Padres estresados

Padres estresados

Por Psic. Gabriel Bello

 

Tengo 39 años, y siento que mi vida es un caos, no logro meter en control mis actividades; vivo eternamente estresada, y de malas, siempre renegando de no tener tiempo para hacer las “mil cosas” que dejo pendientes todos los días. Tengo un pequeño negocio que me ocupa gran parte de mi día; atiendo la administración, las ventas, y al personal que trabaja para mi; recibo cientos de mensajes en mi Facebook, y me estresa no poder contestarlos a tiempo; mis hijos están en actividades extra-clases, y debo llevarlos y traerlas de ellas; no veo a mis amigos con la frecuencia que lo hacia, y cuando se da la ocasión para pasarla con ellos, estoy rendida y con poca energía para divertirme; el colmo es que el papá de mis hijas cómodamente se mantiene al margen asumiendo que como nada me satisface, prefiere no ayudarme. ¿qué hago para tener control de mi tiempo y no vivir frustrada?

Estimada amiga, tu historia se repite en la vida de muchísimas mujeres, hoy en día ya no es un fenómeno que mamá trabaje, es una necesidad en la mayoría de los casos. Tu estilo de vida ya te comenzó a cobrar facturas, por ahora ya es estresante. Es importante hacer algunos cambios para que de la frustración, pases a vivir y disfrutar todo lo que hagas.

El problema gira en torno a mucho trabajo dentro del mismo tiempo, y sin ayuda extra; cuando la dinámica diaria es así, el estrés se establece en tu vida, y efectivamente, te pone intolerante e irritable. De continuar así, lamentablemente pudieras terminarás en el hospital, como resultado de una crisis de ansiedad.

Te propongo hacer pequeños ajustes a tu vida.

  1. Acepta que no puedes con todo.- Las mujeres desarrollan capacidades extraordinarias y esto es indiscutible, sin embargo tienen las limitaciones propias de un ser humano. Anímate a decir ¡no! lo más que perderás será popularidad entre tu círculo social. Decir ¡si! a todo, es un mal hábito que muchas mujeres tienen; resolver la vida de los demás, quedar bien, o demostrar la capacidad que tienes, no valen la pena para vivir con estrés. Antes de agregar nuevas actividades pregúntate a ti misma ¿es factible que lo realice sin tanto estrés? y si la respuesta es no, entonces no asumas esa nueva responsabilidad.
  2. Delega.- Cuando aceptas que no puedes con todo, pero hay que atender todo, tu única opción es delegar. En tu caso particular, comienza con involucrar al papá de los niños en las diversas actividades, dices que no lo hace porque tienes un nivel alto de exigencia, bájale un poco a tu perfeccionismo. No lo limites, no lo presiones, no le digas cómo debe hacer tal cosa; confía en el hecho de que es el papá y tomará decisiones para bien de sus hijos. Los perfeccionistas se llenan de actividades porque tienen un problema fundamental, nada les satisface, además de crear un ambiente tenso en el que nadie quiere estar. Relájate, y deja en manos de otras personas las actividades que ahora te abruman, pregúntate ¿esto que estoy haciendo alguien de mi equipo lo puede hacer? si la respuesta es si, entonces delega y confía.
  3. Organízate.- Ten una agenda y no te salgas de ahí. ¿Qué se registra en la agenda? Las actividades importantes que no deben pasarse por alto. Al irla llenado, te darás cuenta cuales días están más cargados de trabajo y cuales no. Mucho del estrés que se maneja a diario proviene de la desorganización de las actividades; si corres de un lugar a otro para alcanzar a llegar a tu cita, no lo estás planeando bien. Cuando una persona está llena de trabajo, el uso de la agenda es imprescindible.
  4. Toma tiempo para ti.- Una mujer con vida así de agitada como la tuya, difícilmente se da tiempo para sus cosas personales, esto también estresa. ¿Cuándo te haces manicure y pedicure?, ¿cuándo te pintas tu pelo?, ¿cuándo te pierdes con tus amigas a desayunar, comer, cenar o tomarse una copa?, ¿cuándo sales a caminar?, ¿cuándo tienes tiempo para leer o escuchar música?, ¿cuándo te tiras frente a la tele para ver tu serie favorita? Recuerda, primero tú y después los demás. Suena egoísta, y estamos acostumbrados a lo contrario; mamá come al último; mamá trabaja para los demás incluido el esposo; mamá corre a todas partes para resolver la vida de su familia, ¿y a ella quién la atiende? Toma tiempo para ti.

 

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