Nebbiolo

Nebbiolo

Por Dionisio del Valle

Soy hija de la diosa Nebbia que habita desde siempre las montañas del Piamonte en el norte de Italia. Ya Plinio el Viejo, naturista e historiador romano, da cuenta de mis orígenes desde los primeros años de la era moderna, cuando vieron las primeras luces mis antecesoras en el corazón de Lombardía. Conmigo se producen algunos de los mejores vinos de mi país, como el Barolo y el Barbaresco, vinos finos, elegantes y de larga vida.

Les confieso que no me gusta viajar. Plantarme fuera del lugar donde he vivido siempre ha dado resultados, si no catastróficos, sí poco alentadores, aunque debo decirles que México me ha gustado mucho, desde que la familia Cetto me trajo a conocer la península de Baja California, hace ya muchos años.

En mi tierra se elaboran vinos de atractivos aromas de fruta roja, como la mora y la ciruela y a veces, cuando me siento inspirada, entrego notas francas de trufa, piel curtida y tabaco fresco. Es curioso pero aun siendo la más famosa de las uvas del Piamonte no soy la más productiva. Mi prima la Barbera es mucho más prolífica que yo. Mi aportación al volumen de vinos producidos en la región es de poco más del diez por ciento del total, sin embargo, como ya les dije, los más reconocidos y famosos se elaboran con mis jugos.

Se dice que los productores de la zona son muy celosos y no aceptan mezclarme con otras uvas, pero la verdad, tengo una relación de amistad con varias de mis primas desde hace mucho tiempo. Ya mencioné a la Barbera, con quien produzco algunos vinos de gran calidad, o la Bonarda, uva que ha tenido una recepción envidiable en la Argentina.

Me caracterizo por entregar vinos de guarda, es decir, longevos, si se tratan con cuidado y esmero. Mis abuelas y bisabuelas vivieron épocas difíciles. Los productores de antaño no eran muy cuidadosos en el tema de la higiene, por lo que no era extraño que muchos vinos sufrieran las consecuencias del descuido en las bodegas que habitaban. Además, se utilizaban enormes toneles de madera que no permitían un control adecuado en los procesos de crianza.

Soy una uva precoz, los primeros brotes en el cuerpo de mi madre suelen darse temprano, antes que otras variedades, sin embargo mi cosecha es generalmente tardía, razón por la cual el frío de fines de año retrasaba los periodos de fermentación causando algunos inconvenientes a la hora de pasar a las barricas, como altos niveles de taninos, que daban como resultado vinos ásperos o astringentes. Ya con el uso de temperaturas controladas, barricas más pequeñas y un estricto control sanitario en las bodegas, las cosas han cambiado para bien y estoy mejor preparada para ofrecer vinos de calidad extraordinaria.

En México he empezado a echar raíces y créanme, son pocos los sitios que me agradan fuera de mi querida Italia. Algunos vinos mexicanos de los que me siento ufana: Alvarolo 2012 de la casa Shimul, un vino elegante de taninos perfectamente balanceados con aromas de fruta, café y caramelo suave. Nebbiolo de Casa Magoni 2011, quien lo produce es algo así como mi padre adoptivo en México. Las Nubes, de Victor Segura también me honra y son sólo tres ejemplos de vinos expresivos e intensos, que reflejan el carácter de ésta otra península que ahora es mi segundo hogar.

Una de las cosas que me ha cautivado de este lugar, es la libertad que tengo para relacionarme con otras variedades sin que alguien se ofenda por ello. ¡A ustedes les toca descubrir las múltiples facetas de mi personalidad!

 

Dato destacado :  

Se trata del vidueño más noble del Piamonte.

Con ésta variedad se producen algunos de

los vinos más complejos, prestigiosos y caros de Italia.

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