¡¡Mucho Ojo!!, etiquetas engañosas en alimentos

¡¡Mucho Ojo!!, etiquetas engañosas en alimentos

POR LUCÍA CHÁVEZ

Los alimentos procesados son ante todo una industria, de hecho es una de las industrias más importantes de la economía a nivel mundial. La industria de alimentos procesados es la más significativa en términos del valor del PIB (producto interno bruto). Tan sólo en México, la producción bruta en esta industria representa casi el 6.5% del total de la economía (Censo económico, INEGI), su valor de producción significó el 21% del PIB en el 2015, y según estimaciones de la Secretaría de Economía, se espera que el consumo de alimentos procesados en México crezca a una tasa de 7.6% aún a pesar de la tendencia en aumento de la obesidad y las enfermedades crónico degenerativas relacionadas con la nutrición, como diabetes o hígado graso no alcohólico.

Los intereses económicos de una industria así, mueven los mercados desde el origen, ya sea agricultura, piscicultura o ganadería, y los de los procesos intermedios como son los laboratorios de tecnología de alimentos para la creación de recetas con ingredientes inverosímiles, haciendo uso (los laboratorios de condicionamiento excitatorio) de químicos, plásticos o estimulantes con el objetivo de hacernos salivar ante ciertos alimentos, sumado a anuncios televisivos repetitivos, espectaculares, y campañas con influencers y deportistas.

Esto, con el fin último de cambiar la cultura social para que un producto deconstruido, alterado, nulo en valor nutritivo sea aceptado como un alimento común en la mesa familiar.  La industria de alimentos no tiene por objetivo tu salud… su objetivo es obtener tu dinero.

 

A partir de esto, ¿qué tanto le puedes creer a las etiquetas?

 

Declaración en etiqueta Lo que la gente entiende Lo que quiere decir
“Fuente de energía” Me quita lo cansado Tiene un gran cantidad de azúcar que claro que te va a “levantar” un ratito, pero después se va directo a hacer llanta.
“Light” Si la persona quiere adelgazar: que tiene menos calorías o menos grasas.

Si tiene presión arterial alta: que tiene menos sal

Si tiene diabetes: que tiene menos azúcar

Contiene ‘algo’ menos comparado con el producto original. Por ejemplo, si la azúcar morena tiene un tono un poco más claro comparada con otra, se le puede llamar entonces “azúcar light”, aunque tenga las mismas calorías y el mismo contenido de azúcar que cualquier otra azúcar
“Sin azúcar añadido”

“Bajo en azúcar”

Que no tiene azúcar Este etiquetado es común entre los alimentos ricos en azúcar. Es improbable que veamos un queso “bajo en azúcar” o “sin azúcar añadido” pero seguro lo encontramos entre cereales, yogurts, mermeladas y jugos, los cuales, obviamente son altos en azúcar, aunque no se le agregue más.
“Sin gluten”

“Orgánico”

Que es sano y por lo tanto, lo puedes comer Una galleta o barra de cereal alta en azúcar y aceites industriales, no es nutritiva, así sea libre de gluten o de origen orgánico.

En general, la certificación orgánica es deseable en productos frescos como la verdura y la fruta, pero esta declaración no justifica el contenido nutrimental de un alimento. Una galleta Oreo hecha con ingredientes orgánicos ES COMIDA CHATARRA.

Cualquier declaración que diga “bajo en…” Que se le quitó al alimento lo que hace daño Ningún alimento hace daño. Si la mantequilla es naturalmente alta en grasa no se puede esperar que exista una que sea “baja en grasa”, de ser así, entonces no es mantequilla sino un químico. Y esto, sí hace daño.

 

Los alimentos de origen natural que no han sido sometidos a ningún proceso industrial van a tener una composición indiscutiblemente propia, y que dependiendo de la cantidad consumida, no será precisamente dañino; vaya, hasta el agua es tóxica si se toma en cantidades excesivas. Esto quiere decir que un queso o una mayonesa van a contener grasa, una fruta o mermelada va a tener azúcar, y un yogurt va a tener grasa, proteína y azúcar.

 

Es más dañino lo que NO es natural

Cualquier alimento que contenga una declaración opuesta a su composición natural es un alimento que se ha separado en partes para luego ser reconstruido, esto lo transforma en un alimento que siendo mutilado ha perdido en el proceso de industrialización sus cualidades nutritivas, y al cual para que recupere su sabor, textura y color se le agregan químicos; estos, por ser artificiales, son irreconocibles para el cuerpo, agreden las funciones básicas celulares y alteran su biología, facilitando el camino que conduce hacia la enfermedad.

Evita caer en ganchos publicitarios desprovistos de un verdadero valor alimenticio.

Cualquier alimento con etiqueta es un alimento procesado, por lo tanto, es preferible evitarlo, no importa si la etiqueta dice “natural”.

Consume de preferencia alimentos frescos, de temporada, y de origen local. Usa tu cocina y apoya los programas de educación en nutrición.

Por ti, ¡por tu salud!

 

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