¿Obsesionada con las dietas?

¿Obsesionada con las dietas?
Por Dra. Graciela Jiménez Trejo

 

“La belleza de la mujer se halla iluminada por una luz que nos lleva y convida a contemplar el alma

que tal cuerpo habita, y si aquélla es tan bella como ésta, es imposible no amarla”

Sócrates

Durante el paso del tiempo el concepto de belleza se ha ido modificando, y en la actualidad el símbolo de belleza se basa en modelos propuestos por los sectores de moda, comercio o medios de comunicación, donde nos muestran que el cuerpo perfecto y hermoso es sinónimo de delgadez, en algunos casos una delgadez extrema; esto ha conllevado a que las mujeres principalmente lleguemos a preocuparnos en exceso por lo que comemos, generando dietas tan estrictas en cuanto a restringir alimentos o en algunos casos someternos a intervenciones quirúrgicas que ponen en peligro nuestra vida.

El número de mujeres que se somete a dietas de control de peso ha ido en aumento, debido a la preocupación por tener un cuerpo sano pero sobre todo “hermoso”; el cuerpo delgado transmite el mensaje de belleza, éxito, control, aceptación y felicidad, por lo tanto las mujeres creemos que ser delgada puede alcanzar todas nuestras metas no sólo en cuanto a la pérdida de peso sino también la solución de todos nuestros problemas, por lo que en ocasiones por más que tratemos de bajar de peso, nuestro ideal puede que no sea alcanzado o, más bien, la respuesta a nuestros problemas no se hará presente.

¿Hacer dietas es malo?

Dieta es todo lo que comemos en un día, sin embargo usamos la palabra dieta para hacer hincapié que nos encontramos comiendo sólo ciertos grupos alimenticios, restringimos algunos otros o que estamos comiendo algo extra o “especial”. El tener un régimen adecuado o diferente realmente no es malo, se determina como tal cuando volvemos nuestra forma de comer una obsesión y esto a su vez nos trae problemas personales, familiares y sociales. Un ejemplo de esto es la ortorexia, que todavía no es definido como un trastorno de alimentación, pero se caracteriza por consumir sólo productos “naturales, orgánicos o desde el punto de vista del consumidor como saludables” aunado a un trastorno obsesivo compulsivo, lo que conlleva a deficiencias nutricionales, disminución de la calidad de vida, aislamiento social y disfunción en todos los ámbitos de la persona.

El realizar dietas estrictas en cuanto a la cantidad de alimentos por largos periodos de tiempo pueden llegar a desencadenar o precipitar trastornos alimenticios (bulimia o anorexia nervosa), que en algunas ocasiones no se suelen catalogar como enfermedades sino como un estilo de vida.

Con este tipo de regímenes alimenticios, la vida cotidiana se ve afectada, ya que lo que empezó como un simple hábito alimentario se vuelve una obsesión, donde la mínima transgresión equivale al fracaso personal, no tomándose en cuenta los riesgos a la salud.

La diversidad de dietas

En la actualidad, se conocen diversos tipos de dietas, pueden ser por grupos alimentarios, incrementando o disminuyendo, excluyendo algunos (ejemplos: dietas ricas en proteínas, bajas en grasas o carbohidratos, etc.), pero también suelen ser con nombres especiales como la dieta del limón, toronja, la dieta de la luna, por mencionar algunas.

Las dietas que ponen en riesgo nuestras vidas son aquellas donde se llega a restringir en exceso los grupos alimenticios o que sólo consumen en promedio menos de 800 calorías al día durante largos perdidos de tiempo, esto genera deficiencias nutricionales, osteoporosis, avitaminosis, alteraciones gastrointestinales, hipotensión, desnutrición, anemia, alteraciones menstruales, caída de pelo, piel reseca y/o problemas cardiacos que pueden llevar a la persona a diversos ingresos hospitalarios, sobre todo a los servicios de urgencias debido a que su vida corre peligro.

No sólo el hecho de realizar dietas extremas pone en riesgo nuestra vida, sino también ciertos productos que se consumen con el fin de bajar de peso, los cuales pueden contener sustancias como anorexigenicos, anfetaminas, etc., que en ocasiones pueden cumplir nuestro objetivo en cuanto a disminuir de peso pero pueden llegar a tener repercusiones en nuestro cuerpo que van desde ocasionar pérdida del apetito, taquicardia, mareo, náuseas o presentar alguna reacción alérgica que ponga en peligro nuestras vidas.

El peso, una gran preocupación femenina

El hábito de realizar dietas o consumir productos para adelgazar es una de las preocupaciones más sobresalientes de la población femenina.Pero ¿qué hay detrás de la realización de las dietas? ¿Sólo es el placer o inquietud por bajar de peso o puede existir algo más? Se ha observado que la motivación por bajar de peso en ocasiones es por factores externos o internos, como son el hecho de ser “agradable” a alguien, tener un mejor trabajo, llegar a ser una persona exitosa, baja autoestima, presencia de cuadros depresivos, disfunción de pareja o familiar, no sentirse aceptado, cursar con bullying sobre su apariencia física, etc. Por lo tanto, en ocasiones sólo vemos el problema alimentario de la persona, sin percatarnos que existen otras situaciones que también requieren atención médica o psicológica y que son los probables desencadenantes del elegir u optar por ponerse a dieta.

La crecientes demanda de una belleza delgada llega a ser prioritario sobre el estado nutricional, así como la idealización de la delgadez puede influir en el comportamiento de las personas que hacen dietas que prometen pérdida de peso rápida sin sufrir, la clave de un cuerpo sano es tener una dieta sana y equilibrada, tanto en la cantidad como en la calidad de los alimentos, sin el uso de drogas, ni dietas milagrosas o cirugías estéticas, aunado a una práctica deportiva cotidiana.

El cuidado nutricional es más que proporcionar una dieta o dar información estándar, es individualizar cada caso dando prioridad a una mejora en el estilo y calidad de vida, cuidando las necesidades y objetivos de cada persona sin descuidar su bienestar biopsicosocial.

 *La autora es médico psiquiatra del Hospital de Salud Mental y cuenta con una maestría

en Psicología con concentrado en criminología.

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