¿Otro diciembre enganchada?

¿Otro diciembre enganchada?

Por Maru Lozano

Enganchada es estar apegada a una costumbre o  a una idea de que amamos algo y que así debe permanecer o bien, que algo debe existir siempre de una manera óptima. Igual estaríamos enganchadas a una rutina e incluso podríamos estar agarradísimas de algo que nos lastima. La época decembrina nos invita a reflexionar sobre algunos ajustes qué hacer en favor nuestro.

Si el enganche es una relación enfermiza, intenta levantarte a los chantajes emocionales, acepta la idea que él no cambiará y valora si el daño es insoportable como para seguir así. Poner límites hará que el otro cambie de receptor.

Si te enganchaste a un duelo, sería conveniente buscar ayuda profesional y espiritual para conocer las etapas del duelo, vivirlas y pasarlas. Aceptar vivir de una nueva manera que integra la muerte como parte de la vida y la transformación, reconociendo el valor de esa persona en tu manera de honrarla viviendo mejor.

Si te aferraste a la ofensa injusta que recibiste, piensa que ésta es un regalo, ¿Por qué aceptarla? Las palabras son de quien las dice, son producto de lo que siente, ¿Se parece a lo que sientes tú? Mentalmente devuélvele su presente y desvanécelo de tu pasado.

¿Te enganchaste al fracaso? Mejor agárrate del aprendizaje que eso te trajo, acepta la realidad aunque no muchas veces coincida con tu desear, haz otra cosa o hazlo de otra manera, medita, suelta.

¿Enganchada a peleas verbales? Aquí sería conveniente evitar el “tú” y empezar a usar el “yo”, desde siempre comenzar tus conversaciones en primera persona, ubicar tus sentimientos y expresar tus pensamientos para dialogar.

¿Aferrada a querer cambiar a la pareja? Reconoce lo que puedes y no puedes modificar y contesta: ¿En verdad es importante que cambie tal o cual actitud?  ¿Y si cambias tú?  Que utilices otra estrategia de reacción pudiera ayudar. Pero si lo que te molesta es un gran vicio que tiene, pereza, don de mujeriego o agresión, considera si quieres estar ahí, cómo y para qué.

¿Enganchadísima a la traición o engaño de alguien?  Lo que te tiene atorada es el coraje por haber confiado.  ¿Hubo señales?  Lo que enoja y atasca es que algo hiciste para que eso sucediera y fue darte a esa persona. Retoma tu poder y confía que existe un balance natural en la vida que compensa mágicamente y en mayor medida lo que por inocencia se te arrebató.

Si por otro lado te encuentras enganchada en decir mentiras, comienza por creer que con el mínimo esfuerzo de externar verdades sutiles, te seguirán aprobando y aceptando.  La gente sabe cuando una miente, así que practica decir lo que es, relaja y no tendrías que estresarte por memorizar más.

Si la rutina es a lo que te aferras, tira a la basura frases que ayuden a esos “siempre”, haz un examen de conciencia de lo que te resistes a hacer e innovar, piensa que mereces bien y platica con tus temores.

¿Enganchada a las reacciones negativas de tus hijos?  ¿Haces como que no pasa nada y que son etapas que hay que pasar? Comienza por poner límites castigando temporalmente lo que más les gusta. Te divertirás comprobando que esto funciona.

Engancharnos es pensar que la ganancia que tenemos por ello vale la pena, sin embargo, no debe haber pena sino movimiento, cambio y acción de tu parte para estar en paz.

 

AL INTERIOR DE UN HIJO

 

“Mi mamá se la vive estancada en la relación que había con mi papá, siempre que hacemos algo dice: ‘Ah, pero tu papá ha de estar bien a gusto… Si tu papá estuviera aquí no me contestarías así… Si tu papá se responsabilizara habría dinero…’ Me desgasta y me entristece porque pone en mí una carga que pesa mucho, por eso mejor ni le platico ni le pido nada.”

Jesús Antonio P., 16 años

 

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