Moscas sentimentales

Moscas sentimentales

¿Alguna vez te has preguntado qué sentirá o qué pensará nuestra mascota, un toro, una gaviota o una mosca? ¿Si pensarán y sentirán? ¿Sabrán qué son lo que son o sólo tendrán en mente buscar comida y procrear? En otras palabras, ¿tendrán conciencia? La capacidad de tener identidad propia, memoria, empatía, emociones y representación interna de la realidad. La conciencia es una característica que nos separa a los humanos del resto de las especies habitantes del planeta; este ha sido el concepto por el cual nos hemos regido por muchos años. Pues según la comunidad científica, este concepto es erróneo; la ciencia reconoce que no somos la única especie animal con conciencia, sino mamíferos, aves, algunos moluscos y sorprendentemente, insectos también.

Las mentes más brillantes y científicos cognitivos, neurofarmacólogos, neurofisióogos, neuroanatomistas y científicos neurocomputacionales de mayor prestigio a nivel internacional se juntaron en julio de este año para hacer oficial y dar a conocer al mundo la nueva postura de la comunidad científica respecto a la conciencia animal.

Para todos los que tenemos perros, gatos  o aves de mascotas, el que nuestra mascota (un animal) sienta culpabilidad, coraje, miedo, tristeza, tenga memoria, personalidad distintiva y sentido de individualidad y pertenencia a un grupo, es algo de sentido común, que vemos día a día en nuestro hogar; entonces, ¿por qué le tomó tanto tiempo a los científicos reconocer lo que nosotros ya habíamos notado desde hace tiempo? Hay dos razones principales:

1-La complejidad del estudio de la psicología y la conciencia

Es mucho menos difícil estudiar la inteligencia, que la conciencia. La conciencia y la física quántica son campos de la ciencia muy nuevos, en los cuales apenas estamos profundizando. Sin tener un completo entendimiento de la conciencia humana, es muy difícil y tardado estudiar la conciencia animal.

2-Los valores culturales del Occidente hacia los animales

El énfasis e importancia en la inteligencia en el occidente ha tendido a suprimir interpretaciones de la conciencia y a etiquetarlas como irracionales, desacreditando cualquier valor observable y “científico” en investigaciones al respecto

Históricamente, en el occidente, los animales han sido relegados a un estatus de bestias  incapaces de tener sentimientos, más que de hambre y dolor. Los grandes pensadores griegos y Aristóteles, que tanto influyeron en la historia humana, tenían la noción de que los animales son inferiores a la especie humana y existen para servir a los humanos; concepto que se divulgó aun más por la Biblia, que hace referencia a esta misma idea. Charles Darwin, quien propuso el concepto de la evolución, estaba convencido de que así como los humanos compartimos características fisiológicas con otras creaturas, también compartimos características mentales. Postuló que la habilidad de pensar y sentir era una adaptación a la incertidumbre, peligros y a la vida en un grupo social; que no hay razón congruente por la cual esa sería una característica única del humano. Incluso, postuló que los insectos son capaces de sentir coraje, miedo, celos y amor. Pero así como con el entusiasmo con el que fue aceptado el concepto de evolución, así mismo fue rechazada la noción la consciencia en los animales.

Conforme ha avanzado la tecnología ha sido posible medir y observar acciones y características antes no medibles. La ciencia ya reconoce que cada vez son más los casos documentados de animales que demuestran tener un sentido de identidad, compasión, empatía, memoria y emociones tal como los humanos. Una de las especies en las que ha sido más notoria esta característica es en elefantes, que son de gran longevidad y tienen familias muy unidas; la muerte de un miembro de la familia puede ser devastador para el resto. Se ha sabido de ocasiones en las que entierran al difunto y atienden al cadáver en un ritual de luto. También se han observado rituales de muerte en delfines y primates, incluso en aves, como la urraca; que dejan ramas arriba del cadáver.

En estudios, se ha observado que las moscas machos presentan sentimiento de tristeza al ser rechazados sexualmente por una hembra, así como sentimiento de coraje y venganza de animales en cautiverio. Un caso muy sonado fue el de una tigresa que en el 2007 en el  Zoológico de San Francisco atacó a tres personas que la habían estado  hostigando. Después de haber sido atosigada y hostigada, ya que se habían ido las tres personas, logró escaparse de su jaula y entre los cientos de visitantes  corrió directamente a atacar a las personas que la habían estado agraviando. Demostrando que no fue una reacción animal de depredador atacando a la primera persona que se encontraba, sino que fue selectiva a quién atacar.

Así mismo, cada vez es más documentado la compasión en animales.  Se ha observado que en lugar de comer, ratas preferían liberar a otras ratas intencionalmente atrapadas por científicos, demostrando que la liberación era mayor recompensa que comida. Ha habido casos de perros que arriesgan su vida cruzando una transitada carretera para salvar a otro perro, primates que prefieren no comer que dañar a otro primate, delfines que salvan a humanos de tiburones, incluso hay un video (muy famoso en Youtube) de un gorila, que rescató y protegió a un niño de 3 años que se cayó y quedó inconsciente en el  recinto de gorilas, hasta que personas pudieron darle atención medica.

A las personas aficionadas de la tauromaquia, a aventar piedras a perros de la calle, dispararle a aves o maltratar mascotas, por favor reconsideren sus acciones; que la ciencia, no hippie, sino objetiva, exacta y medible, ha determinado que los animales, al igual que nosotros, piensan, sienten dolor, tristeza y felicidad. No hay que hacerle daño o causar sufrimiento a otro ser vivo; el hecho de los animales no lloren o hablen un lenguaje que entendamos, no significa que no sienten.

El autor es apasionado de la conservación ambiental, cuenta con licenciatura en Biología de San Diego State University. Enfocado en mercadotecnia y desarrollo de organizaciones de la sociedad civil en Tijuana y San Diego.

FRASE

La ciencia ya reconoce que cada vez son más los casos documentados de animales que demuestran tener un sentido de identidad, compasión, empatía, memoria y emociones tal como los humanos.

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