Merlot

Merlot

Por Dionisio del Valle

Me gusta el nombre que me dieron los franceses cuando nací. Merlot es el apelativo de un pajarillo cuyo plumaje de un intenso color negro es casi idéntico al de mi piel. Y su canto, alegre e intenso, puede escucharse en toda Europa entre los meses de marzo y junio, cuando intenta conquistar a la hembra con la que habrá de aparearse. Yo en cambio, canto todo el año, cada vez que alguien descorcha una botella de vino elaborada con mis jugos.

Mis vinos son, en general, de un rojo rubí bien definido, cuando jóvenes y de notables rojos profundos al llegar a cierta edad. Me distingo por crear vinos de aromas inconfundibles, aunque estos varían según el lugar en donde habito. Provengo de una región muy famosa de Francia llamada Burdeos en donde, junto a mis primas hermanas Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc y en menos medida mis primas segundas, Malbec y Petit Verdot, produzco algunos de los vinos más reconocidos del mundo, sobre todo en Saint-Émilion donde contribuyo, en promedio, con el sesenta por ciento de la mezcla, dejando a la Cabernet Franc y a la Cabernet Sauvignon el otro treinta y diez por ciento respectivamente.

También soy la reina de Pomerol y presumo, sin falsa modestia, que soy el alma de uno de los vinos más famosos del mundo, el Chateau Petrus. Me vienen bien los suelos arcillosos y calizos y me gusta estar expuesta a muchos días de sol, con la condición que no sean demasiado calurosos.

Soy una variedad de abolengo. Si yo les contara todas las historias de las que he sido testigo probablemente no me lo creerían. El lugar donde nací es territorio francés, pero muchos años fue poseído por los ingleses quienes explotaban las tierras en las que vivieron mis ancestros por mucho tiempo, en los turbulentos años en que los soberanos de la dinastía Plantagenet reinaban sobre la antigua Aquitania.

Me gusta viajar, en parte porque soy una uva muy adaptable que no pone demasiadas condiciones. Aquí entre nos, creo que lo que pasa es que me gusta que me reconozcan en las calles y me feliciten cada vez que descorchan una botella de buen vino elaborado con mis caldos. En el continente americano no me ha ido nada mal. Desde California hasta Suramérica soy protagonista.

De hecho hay una historia muy curiosa que les voy a platicar. Fíjense que en Chile, hasta hace relativamente poco tiempo, pensaban que los vinos más populares de ese país se estaban haciendo conmigo, aunque los productores tenían sus dudas. Después de rigurosos estudios ampelográficos emitieron los expertos su veredicto: no se trataba de mí, sino de mi vieja amiga la Carmenére. Nosotras ya lo sabíamos y nunca dijimos nada, lo que pasa es que nos gusta divertirnos de vez en cuando, no lo vayan a tomar a mal. México, para variar, ha sido un país que me ha encantado.

Y tal como lo han hecho mis amigas y parientes antes que yo, les voy a compartir los nombres de algunos de los vinos en los que me siento plena y vigorosa: el Singular 2012 de Hacienda La Lomita que reproduce muchas de las características que me distinguen en mis mejores vinos, como el balance natural entre acidez y alcohol y aromas francos de fruta roja y especies finas y aromáticas. El Arcano 2012 de Vinos Maga, un vino fresco y complejo a la vez y, por supuesto, los Ensambles Arenal y Colina, 2010 y 2009 de la Bodega Paralelo, mezclas en las que participo con algunas de mis mejores amigas, Cabernet Sauvignon y Petit Syrah. Si vienen de visita a los Valles de Ensenada, no dejen de probarme, no tengo la menor duda que estarán más que alegres de probar a qué huele y a qué sabe un pedacito de Francia en México.

Dato destacado :

Merlot es una uva singular : con ella se producen vinos ligeros y sencillos en buena parte de Francia. También es el alma de algunos de los mejores vinos del mundo, mismos que provienen de la afamada región de Burdeos, en especial los de Saint-Émilion y Promerol.

 

 

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