Padrectomía, cuando papá se tiene que ir…

Padrectomía, cuando papá se tiene que ir…

 

Por Maru Lozano

Y de repente surge la separación.  Pleitos, gritos y dolor.  Pero ¿y los hijos?  Sea la causa que sea, para los padres hay consecuencias poco equitativas después del rompimiento.

Psicológicamente a los papás les afecta demasiado la separación de los hijos por la interrupción de espacios que generaban la relación con experiencias gratificantes.

Decae la figura paterna porque al desarticularse el vínculo, la madre se vuelve  gerente del negocio en la mayoría de los casos; es que así es visto, como negocio.

En 1989, el pediatra Robert E. Fay describe la “padrectomía” y el “síndrome del padre destruído” como vivencias que afectan la paternidad, enfatizando que hoy por hoy no se tratan igual las consecuencias que para un padre implican una separación, porque en la mayoría de los casos, es él quien tiene que irse del hogar y empezar a vivir la no relación con los hijos, y la mediación de la madre con cero empatía.

¿Debería de haber una preparación integral para construir la separación? Sí,  sentar las bases de la ruptura y no usar a los hijos como instrumentos de agresión y manipulación para no convertirlos en víctimas.  En realidad, el manejo que se le de a la situación es con lo que se tiene que lidiar, más que con la situación misma.

También debería existir una preparación para la evolución, es decir, para adaptarse y ajustarse nuevamente a la vida después de separarse de los hijos, por ese comportamiento aprendido y exigido por la sociedad, porque de acuerdo a la normatividad, el padre debe marcharse y velar por la estabilidad económica de los hijos, de lo contrario, sería un mal padre.

¿Solo existe el afecto de una madre? ¿Solo son necesarios los cuidados maternos?  Entonces para un hijo sería pecaminoso pretender sentir la necesidad del cariño y cercanía de un padre.  ¿Así estamos bien?

Lo primero que se piensa cuando el hombre ha fallado, es en cerrar la puerta y obstaculizar la relación con los hijos.  Sólo habría que pensar que si son menores de edad, esto es posible de alguna manera; sin embargo, al ser mayores, ellos decidirán y tal caso puede doler.

Por supuesto, podría surgir un divorcio necesario porque el padre es peligroso, golpeador, vicioso, etc. En ese caso es admirable que una madre tenga el valor de alejar y resguardar a su familia para que se desenvuelva en un ambiente mejor.  Pero aquí es importante no repetir patrones y darse la oportunidad de creer en si misma como merecedora de una relación sana y positiva.  Los hijos merecen también saber que existen hombres buenos.

Al hijo que se le prohíbe amar y frecuentar a su padre sufrirá la distancia con dolor.  Su papá es un ser significativo para su vida y al crecer, se sentirá culpable y resentido.   Sentirá terrible la carga que su madre deja por tanta tarea y funciones obligadas.  ¿Te imaginas a un joven-adulto actuar desde esas condiciones?

De ser posible, sería importante procurar:

  • Que el papá pueda mantener un contacto físico y responsable con los hijos.
  • Permitir la creación y fortalecimiento de lazos afectivos.
  • Participar en la guarda, custodia y manutención de los hijos.
  • Propiciar el acuerdo y colaboración para educar.
  • Velar por la integridad de ambas figuras: Materna y paterna.

A un padre al que no se le permite interactuar, le abrigará la desesperación, la disfunción y por ende, la desaparición.

Dejemos de vivir influenciados negativamente. Sigamos nuestro corazón y el de nuestros hijos. Vayamos de la mano de expertos y acompañemos el crecimiento de los nuestros de la mejor manera posible para gozar de su acompañamiento cuando ya estemos viejos.

 

AL INTERIOR DE UN HIJO

Mi mamá me dice que para qué quiero buscar a mi papá si no necesito nada, que ella me lo ha dado todo.  Viene mi graduación y a mí me gustaría invitarlo pero mejor ni lo digo porque mi mamá tiene razón, ella se ha fletado mucho como para darle un lugar a mi papá que no se ha ganado.  No quiero lastimarla.

Edwin P., 18 años.

 

 

 

 

 

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