¿Por qué es difícil la comunicación con mi hijo?

¿Por qué es difícil la comunicación con mi hijo?

TUS HIJOS

 Por Gabriel Bello

“Desde hace unos meses no estamos teniendo una comunicación adecuada mi hijo de quince años y yo, creo que no me quiere decir nada de lo que le sucede. Si llegamos a platicar algo, es sólo por unos segundos porque él no entiende mi opinión al respecto, no le gusta que le cuestione, y yo no soporto su actitud grosera. Quisiera saber si hay alguna forma de acercarme y poder dialogar sin que mi hijo sea así de cerrado”.
No hay disposición al dialogo

La comunicación con los hijos se afecta significativamente cuando estos llegan a la adolescencia. Muchas veces los hijos no hablan con sus padres de lo que les está ocurriendo, porque se sienten incomprendidos, o poco valorados; porque han creído que son temas sin importancia para un adulto; porque al dialogar con ellos y abrir un tema difícil, terminan siendo regañados por sus padres. Lo peor, no hay comunicación porque no hay disposición al dialogo de ambas partes.
Es complicado el dialogo entre los adolescentes y sus padres; su desarrollo psicológico implica además de las pocas ganas de compartir o comunicar, la habilidad de hacer juicios, usar la lógica y aplicar sentido común; elementos que complican la interacción entre un adolescente, y sus padres maduros, quizá poco tolerantes, un tanto rígidos, y en ocasiones perfeccionistas.

Para una mejor experiencia en la comunicación con los hijos, es importante tener en cuenta los principales bloqueadores que el adolescente presenta:
Casi nunca está disponible. –
pareciera que un adolescente no se ocupa de nada, pero que error pensar así, ellos están llenos de ocupaciones importantes; comunicarse con sus amigos, navegar en internet, escuchar música, hacer sus tareas escolares, hacer la siesta, hablar con la novia, video jugar, etc. Si en estas circunstancias pretendemos un dialogo, seremos rechazados de inmediato. ¿Qué hacer? ha funcionado muy bien anticiparles la necesidad que tenemos de hablar con ellos, y establecer de común acuerdo la hora para hacerlo.
Generalmente anda de “mal genio”.- no olvidemos que es la etapa en la cual las hormonas hace de las suyas con el estado de ánimo; la mayoría de los adolescentes ni siquiera saben porqué están de malas, simplemente así se manifiestan. En la mañana contentos y con planes, y por la tarde molestos. Si en estas condiciones pretendes dialogar con un adolescente, ten cuidado en la actitud que estará manejando; enfadado, irritable, estresado, etc. ¿Qué hacer? dale su espacio, detecta a tiempo que está “indispuesto” para el dialogo, no pasa nada si lo abordas mas tarde.
Se cierra a temas difíciles. – un adolescente no quiere escuchar sobre las salidas, las fiestas, las calificaciones, la obediencia, el respeto, los reportes de conducta, etc., sin embargo, no deben ser pretexto para no entablar comunicación. ¿Qué hacer? no incluir en el dialogo, los temas complicados. Si hay necesidad de hablar de ello, hacer un espacio y abordarlos exclusivamente. El adolescente se rehúsa a comenzar dialogando y terminar regañado.
Simplemente no quiere hablar. – toma en cuenta que no comunicar a sus padres forma parte del desarrollo psicológico del adolescente, entonces no te debe extrañar que en tu intento de dialogar con él, seas el único que hable. ¿Qué hacer? no lo tomes personal, simplemente no quiere hablar, dale su espacio y más tarde intentas dialogar.

¿Qué más hacer para lograr un dialogo eficaz?
No lo interrumpas. – el adolescente promedio tiene la capacidad de hacer juicios; muchos padres interrumpimos el dialogo sólo porque no queremos escucharlos más.
No le completes las frases. – pacientemente tolera su ritmo. Ayudarle a terminar más rápido su discurso completándole las palabras, denota una impaciencia tuya, de querer escucharlo menos.
No uses tú pasado como referencia. – comenzarás a caer mal y se cerrará al diálogo. Algunos padres se refieren a su pasado como “perfecto”. Si así fue, felicidades, pero déjame decirte que cuando un adolescente escucha “yo nunca di problemas”, difícilmente se habrá al dialogo.
Evita utilizar términos absolutos. – siempre te portas mal, jamás vas a entender, nunca volverás a salir; debes sacar estas frases de tu discurso. Además de escucharse mal, estás predisponiendo al adolescente a tener un comportamiento en ese sentido negativo.
No olvides que tu interlocutor es un adolescente. – no pretendas engañarlo con respuestas ilógicas, irreales o inmaduras. Además, un adolescente difícilmente utilizará un léxico propio de adultos.

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