“Objetos de amor y compañía”

“Objetos de amor y compañía”
POR MAYRA MEDINA DE HIJAR

 

Si en tu infancia tuviste un objeto muy querido, que incluso tuvo nombre y cuya apariencia e higiene no eran las mejores…. si casi deshecho NO lo soltabas, pues dormir sin éste era imposible…. si ese debía ser suave y cálido como una cobijita, cojín, muñeco de peluche, chupón, pedazo de tela, u otro… si te ofrecía compañía, calma y consuelo, entonces tuviste un Objeto de Transición o de Consuelo (ODT). También en este tema entran algunas conductas de calma y consuelo como: chuparse un dedo o rascarse las orejas para poder “auto arrullarse”, o para calmar la ansiedad mientras se está despierto.

 

¿Cuál es el origen del ODT?

—Cuando el niño siente que existe una separación o lejanía de lo materno, necesitará tranquilizarse. Buscará algo que le ayude a sobrellevar la “transición” de haber estado en el vientre de su mamá, y pasar de ser madre + hijo = 1, a saberse separado de ella, para entender ahora la fórmula de madre e hijo = 1 + 1 = 2. Buscará pues sobrellevar ese periodo de una manera sana y regulada por él, y con la ayuda de nuestro cariño.

 

¿Para qué sirve tener un ODT?

—Esta sensación de separación y abandono es una etapa natural, ocurre alrededor de los 4 meses hasta cerca de los 4 años, y para sobrellevarla, muchos niños optan por elegir un ODT, el cual o los cuales, le ayudarán a superarla sanamente fortaleciendo su autonomía.

 

Momentos ansiosos en que el ODT calma:

  • Al dormir.
  • Al dormir en una cuna o habitación propia.
  • Al estar lejos del cuidado materno.
  • Al estar en guardería.
  • Ante situaciones como mudanzas, nuevo hermanito, pérdidas en general.
  • Por enfermedad o tristeza.
  • Por compañía.

 

Lo que NO debes hacer con el ODT

  • Elegirlo, nombrarlo o cambiarlo tú; el niño lo elige por la sensación que le transmite, no por su estética, incluso él puede cambiarlo por otro o tener más de uno.
  • Lavarlo con frecuencia o alterar su olor; él lo muerde, lo arrastra por el piso, tiene su olor, el tuyo incluso, y ese sello es muy importante, talvez no tenga nombre pero sabe que “es especial” por la marca del olor.
  • Preocuparte porque no lo suelta; créeme, lo hará cuando no lo necesite.
  • JAMÁS obligarlo a dejarlo, escondérselo ni tirarlo.
  • JAMÁS amenazar con el ODT para tú obtener algo del niño.
  • JAMÁS olvidarlo al salir de casa o en vacaciones.

 

Lo que SÍ debes hacer

  • Respetar al ODT, pues para tu hijo es tan importante como tú.
  • Cuidar que esté cerca y disponible para el niño.
  • Acercarlo al dormir; es su compañía y relajante.
  • Si se daña, proponte para repararlo. Si el niño acepta, hazlo con hilo y aguja por ejemplo, pero procura que él vea cómo lo apoyas, y si no quiere que lo hagas respétalo, a menos que el niño corra peligro al usarlo así.

 

¿Por qué no todos los niños eligen uno?

—Porque depende de cómo cada niño vive la separación con lo materno. Si es abrupta como por muerte, si es pronta como por trabajo, o si es paulatina conforme va valiéndose por sí mismo. Es común que cerca de los 4 años lo dejen, o cuando aumenten las relaciones sociales con compañeritos, hermanos, o cuando se sienta más seguro del entorno.

Otros por ejemplo, no tienen un ODT nunca, porque la misma función de compañía suave y cálida la realizan los abuelos, una mascota o los mismos padres. A veces, ya habiendo dejado su ODT, surge alguna situación especial que lo hace “retomarlo”, por ejemplo: un problema familiar, cambios repentinos, nuevos bebés, un accidente, etc.,  permite que lo vuelva a tener, será mientras se calma nuevamente. Procura acercarte también.

 

¿Cómo ayudarlos a encontrar calma?

—Con o sin ODT, hay que entender que el objetivo es uno sólo: la necesidad de afecto y compañía durante la separación sana de lo materno, rumbo hacia la independencia con confianza en él y en el mundo. Comprender que esta transición es angustiante para ellos, y lo mejor es proveerle en la medida de lo posible de: besos, abrazos, miradas a los ojos, hablarle suavemente; que nos sienta cerca física y emocionalmente.

Lograr la independencia no significa abandonarlo a su suerte, es calmar su angustia ante la ausencia necesaria, sin promesas ni condiciones, sin regaño, sin premios materiales, sin sentimiento de culpa por irnos a trabajar o dejarlos en la guardería; si no, con cercanía, comprensión y respeto a una de las primeras decisiones que tu hijo puede hacer: elegir por sí mismo su objeto de transición y consuelo.

 

 *La autora es Licenciada en Psicología Familiar. Psicoterapeuta Familiar y de Pareja.

Especialista en Tanatología.

 

Contacto:

Portal: www.psicofamiliaypareja.com

Facebook: /psic.mayra.medina

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