Plantas Medicinales, Nativas de Valle de Guadalupe

Plantas Medicinales, Nativas de Valle de Guadalupe

ESPECIAL VALLE

 Por Ana Patricia Valay

 

La zona en la que está situado Valle de Guadalupe es totalmente privilegiada y sui generis. El clima mediterráneo del que gozamos en esta área, es uno de los cinco que existen en todo el mundo, y permite no sólo el que se cosechen de los mejores vinos en el país y a nivel internacional, sino que también entre otras cosas, que se produzca una gran riqueza de plantas medicinales de las que hablaremos en este artículo, y de las que nos explica detalladamente Paula Pijoan  maestra en Ciencias del Manejo de Ecosistemas en Zonas Áridas.

 

¿Paula, cuál es la esencia de Valle de Guadalupe que da como resultado el tener plantas medicinales, y cuál es la herencia que nos han dejado los nativos de esta zona con respecto a este tema?

— Mira el clima que tenemos se caracteriza por inviernos fríos y con lluvia, seguidos de un periodo largo de sequía en verano. Imagínate para una planta tener que sobrevivir meses sin que caiga una sola gota de agua – no es sencillo, ¿verdad?  Pero para resolver este reto, las plantas han desarrollado múltiples soluciones para captar agua, o evitar perder la que ya tienen.

— Por poner sólo un ejemplo, muchas de nuestras plantas que crecen en la zona cercana al mar son muy aromáticas, ¿por qué? Porque la presencia de aceites aromáticos en sus hojas y tallos, les ayuda a disminuir la evaporación de su preciada agua, y también las protege de las plagas. Para nuestra fortuna, muchos de los compuestos presentes en estos aceites son los que tienen propiedades que pueden ser benéficos para nuestra salud.

— La herencia que nos dejan las comunidades indígenas de nuestra región es una cuyo valor es tan grande que nos es difícil concebirlo. Durante más de 12 mil años poblaron en equilibrio estas tierras, valiéndose únicamente de lo que crecía en ellas. En la flora de la región encontraban, y lo siguen haciendo: comida, techo, abrigo, herramientas, y por supuesto medicina. Son conocimientos desarrollados durante miles de años de discernir qué planta sirve para qué, en qué cantidades, cuando cosechar, cuándo no; de cuales tener cuidado.

— Hoy en día es fácil abrir Google y buscar para qué sirve la Yerba del Manso, por ejemplo, pero es importante recordar que probablemente tomó cientos o miles de años llegar a ese conocimiento. Los indígenas Kumiai, Pai Pai, Kiliwas y Cucapá de la zona, a la fecha siguen estando íntimamente relacionados con las plantas y sus usos, incorporándolas en su cotidianeidad como medicina, alimento y herramientas.

 

Tú que conoces de la materia, ¿qué plantas nativas medicinales podemos encontrar aquí en el Valle?

—  ¡Existen muchísimas! pero me voy a reducir a sólo 3 (que son las más importantes).

 

Yerba del Manso (Anemopsis californica): Es una planta que habita en zonas de humedad y que es relativamente conocida incluso en las ciudades, no sólo entre las comunidades indígenas. Muchas de nuestras abuelas la conocen. La raíz, hojas y flores tienen propiedades antisépticas, por lo cual es muy buena para limpiar heridas, y ayuda a sanar diversos problemas de la piel, como picaduras, ronchas y espinillas. También es buena para cuestiones digestivas, y para dolores de cabeza, musculares, menstruales, etc. Es sin duda una de las plantas nativas con más propiedades medicinales en la región.

Salvia blanca (Salvia apiana): Para los indígenas de la Alta y Baja California la Salvia es la planta más sagrada de la región. A la fecha hace presencia en muchos de sus rituales y tradiciones importantes, como los temazcales, donde su humo actúa como purificador, tanto de los espacios como de los participantes. Algunas etnias la consideran su ‘planta de todos los días’, aprovechándola como preventiva  para mantener una buena salud y esto es algo que nosotros podemos también hacer fácilmente. Simplemente con poner una sola hoja en nuestra agua del día estaremos aprovechando las propiedades benéficas de la salvia, además de ser refrescante y ayudar a quitar la sed cuando uno está de paseo en el campo. Es importante sin embargo, saber reconocer bien cual es la Salvia blanca, antes de intentar usarla.

 

Yerba Santa (Eriodictyon sp.) No debemos confundirla con la hoja santa, una planta muy utilizada en el sur de México; nuestra Yerba Santa sólo crece en el estado y en California. Por siglos los indígenas la han utilizado para tratar cuestiones respiratorias como gripas,  dolor de garganta, bronquitis y asma. Tiene un olor muy característico que en el campo te permite saber que está presente aún cuando no la has visto. No se necesita más de una o dos hojas para hacer un té que ayuda al cuerpo a entrar en calor y a fortalecer las vías respiratorias cuando padecemos gripas, por ejemplo. Yo la uso mucho en estos casos.

 

— Algo imprescindible de mencionar es que estas y muchas otras plantas crecen en las zonas naturales del Valle de Guadalupe y otras áreas que actualmente están siendo desarrolladas rápidamente. Por desconocimiento las estamos perdiendo, y a todo el hábitat que proveen, debido a la práctica de desmontar, o “limpiar” completamente los terrenos, pero con un poco de planeación, los dueños de estos predios podrían conservar al menos pequeños ‘parches’ de esta vegetación, contando así con jardines naturales que sin riego ni cuidados proveen medicina, flores, colores, aromas y una oportunidad para reconectarnos más con lo que naturalmente forma el paisaje de nuestra región.

 

¿Y a dónde pueden ir quienes quieran conocer más de la historia de estas tribus y para aprovechar las bondades de estas plantas?

—No hay nada como platicar directamente con las y los portadores de estos saberes. Una visita a San Antonio Necua, en el Valle de Guadalupe, es una oportunidad increíble para conocer más, tanto de sus pobladores y costumbres, como de las plantas y sus usos. Otros lugares que pueden visitarse son San José de la Zorra, Santa Catarina, y Juntas de Nejí.

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