Me operé para no tener hijos, ¿Es posible que aún me embarace?

Me operé para no tener hijos, ¿Es posible que aún me embarace?

GINECOLOGÍA

  

Por Dra. Karla V. Juárez Gray y Dr. Henry A. Mateo Sánez

 

Si te ligaron las trompas al tener tu último bebé y te gustaría otro embarazo, hoy en día esto es posible gracias a una cirugía llamada “Recanalización tubárica”.

En todos los países el control de la natalidad resulta ser de gran interés para el sector salud, y dentro de los métodos más comunes, la “esterilización tubárica” también conocida como “ligadura de trompas” o “salpingoclasia”, ocupa un lugar importante, pues se trata de una operación definitiva para no volver a tener un embarazo. Desafortunadamente esta cirugía se realiza en un número importante de pacientes jóvenes que por diferentes razones desean posteriormente embarazarse de nuevo.

Para que un embarazo se pueda llevar a cabo, la mujer necesita tener ambas trompas de Falopio permeables, es decir, libres de cualquier tipo de obstrucción ya que los espermatozoides deben viajar a través de las trompas para llegar a encontrarse con el óvulo en el extremo más distal de ésta; una vez fecundado, el embrión recorre la trompa camino abajo para llegar a la cavidad uterina donde se realizará la implantación también conocida como nidación.

Cuando se realiza una “ligadura de trompas”, el cirujano puede optar por varias técnicas quirúrgicas diferentes que van desde ligar y cortar las trompas por la mitad, hasta seccionarlas completamente y cauterizarlas, es decir, quemar los extremos restantes de las trompas. Existen dos técnicas para realizar la recanalización tubárica: minilaparotomía y laparoscopía.

La minilaparotomía consiste en realizar un corte abdominal parecido a la operación cesárea pero en forma horizontal y de aproximadamente 5 cm de largo, por medio de la que se localizan las trompas y se procede a la reconstrucción, corroborando por medio de una tinción azul que la trompa está completamente permeable.

La laparoscopía es otra técnica en la que se realizan 3 pequeñas incisiones de aproximadamente 1 cm de largo, una de ella en el ombligo para introducir un fino aparato llamado laparoscopio, que es un tubo delgado de acero inoxidable acompañado de una fibra óptica que ilumina la cavidad abdominal, permitiendo al médico trabajar en la fina labor de reconstrucción tubárica.

Ambas técnicas tienen buena posibilidad de ser exitosas, siempre y cuando las realice un cirujano experto en biología de la reproducción humana. Las diferencias entre las dos técnicas radican básicamente en los tiempos de recuperación y en los costos. La laparoscopía requiere de un menor tiempo de recuperación por tratarse de un método menos invasivo, mientras que la minilaparotomía necesita de un tiempo un poco mayor, aunque el costo es mucho más accesible para la paciente, sin embargo, en ambos casos se requiere de un periodo mínimo de 3 meses después de la cirugía para poder buscar un embarazo.

Es muy importante aclarar que cuando a una mujer se le ha realizado la ligadura de trompas en un periodo no mayor de 5 años, las posibilidades de éxito son de hasta el 90%, y con cada año que pasa van disminuyendo.

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