¿Propósitos impuestos?

¿Propósitos impuestos?

POR MARU LOZANO

En esta ocasión nuestro soplón es un caballero de 39 años, director de una mediana empresa que ama a su esposa y a sus dos hijas. Platicar con él será de mucha ayuda para nosotras las mujeres, pues nos ayudará a conocer el punto de vista masculino en este año nuevo.

¿Haces propósitos de año nuevo?

¡Quisiera!, pero con la esposa que tengo, la familia propia, la política y algunos colegas, a esto yo más bien lo llamaría “propositorios”.

¿Cómo es esto?

Mira, en realidad mi único propósito es y será siempre ser un buen padre para mis hijas, y un marido a la altura de la gran mujer que elegí, nada más, y créeme que me esfuerzo todos los días por serlo.  Ellas poco saben de mis frustraciones, de mis vergüenzas, de mis ganas de divertirme de repente con mis amigos, de comprar ciertas cosas, de visitar más seguido a mis tíos, primos, etc. Por otro lado, también quisiera pulir mi puntualidad.

¿No es posible llevar a cabo tus propósitos?

Según yo y mi gran esfuerzo sí, pero por lo visto, ¡nadie se llena! Me siento muy presionado todos los días, más los sábados y domingos, y es justo los fines de semana que aumenta la presión por parte de las familias, la mía y la de ella, por eso siento que son “propositorios”.

¿Cómo los describirías entonces?

Bueno, en realidad los propósitos son impuestos por todos los que me rodean, y tienen que durar más que los escrúpulos.  Está por ejemplo el propósito estrella:  Dejar de fumar.  Casi puedo decirte que vuelvo a encender el cigarro, porque así ya tengo el propósito listo para el año siguiente, y para escuchar siempre a mi esposa decir: “quitas el nacimiento con el cigarro en la boca”, ¡no te mides!  ¡Prometiste ya no fumar!… ¿ahora me entiendes?

¿Cuáles son los propósitos que te hacen decretar?

Hacer dieta…. pero ella me hace comer las sobras desde navidad, la cena de año nuevo, la rosca de reyes, que por cierto me hace ir a comprar haciendo largas filas.  Me critica tanto mi panza que me inhibe, y nuestra relación íntima se afecta.

¿Y qué hay de la familia?

Más tiempo con la familia es lo que todos piden, pero nadie comprende que trabajando todo el día, lo que quiero al llegar a casa es descansar un poco, pero tengo que cumplir los propósitos de casa, y ahí me tienes de chofer recogiendo a las hijas del gimnasio o de las clases de inglés que se propusieron, y que todo por supuesto pago yo.

Por otro lado, mis padres y parientes reclaman que no les frecuento tanto, pero tengo que cumplir el propósito de mi mujer que prometió lo mismo, pasar más tiempo con su familia, así que ahí voy los fines de semana, a cumplir.

¿Es difícil plantearte tus propias resoluciones?

Claro, porque aún cuando yo quiera proponerme firmemente ser o hacer algo mejor en este año, me lo tumban por completo, porque a diario es primero rendición de cuentas, y en segundo término satisfacer exigencias.

¿Cómo te sientes con ello?

Me siento culpable, siento que fallo, y también me siento agobiado. Yo quisiera comer más saludable; quisiera platicar y sentirme escuchado; quisiera platicar con mi esposa y mis hijas sin que haya celulares de por medio; quisiera tener el propósito de llegar a casa y decir: “¿cómo estás?”, sin que la respuesta sea un pliego petitorio que me cuesta mucho cubrir.

¿Crees que un propósito debería ser como adquirir un nuevo hábito?

Creo que la rutina y las presiones diarias en ocasiones me cansan y me impiden formular un hábito como dejar de fumar, porque es justo el cigarro lo que de repente me ayuda a sentirme un poco mejor.  Así que los propositorios te dan en la torre, porque es dejar lo que te gusta, lo que te distrae.  Yo creo que un buen propósito sería plantearnos en las familias una nueva cultura para relacionarnos.  Replantearnos las reglas, los tiempos y las formas.  No puede ser que todo recaiga en los pesos que deposite, y en el tiempo que tenga, para transportar a todas a donde quieran ir.

¿Serían propósitos y proyectos en común?

Si eres parte de una familia sí, por supuesto.  Así podría meditar sobre lo que quiero prometer a mi favor, y no tener que sacar el cigarro para hacer enojar a mi mujer.  Imagínate que yo le diga a mis hijas que dejen las redes sociales, ¿verdad que no sería un hábito que ellas quisieran cambiar?  Siento que se confunde educación con desarrollo humano a través de los propósitos.  Evolucionar siempre debe ser en comunidad porque no vivimos aislados.

Después de platicar con él, una buena estrategia sería escribir juntos en casa lo que como propósito sería algo personal, algo familiar, algo social, algo educativo, algo productivo, y que éstos siempre fueran positivos y orientados a unirnos.  ¡Feliz 2019!.

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