Plaza la 8

Plaza la 8

Un modelo a replicar en Tijuana

 

 

Por Ana Patricia Valay

En Tijuana, tenemos dos meses de estreno. Se trata de “Plaza la 8”, el parque recreativo de moda en el corazón de Tijuana que no sólo se ha convertido en centro de reunión y esparcimiento para las familias, sino que ha dado un significado distinto a ese terreno, uno donde por décadas se tuvo una actividad sancionatoria, y que posteriormente se convirtió en centro de debate que derivó en polémica.

Hoy conoceremos la esencia de este proyecto, lo que tiene que ofrecer, y recordaremos ese pasado que aunque se han empeñado en sepultar, sigue

en las mentes de quienes lo conocieron, y en los anales de la historia de Tijuana.

 

La escandalosa fuga masiva

Era 1952 y en Tijuana tenía lugar la fuga masiva de reos más significativa de su historia. 54 reos peligrosos (homicidas, ladrones y traficantes de narcóticos) escapaban de la cárcel municipal de Tijuana a través de un túnel, cuando ni siquiera había nacido Joaquín el Chapo Guzmán,

Pero esa cárcel estaba en otra ubicación, en el cruce de las calles Primera y Segunda, entre avenidas “B” y “C” de la zona Centro; una construcción que databa de 1918.

 

La cárcel de “La ocho”

Fue entonces que después de la fuga, se construyó en 1957 la de la intersección de la Calle Ocho y Avenida Constitución, en el centro de Tijuana: “La famosa 8”, como era conocida.

Ahí un Julio César Chávez el mejor boxeador que ha tenido México (según las estadísticas), estuvo detenido, y también pisó aquellas celdas,  Antonio Vera Palestina, asesino confeso del periodista, Héctor Félix Miranda y escolta del empresario Jorge Hank.

También, de ahí escapó vestido de sacerdote, el narcotraficante, José Contreras Subías, hecho que inspiró la canción  “El prófugo de Tijuana” de los Invasores de Nuevo León, y estuvo por unas horas el más pequeño de la dinastía Arellano Félix, antes de ser liberado de nuevo.

Ahí se pagaban infracciones, o se era huésped de las celdas.

La ocho, “tenía matices de penas, de infortunio, de castigos para quienes transgredían el orden….”,  dijo en el discurso de inauguración de plaza la 8, el secretario de desarrollo urbano y ecología, Ing. Roberto Sánchez Martínez, recordando parte de su historia.

Además de la comandancia de policía y las celdas, en este lugar estaba la primer estación de bomberos con su estacionamiento y los talleres.

Todo se redujo a nada, de la noche a la mañana.

De la polémica a la recuperación

Fue en 2011 cuando el ayuntamiento encabezado por Carlos Bustamante, decidió demoler estos edificios emblemáticos con el argumento de que estaban muy viejos. No hubo documento oficial, ni avalúo con expertos, que respaldará con hechos que los edificios representaban un peligro. El Congreso del Estado identificó 118 irregularidades en la demolición y sindicatura social evitó que el predio fuera entregado al fideicomiso de empresarios turísticos.

Es así que por petición del presidente municipal, el Dr. Jorge Astiazarán Orcí se revisó, evaluó y propuso una alternativa viable con el respaldo del cabildo y se recuperó el predio para las familias que habitan en las colonias que circundan el antiguo centro de Tijuana.

 

El colegio de arquitectos

Así, paradójico o no, se eligió hacer en este mismo terreno algo contrario a la vocación que había tenido, regulatoria y sancionatoria,  incluida la polémica sobre el terreno y la  ventaja que buscaban particulares sobre lo que había sido un bien público, y fue el Colegio de Arquitectos de Tijuana, A.C., el que se ofreció y diseñó el proyecto que entregó sin costo al erario.

La idea ahora era ofrecer un espacio que ayudará a reconstruir el tejido social.

África Arreola, Alejandro García, Aldo Ramírez, todos arquitectos, se encargaron del diseño arquitectónico y coordinación del proyecto, mientras que el diseño de paisaje, corrió a cargo del Arq. Martín Acosta.

“El diseño parte de un eje diagonal de noroeste a sureste, uniendo los nodos centrales de convivencia de las siguientes áreas: Explanada del acceso escultórico, círculo de lectura y contemplación, área de juegos infantiles, módulo de seguridad y de servicios (las 24 horas del día), fuentes interactivas, explanada cultural, y el foro al aire libre”, nos comparte,  Juan Carlos Cornejo, presidente saliente del Colegio de Arquitectos de Tijuana.

Y nos platica que se toparon con varios obstáculos, “referentes a elementos constructivos de edificaciones anteriores, principalmente en cuanto a cimentación y muros que habían quedado perdidos debajo del subsuelo”.

 

La puerta a Latinoamérica

Además, en Plaza la 8 se instaló una escultura con un significado muy importante para los tijuanenses, gran aportación de la escuela de arte de la Universidad Autónoma de Baja California.

“En la esquina noroeste del parque se colocó el reguilete original que se encontraba en la puerta peatonal de San Ysidro a Tijuana y que simboliza la puerta de acceso a América Latina”, dijo el secretario de desarrollo urbano y ecología, Ing. Roberto Sánchez Martínez.

Está rodeada de una estructura metálica que asemeja el cerco que han construido los norteamericanos en la frontera que colinda con nuestro país.

Así que como decíamos al principio, estamos de estreno, con el deseo de que el modelo se repliqué en otras zonas de la ciudad.

“Se requiere de nuevos elementos que le den identidad y con lo que se pueda identificar la gente. La plaza la 8 será un nuevo pulmón para abatir la contaminación de la zona, y a la vez será un nuevo polo de esparcimiento para las familias que ahí viven”, afirmó el Arq. Juan Carlos Cornejo.

 

 

 

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