“Nadando de muertito”

“Nadando de muertito”

EL SOPLÓN

 

Por Maru Lozano

Nuestro soplón es un señor de 60 años, líder en su ámbito, emprendedor incansable.  Irónicamente, representa la dignidad, los derechos y la integridad de un grupo de gente importante en su región.  Pero ¿quién le representará a él?

 

Hoy por hoy ¿Cuál es tu proyecto de vida?

Ser feliz y estar con mi familia.

 

¿No estás con tu familia actualmente?

Con mis hijos, pero no con mi mujer.

 

¿Qué sucedió?

               Decidió irse de la casa para cuidar a su mamá.   Yo hubiera estado dispuesto y encantado de incorporarla en nuestra casa, pero ella no desea dejar la suya y la tensión era mucha para mi esposa, al parecer nunca le gustó estar acá y prefirió regresar al nido.

 

¿No pensaron en alguien para cuidar a la señora?

Por supuesto; hay más familia y yo le ofrecí pagar para que alguien estuviera ahí, pero definitivamente no hubo alternativa que le gustara.

 

Algo se ha roto

 

¿Su relación estaba quebrantada?

A lo mejor sí.  Yo nunca lo sentí de esa manera, de hecho, pensaba que era normal en las parejas y familias tener altibajos, sólo que cuando ella me dijo que se quería ir, y yo rogándole que no, me di cuenta lo que siempre me reclamaba: “Eres candil de la calle y obscuridad de tu casa.  Sigue jugando a hacer el bien por todos lados, aquí siempre me has dejado sola y nunca te he importado lo suficiente”.

 

¿Cómo te sentiste con esa respuesta?

               ¡Imagínate! Yo siempre pensé que estaba orgullosa y ¡mira!   Nunca les ha faltado nada. En un momento de mi vida laboral que no tuve recursos, pedí dinero prestado y ella ni se enteró.  No tuvo idea de las que pasé con tal de verla siempre feliz y, sobre todo, saldando las colegiaturas a tiempo, pagando lo que se tenía que pagar, comprando donde siempre, etc.

 

¿Cómo quedaron ustedes?

Mis hijos están algo descontrolados, pero ya son veinteañeros. Yo estoy como ahorita contigo, porque ante ellos tengo que ser fuerte. (Llorando, saca su celular y me muestra la foto de su esposa).  Ella es mi mujer, mira qué hermosa.

 

¿Qué argumentó antes de irse?

               Yo rogándole que no se fuera y ella muy determinante, seca y con voz fuerte me dijo que tengo que ir a terapia.   Eso me enojó como no tienes idea.  Pasan unos meses y decido ir a terapia y ¿sabes qué me dijo la psicóloga?  ¡Que tengo que avanzar!  Que la olvide y re-haga mi vida, le dije: óigame, yo no quiero avanzar hacia no sé dónde, yo solo quiero a mi mujer de vuelta, a mi familia completa.  Y aquí me tienes trabajando al triple para poderme entretener, para cansarme y así poder dormir en las noches que es cuando más me pega esto.

 

¿Nunca tuviste otra relación?

               Jamás.  Siempre uno ve mujeres lindas, pero yo estoy feo como podrás ver, así que no tuve ese problema de tenerme que quitar a nadie de encima.

 

La esperanza

 

¿Crees que regrese?

Sé que te refieres a si cuando muera mi suegra ella regresará a la casa, pero no lo creo.  No me quiere ni me quiso nunca. En esta relación el único que puso amor fui yo, ella sólo recibió lo que le di económicamente hablando.

 

¿Cómo era como esposa?  ¿Qué extrañas más?

En realidad, ahora que lo platicamos, ella fue buena madre, excelente en la casa, todo marchaba bien, sin embargo, conmigo nunca quiso estar en eventos, acompañarme a viajes de negocios ni nada por el estilo.  Si era con la familia estaba feliz.  Nunca hubo un viaje solos o con nuestros hijos nada más, siempre llevaba a alguien de su familia, eran viajes de mucha gente.   Extraño eso, porque los momentos familiares así ya no los tendré.

 

¿Algo que te de miedo?

Que mis hijos se vayan también, cosa que irremediablemente sucederá, y yo quedarme absolutamente solo.  Me da miedo que me juzguen mal por no haber podido retener a su madre, aunque ellos saben que yo le sigo depositando dinero para que no le falte nada y que la sigo esperando. Todo en la casa está tal y como ella lo dejó.

 

¿Tus papás aún viven?

No, de hecho cuando ambos en su momento enfermaron, nos turnábamos para cuidarlos, y pagábamos entre todos para medicinas y demás.

 

¿Tu esposa o tus hijos ayudaron a cuidarlos?

Nunca. Ni lo pedí ni se ofrecieron.

 

De darse el caso, ¿volverías a tener una relación?

No lo creo.

 

¿Qué harás entonces?

Por lo pronto trabajar y estar con mis hijos.

 

 

 

Comentarios

comentarios