“No se si es un recuerdo o un olvido”, demencia en la mujer

“No se si es un recuerdo o un olvido”, demencia en la mujer

“No se si es un recuerdo o un olvido”,
demencia en la mujer

POR DRA. GRACIELA JIMÉNEZ

 

Desde el siglo pasado con la innovación tecnológica en las áreas de la salud, se ha permitido que la esperanza de vida en la población aumente. El desarrollo de medicinas, los estudios sobre las enfermedades, los cambios en el estilo de vida han tenido como consecuencia, que el número de personas adultas mayores crezca de manera considerable en las últimas décadas.

Actualmente la esperanza de vida de las mujeres al nacer supera a la de los varones; se considera que para el año 2050 va a superar por 7 años, aumentando la diferencia, por lo que será mayor la cantidad de adultos mayores del sexo femenino.

 

Cuando llega la demencia

Estamos acostumbrados por diversos medios, a encontrar imágenes o ilustraciones de la “abuela” tierna que cuida de los nietos, quien es capaz de cocinar complicadas y laboriosas recetas así como los exquisitos pasteles y galletas. Aquella mujer llena de virtud, con experiencia en varios temas de la vida, brindando el consejo más preciso,  siendo el pilar de la familia y procurando la integridad de hijos así como de los nietos.

Pero qué sucede cuándo durante este proceso, esta loable mujer de edad avanzada presenta problemas de memoria, y ello comienza a provocar problemas en sus actividades cotidianas; ese malestar conocido como “demencia”, “senilidad” y  “Alzheimer”.

 

Los primeros cambios con la edad

En primer lugar debemos hablar, de que durante el envejecimiento normal de una mujer el cuerpo presenta cambios; a nivel de las funciones mentales es normal que con el paso de los años una persona tarde más tiempo en aprender nuevos contenidos, y que algunas tareas que requieren cambios de atención se realicen con una mayor dificultad. También es normal que disminuya la capacidad del registro en la memoria a corto plazo, que disminuya la concentración o la velocidad psicomotora. Esto es provocado por los cambios, propios de la edad, a nivel neuronal, lo que se traduce en disminución de neurotransmisores como la noradrenalina, disminución del peso general del cerebro, o el descenso del flujo sanguíneo y de la oxigenación cerebral.

Ello representa cambios biológicos asociados al envejecimiento, pero cuando este proceso avanza e interfiere de manera importante con la realización de actividades instrumentales (administrar dinero, cocinar) y básicas (vestirse, bañarse) entonces hablamos de una enfermedad que se llama trastorno neurocognitivo mayor, anteriormente conocido como demencia.

Es muy común que escuchemos el término “demencia senil”, que por cierto no es correcto pues generaliza, y hace suponer que todas las mujeres adultas mayores presentan problemas de memoria o de conducta severos, pero como les comentaba, el envejecimiento sí provoca algunas cambios de las funciones mentales que entran en la categoría de una demencia.

 

Entonces, ¿qué caracteriza una demencia?

En este tipo de enfermedades la persona va perdiendo algunas funciones mentales de manera gradual; lo más común e ilustrativo son los problemas de memoria, por ejemplo olvidarse el nombre de los nietos, no recordar donde guardó el dinero o dejar encendida la estufa.

Estos olvidos al inicio son sobre eventos recientes pero conforme pasa el tiempo empiezan a afectar recuerdos de la juventud y la infancia, los problemas de la memoria comienzan a ser más notorios y generar más problemas en la realización de las actividades cotidianas.

Otros cambios que se observan en la demencia son la dificultad para nombrar cosas, olvidar cómo se utilizan algunos objetos, tener problemas para desarrollar algunas actividades, cambios en el comportamiento, decir las cosas una y otra vez, sentir ansiedad y ánimo deprimido, desinterés por el arreglo, tendencia al aislacionismo;  en algunos casos también se presentan delirios (pensar cosas que son erróneas pero para la persona son correctas), o eventos alucinatorios (ver o escuchar cosas que no existen).

“La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda

y cómo la recuerda para contarla”

Gabriel García Márquez

¿El Alzheimer es una demencia?

Por lo regular se utiliza el término “Alzheimer” como sinónimo de la demencia, pero esto es incorrecto, porque no todas las personas la padecen Demencia, aunque sí es la principal causa de demencia en nuestro país y a nivel mundial.

Algunas causas de demencia son provocadas por problemas vasculares (como en aquellas personas que padecen hipertensión arterial o diabetes mellitus y no llevan un adecuado control), por Enfermedad de Parkinson, por el uso de sustancias (alcohol) o medicamentos (benzodiacepinas), por enfermedades médicas como el hipotiroidismo o por infecciones como el VIH.

Es importante señalar que en ocasiones, la familia minimiza el que un familiar tenga demencia, haciendo que la atención se retrase y el pronóstico no sea favorable; interfiriendo de manera importante con la calidad de vida de la persona.

Toda persona que presenta datos de demencia debe ser atendida por un médico psiquiatra y un médico geriatra, además de un experto en neuropsicología quien aplicará las pruebas estandarizadas para valorar el deterioro de las funciones mentales.

Todos ellos trabajan en equipo para brindar el plan más completo para la persona y ayudar a resolver las dudas de la familia. Recuerde que la peor ayuda es aquella que no se busca.

 

*La autora es Médico Psiquiatra.

 

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