¿Mujeres sacerdotes en la Iglesia Católica? Las razones reales de “por que no”

¿Mujeres sacerdotes en la Iglesia Católica? Las razones reales de “por que no”

Por P. Jorge Echegollén Flores

(Primera Parte)

¡Cuántas veces uno oye decir que la Iglesia Católica es misógina! Lo cual es totalmente incorrecto y falso. He leído que algunos autores (exégetas del Nuevo Testamento) han criticado hasta al mismo San Pablo, el Apóstol, acusándolo de fundar una Iglesia machista. (Habría que decir que el mundo semita y de Medio Oriente en tiempos de Jesús tenían sus reglas y sus códigos éticos, los cuales están muy lejos de lo que hoy es la vida de las mujeres en los países musulmanes donde se aplica la “Ley Sharía”, que es anti-derechos humanos sobre todo anti-derechos de las mujeres).

Es obvio que las costumbres judías tenían sus raíces ahondadas en el ambiente del Antiguo Testamento, o bien de la cultura del Siglo I, pero no se puede decir que Jesús, o Pablo, o los primeros Papas en la Iglesia Católica estuvieran en contra de la mujer. Esto es importante tenerlo en cuenta, porque más bien lo que se combatía en aquel tiempo era una recta disciplina familiar y matrimonial, basada más que nada en los textos paulinos.

Pero, últimamente, la Iglesia católica ha tenido que lidiar con  el exagerado embate de las comunidades o grupos feministas, que inclusive han llegado al extremo de “desnudarse” ante la mirada atónita de los fieles que peregrinan en la Ciudad de Roma; o bien las comunidades lésbico-gays que combaten al Vaticano porque supuestamente no está a favor de sus “disque derechos” inventados por ellos, y que no comportan un verdadero derecho, ni natural, ni positivo.

Que quede claro, de una vez por todas, la Iglesia católica no está en contra de la mujer, sino al contrario; más bien el Vaticano está en contra del feminismo que desea pervertir el gran don de la fecundidad femenina y del regalo hermoso de ser esposa, hija y madre.

Por ejemplo en Canadá hay un movimiento feminista a ultranza que dice que “ser madre” y “ser esposa” son una forma de esclavitud moderna, que el hombre ha impuesto en su cultura occidental, para sacar provecho del “sexo débil”, lo cual no es cierto.

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