómo le haces para estar siempre sonriente?

—Cuando tenía el tubo en la boca  para respirar y luego la traqueotomía sin poder hablar, aprendí que sonreír me servía y agradecí el ser de  sonrisa fácil, porque eso me permitió conectar con mi familia, con amigos, con las personas de los hospitales en fin, la sonrisa ha sido mi gran aliada en esta lucha. Sonreír es, probablemente, el signo más claro de bienestar con uno mismo, con los demás, y con la vida. La sonrisa es como un  idioma universal”, durante tres meses sin poder hablar lo que sí podía hacer era sonreír, y me di cuenta que todo salía mejor cuando sonreía, o al menos eso me parecía. ¡Sonreír nos hace bien a nosotros y a quienes nos rodean!

—Hay ocasiones que podría  enojarme con muchas cosas, por ejemplo: esos detalles arquitectónicos que vemos cada día en Tijuana en donde no hay manera de transitar con mi silla, pero la acepto y veo que hay mucho por hacer para que nuestra ciudad sea más accesible y deje de ser discapaciudad, eso me inspira para el Proyecto Camino.

Agradezco sobre todo el estar vivo y eso me hace sonreír, y no me siento ni héroe ni víctima, sigo siendo el mismo Emi pero más conciente.

 

EMI, ¿y qué tan importante ha sido el apoyo que has recibido?

—Ha sido TODO para mí, y todo es TODO. Sin ellos y sin mis amigos, y los amigos de los amigos, y de la familia, incluso extraños conmovidos, me hubiera sido muy difícil estar como estoy hoy.

—Y aquí quiero aprovechar y agradecer todo el apoyo que nos han dado de diversas formas y a la sorpresa increíble que tuvo conmigo la Revista Mujer Actual en su 12 aniversario, con el donativo para el futuro gimnasio.  La verdad es que me siento un bato super-suertudo y re-bendecido. Gente se me acercó con súper buena voluntad de ayudar y esto me emocionó mucho.

—Esto le da sentido a mi accidente y cada vez me pregunto menos por qué y me preguntó más para qué.

 

¿Cómo surge el PROYECTO CAMINO?

—El Proyecto Camino es la respuesta al primer año de discapacidad resultado del accidente de mi hijo Emiliano, nos platica Ana Laura.

“Nos dimos cuenta que aunque hay clínicas de rehabilitación, lo que no hay es un gimnasio como tal para lesionados medulares en donde además te enseñen autocuidado y se cree comunidad. El compartir con iguales las experiencias es muy enriquecedor, y esto es el porqué el Proyecto Camino va más allá del acto propio de caminar”.

 

¿Y en que consiste el proyecto en sí y cómo podemos sumarnos? 

“Queremos que en menos de un año ya estemos operando con todas las de la ley, (dar de alta y operar esta fundación), que consiste en un gimnasio de actividad adaptada y otras funciones como los grupos de apoyo y clases para los lesionados medulares y sus familias, con enfoque a derechos de accesibilidad creando comunidad”, nos platica Ana Laura.

“Necesitamos profesionales como un notario, un contador, diseñadores, terapeutas, psicólogos, voluntarios, un patronato y la asesoría de personas especializadas en fundaciones, para hacer realidad este sueño. Los invito a que vean en Tedx donde me pueden conocer un poco más”, concluye Emiliano.

 

Sabías que…

Se calcula que la incidencia anual de lesión medular (LM) en México es de 18.1 por millón de habitantes y ocurre con más frecuencia en hombres en edad productiva (16 a 35 años de edad).

 

La OMS apunta que “Muchas de las consecuencias ligadas a las lesiones medulares no se derivan de la lesión en sí, sino de la existencia de servicios de atención médica y de rehabilitación inadecuados….”

 

 

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