PINTURAS CALETTE

PINTURAS CALETTE

Tijuana pide a gritos no borrar su memoria

Por Ana Patricia Valay

 

LOS VESTIGIOS

Sólo un muro queda de la legendaria edificación de la matriz de “Pinturas y Barnices Calette”, la organización industrial y comercial de su género, más importante del Noreste del país.

Frente a esa pared, a finales de mayo de este 2016,  cientos de Tijuanenses aprovecharon para tomarse la foto del recuerdo, luego de que el muro en que se observa una lata de pintura de la marca Corona, quedara al descubierto trás destruirse la edificación que lo cubría.

La idea es preservarlo. Que no corra con la misma suerte del casino Aguacaliente, del toreo de Tijuana o la puerta México.  ‘Grupo Avanza Tijuana’, organización que entre otras cosas busca proteger los íconos de la ciudad, afirmó que iniciará un proyecto para preservarlo con un estilo vintage, y mediante una obra de ingeniería “moverla de lugar y colocarla en un espacio público”.

Javier Esparza, miembro de dicha organización, mencionó que el muro es emblemático y que  “Tijuana es una ciudad joven que pide a gritos que no borren su memoria”.

 

Un recuerdo que no debe perderse

¿Pero conocen las nuevas generaciones la importancia que tuvo Pinturas Calette para la prosperidad industrial de Tijuana?

Hoy además del muro, subsiste un lote baldío de poco mas de 2.5 hectáreas de tamaño, y aún cuando desapareció a principios de los 90’s por no ponerse de acuerdo los herederos de su fundador, sigue siendo referente urbano para muchos tijuanenses.“Frente a Calette”, “a una cuadra de Calette”, “pasando Calette”.

Según se anunció, en septiembre de este año iniciará la construcción de Bajalta, proyecto que en este mismo terreno se prevé esté conformado por edificaciones que  incluyen centros comerciales, un mercado principal, tres torres para vivienda y una de oficinas; habitaciones de hotel, así como espacios de cultura y entretenimiento.

A este ambicioso proyecto le anteceden otros tantos que fueron anunciados con bombo y platillo, pero que finalmente no se concretaron.

 

Historia de su fundador

Pero, ¿cómo entender y conocer de este próspero negocio cuya matriz se encontraba en el Blvd. Aguacaliente, si no hablamos de su fundador?

Don Miguel Calette Anaya, descrito en el libro de Aníbal Gallegos como “el arquetipo del triunfador del norte, tesonero y seguro se sí mismo”, fue un verdadero visionario, quien también sufrió momentos difíciles, quedándose sin dinero en una etapa de su vida, pero volviendo a empezar para ‘de la nada’, fundar un gran imperio.

Nació en Villa de Guadalupe, en la ciudad de México, y su fecha de nacimiento no se conoce con certeza pues en tiempos de la revolución los archivos se perdieron.

“Había estudiado para militar, y lo iban a mandar becado a Alemania, pero estalla la revolución, y ya no hubo beca”, dice su único nieto y cónsul honorario de Dinamarca en Tijuana, Don Miguel González Calette.

“Huye de la revolución y llega a Mexicali y dice, ‘aquí no puedo hacer nada, me voy a morir de hambre’, y por Calexico se va a San Diego….. donde está el estadio de los Padres de San Diego, todavía se lee Western Metal (por el fielder); ahí  trabajó mi abuelo”, afirma.

 

De mesero a tener su propio negocio

Trabajó como mesero y por ello organiza la CROM.

Luego se hizo de un negocio propio,“tuvo la Zorra Azul en la Revolución. Un jardín de cerveza, y en ese ínter firma como socio fundador de la CANACO. Luego viene la gran depresión y lo pierde todo”.

Posteriormente, Don Miguel Calette Anaya, empieza de nuevo a hacer dinero como agente de ventas, al empezar la construcción de la carretera que pasa por la Rumorosa.

—¿Qué vendía ahí?

—Dinamita entre otras cosas; acero, herramientas; ahí es donde conoce la ferretería.

 

Zona libre: Época de auge

Don Miguel Calette llegó a ser presidente de CANACO, impulsando la zona Libre, un régimen de franquicia fiscal. “…fue de los promotores de la zona libre, porque no había nada aquí. Fue para industrializar y poblar el estado, pero con el tratado de Libre Comercio cambió todo”, afirma don Miguel González Calette.

 

Ferretería y  pintura

Así Don Miguel Calette pone su primer negocio de ferretería en el Bvld. Aguacaliente, en la parte de atrás del fraccionamiento Calette. Lo compra a los Sres. Estrella con una hipoteca a 30 años, según nos comenta su nieto, quien se involucró de lleno en el negocio, dos años antes de que su abuelo falleciera.

 

Y así, el Sr. Calette empezó a hacer dinero otra vez con una ferretería donde había herramientas de construcción, madera y una línea de pintura de agua. Luego se inició de lleno en el negocio de pintura,  separando sus empresas, aunque en el  mismo predio, y se empezó a especializar con: pintura para negocio, esmaltes, selladores, barnices, resinas, etc.

A finales de los años cuarentas es cuando empieza a fabricar pinturas en un cuarto que construyó en el área que funcionó después como fábrica de estuco.

 

Otros puestos y legados

En 1947  se convierte en presidente fundador de CANACINTRA Tijuana. Fue también diputado constitucionalista y por más de 30 años, presidente del Consejo del Banco de Baja California, S.A., distinguiéndose por las facilidades crediticias que otorgaba, entre algunos cargos que ostentó.

Su industria floreció. Tuvo la fábrica de pinturas y barnices, la fábrica de resinas, la de aerosol corona (que se convirtió en exportadora a otros países), una envasadora de gas, una planta de pinturas automotrices, una fábrica de lacas, una planta recuperadora de barriles, una fábrica de estuco, una de puertas y ventanas, y un taller-hangar para pintura de aviones; además, su división comercial que comprendía plantas, y una cadena regional de tiendas de pinturas.

Llegó a tener 42 tiendas en varios estados de la República,  y en dos ocasiones resurgió de las cenizas para proyectarse más alto, como lo relata un compendio que se realizó en el centenario de la ciudad.

El negocio sufrió directamente dos inundaciones las del 90 y del 93, en que los vecinos rompieron una de las paredes para que fluyera el agua y no se inundaran sus viviendas;  la que se inundó fue la tienda matriz, “y se empezó a acumular el lodo, y a raíz de la segunda inundación la parte mayoritaria decidió que ya no querían seguir, y hubo muchas pérdidas. El seguro no acudió porque fueron actos vandálicos. Se levantó una denuncia penal, pero ahí quedó”, cuenta el Sr. González Calette.

Luego vino un incendió que terminó con lo poco que quedaba. Así terminó el imperio de las empresas Calette, poco menos de diez años después de la muerte de Don Miguel Calette Anaya que se dio en 1986.

Hoy no nos queda más que reconocer que este negocio es uno de los más emblemáticos y exitosos de esta frontera, que quedará en los anales de la historia de Tijuana como de los ejemplares.

Hoy el terreno donde estaba la matriz, es sólo punto de referencia, aunque si los planes continúan, ahí se erigirá uno de los proyectos más ambiciosos de la actualidad.

Y del único muro que queda, ya se verá si logra preservarse o no para las nuevas generaciones, para que se impida que la memoria de esta joven ciudad quede sepultada en la nada.

 

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