“Primer escuela: La casa”

“Primer escuela: La casa”

POR MAYRA MEDINA DE HIJAR

Actualmente sabemos que el desarrollo de la inteligencia en los pequeños no se establece al momento de nacer, como en algún tiempo se creía, ni es algo que comenzará en cuanto entre a la escuela. El desarrollo intelectual y psicosocial depende mucho del entorno que les brindemos en casa desde que son unos bebés. Hacerlo adecuadamente preparará al niño o a la niña hacia la vida escolar y social, con más herramientas y seguridad en sí mismos, como en el mundo.

Primeros maestros y 10 primeras lecciones
Existen algunas formas en las que puedes estimular el sano desarrollo intelectual y social de tu hijo pequeño desde el comienzo de su vida, sin gastar mucho dinero, pero sí usando tu imaginación.
1.- Estimulando sus sentidos desde los primeros meses y partiendo desde su habitación. Lo que ve, la cantidad de juguetes y colores, los olores y sobre todo los sonidos. Evita saturar su entorno y sus sentidos en general. Principalmente evítale los ruidos que lo distraigan de asimilar otra información.
2.- Espacios de aprendizaje: Conforme vaya creciendo, acondiciona un espacio sencillo; ni siquiera tienes que hacer grandes cambios a la casa, sólo que él vaya notando que ese espacio en particular de su habitación, con libros y juguetes interesantes, es para ayudar en su aprendizaje. Permítele que pueda jugar cómodamente.
3.- Objetos comunes: Dale juguetes que pueda doblar, girar, sacudir, mover, abrir y cerrar, pues en casa hay llaves de agua, apagadores de luz, palancas de baño y más objetos que deberá usar en un momento dado, por lo que necesita estar preparado tanto física como mentalmente para aprender a controlar su uso.
4.- Explorar: Así como los espacios de aprendizaje, crea espacios seguros pero interesantes de descubrir, donde pueda moverse con libertad y vaya conociendo dónde vive. No lo dejes horas en una cuna o silla, sólo porque crees que está seguro con dos peluches. El tiempo de sus primeros días vuela.
5.- Tú voz es guía: Habla con tu hijo. Los niños no aprenden de oír aparatos o personajes animados. La interacción con las personas reales es su mejor guía. La entonación, las palabras, la coherencia entre lo que oyen, ven y sienten, es una marejada de información que necesitan recibir y sentir de ti.
6.- Participa: Al hablarle y jugar, participa e involúcrate en lo que para el niño o niña sea importante. No busques distraer su atención hacia algo que a ti te convenga por tiempo, ganas o desinterés.
7.- Celebren los nuevos logros, la habilidad que hoy adquirió, el reto que pudo cumplir, todo eso hay que celebrarlo, y por ende, motivarlo a que busque nuevos retos, aplicando lo ya aprendido. Pero NO lo presiones ni te quedes ahí hasta que haga otra novedad; paso a pasito.
8.- Leer: El estímulo comienza desde que pones a su disposición libros, y le permites tomarlos y explorarlos aunque aún no sepa leer, pero léele cerca y en voz alta. No necesitas ser un ‘cuenta cuentos’ profesional, sólo sé tú fomentando sus sentidos e imaginación. De ese modo lo ayudas a su alfabetización desde hoy.
9.- Sanción y comprensión: Piensa que está en una etapa de aprendizaje. Si tira algo al piso, si todo muerde o todo quiere rebotar, está aprendiendo a que hay causas y efectos, ensayo y error. No lo castigues ni ridiculices ni humilles por los resultados que tu hijo viva al explorar sanamente su entorno. Está aprendiendo y tú eres su maestro. Apóyalo, nadie dijo que era fácil ni para ti, mucho menos para ellos que van empezando a vivir.

Y por último…
10.- ¡Sé creativo! Como buen maestro, permite que tu hijo-alumno tenga cada día el mejor y más seguro ambiente para descubrir el mundo. Investiga, mira algún tutorial en la red, pide ayuda. No necesitas gastar mucho dinero ni remodelar tu casa. Usa tu imaginación e ingenio. Que tu hijo sea el mejor estímulo para que desarrolles tus capacidades de pintor, científico, físico, contador de cuentos, actor de doblajes, guardia de seguridad, o el manipulador de marionetas de calcetín que jamás creíste llegar a ser.

*La autora es Licenciada en Psicología Familiar. Es Psicoterapeuta Familiar y de Pareja, y es Tanatóloga.

Contacto:
Portal: www.psicofamiliaypareja.com
Facebook: psic.mayra.medina

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