Nuestros vecinos en el planeta

Nuestros vecinos en el planeta

El planeta Tierra, todos hemos visto las imagines del espacio en la que se ve el círculo perfecto de color azul, café y blanco. Nuestro planeta es anfitrión de una serie de fenómenos naturales realmente maravillosos y milagrosos; desde bellos amaneceres acompañados por una sinfonía de cánticos de coloridas aves, el juego de tonos azules del mar y el cielo, las formas y figuras de las nubes que con un poco de imaginación se convierten en animales, personas y objetos, la simetría matemáticamente perfecta de algunas hojas y plantas, hasta un atardecer fosforescente naranjizo y el juego de estrellas y constelaciones de la obscuridad de la noche que símbolos de constelaciones llegan a representar.

Los fenómenos de la naturaleza siempre han cautivado al hombre y a los grandes pensadores de la época. En tiempos muy lejanos, llegó a ser parte de la religión, hoy en día no es el caso, pero el interés por entenderla no se ha perdido.

Aunque la ciencia de la ecología, biología y genética ha avanzando a un ritmo como nunca nos hubiéramos imaginado, todavía hay mucho que no se sabe sobre la naturaleza. De hecho, los más respetados científicos ambientales concuerdan que es muchísimo más lo que aun no sabemos y entendemos del planeta en el que vivimos, que lo que ya hemos estudiando y comprendido. Esto se debe a la inmensa complejidad, pluralidad y variedad de los componentes que integran a la naturaleza.

Una de las preguntas que hasta hace poco no se tenía respuesta relativamente acertada era la pregunta de cuántas especies de animales existen en el planeta, con cuántas otras especies compartimos la Tierra. Los tipos de animales más conocidos, estudiados y cuantificados son los que habitan regiones de fácil acceso para exploradores y científicos  y que son fácilmente identificables por su superior tamaño, como los mamíferos, aves, reptiles y peces. De las 5,600 especies de mamíferos que según análisis genéticos y taxonómicos se estiman que existen, hemos logrado identificar a 5,501, equivalente al 98%. Se estima que existen 10,500 especies de pájaros, de los cuales hemos descubierto casi todos, el 96% (10,064 especies). Le siguen los reptiles con 9,547 (80%) de los 12,000 estimados, y después los peces con 32,400 de 45,000 (72%). Sin considerar especies microscópicas, los insectos son el grupo de terrícolas más estudiados del planeta; sólo hemos descubierto un millón (20%) de los 5 millones de especies de insectos que se estima que existen. Esta falta de información sobre los insectos se debe a que hay insectos en prácticamente cada rincón del planeta, bajo tierra, dentro de árboles, en el follaje de vegetación, en el desierto, montañas, etc. Hay áreas que todavía no han sido exploradas y estudiadas adecuadamente, principalmente por la dificultad de acceso y por la gran área que se tiene que abarca.

Otro factor muy importante es el dinero, se requieren de grandes cantidades de dinero para adquirir instrumental de monitoreo y observación, y para montar expediciones a lugares recónditos del planeta. En la mayoría de los países, incluyendo México, el porcentaje del presupuesto designado a ciencia e investigación por los gobiernos federales no llega ni al 1% (México destina el 0.49% del PIB). Con este apoyo diminuto por parte de los gobiernos, la carga de asumir los costos de exploración e investigación recae en las instituciones académicas, de investigación y organizaciones no lucrativas. Es muy difícil que instituciones no gubernamentales puedan soportar grandes presupuestos de investigación.

Si hacemos una suma rápida, podríamos darnos cuenta que somos sólo una especie de 5, 073,000 especies con las que compartimos el planeta. Cómo es que una sola especie nueva como el humano sea capaz de impactar y eliminar a tantas otras especies. Cada 20 minutos se extingue para siempre una especie como consecuencia de nuestras acciones y nuestro apetito consumista y desechable por mantener la máxima comodidad posible.

Ninguna otra especie, quizás un virus, exhibe un patrón de expansión, absorción y destrucción de los recursos naturales como el ser humano. Se nos olvida cómo todas las especies que habitamos el planeta somos terrícolas, que todas las especies estamos sujetos y susceptibles a alteraciones y cambios (como el calentamiento global y sus repercusiones). Si la capacidad de decidir libremente fue la virtud que Dios nos dio a los humanos, la arrogancia y egoísmo fue el gran defecto.

Ya sea por sonidos, miradas o lenguaje corporal, la inmensa mayoría de los animales tiene la capacidad de comunicarse uno con el otro. Imagínate si nos pudiéramos liberarnos de los poderes hipnotizantes y desensiblizantes de la televisión y tecnología a la cual nos hemos hecho dependientes, y pudiéramos sentir e intuir más, y llegar a entender la comunicación y emociones de otras especies, al vivir la destrucción y matanza directa o indirecta del medio ambiente y especies por nuestras actividades, ¿qué nos dirían?

El autor es apasionado de la conservación ambiental, cuenta con licenciatura en Biología de San Diego State University. Enfocado en mercadotecnia y desarrollo de organizaciones de la sociedad civil en Tijuana y San Diego.

Comentarios

comentarios