“Me dijo que no quiere vivir, ¿qué debo hacer?”

“Me dijo que no quiere vivir,  ¿qué debo hacer?”

“Me dijo que no quiere vivir, ¿qué debo hacer?”

 

POR DRA. GRACIELA HERNÁNDEZ

 

Luis es un joven de 21 años que vive con sus padres y 2 hermanos menores. Estudia la licenciatura en medicina, acude al gimnasio, le gusta salir con sus amigos, es aficionado a la música rock y norteña, y algunos días apoya en el negocio familiar. Todo parece transcurrir de manera normal, hasta que un domingo por la mañana es encontrado sin vida en su habitación.

Una noticia impactante y fuerte, donde uno se pregunta ¿por qué lo hizo?, ¡tenía una vida por delante!, ¿siempre hay una solución? Al hablar del suicidio nos enfrentamos a un tema poco agradable, envuelto en tabúes y mitos; del cual cada vez son más frecuentes los casos de personas que deciden quitarse la vida.

La Organización Mundial de la Salud define al suicidio como todo acto deliberado de quitarse la vida; siendo considerado como grave y perjudicial para la persona que lo comete, provocando importantes efectos para la familia, los amigos y la sociedad. Es un problema grave de salud pública, siendo la segunda causa de defunción entre las personas de los 15 a los 29 años.

A nivel mundial más de 800 mil personas se suicidan cada año, estimando que cada 40 segundos una persona lo lleva a cabo. En nuestro país durante el año 2016 ocurrieron más de 6 mil muertes debido al suicidio, de las cuales la mayoría fueron personas del sexo masculino. La mayor tasa se encuentra en jóvenes de los 20 a los 29 años.

Estos números se han incrementado en los últimos años, motivo por el cual en más lugares se comienza a platicar sobre este tema, con el fin de prevenirlo. Anteriormente existía un fuerte tabú hacia el suicidio, era visto como una situación indeseable y vergonzosa; muchas personas decidían no hablar del tema, siendo motivo de enojo o frustración.

 

El suicidio: un problema de salud pública

El suicidio no se trata de un acto de valentía, una salida rápida, un pecado, una cobardía, un chantaje, un berrinche, una moda o tendencia; se trata de un problema de salud pública que puede ser evitado. Por este motivo uno de los objetivos es hablar sobre el tema, romper los mitos acerca de suicidio, enseñar los datos de alarma y lo que debemos realizar en caso de una emergencia.

Pero uno de los principales obstáculos son los mitos, creencias como que: “la persona que intenta suicidarse está decidida a morir”, “quien ya intentó suicidarse nunca dejará de hacerlo” o “la mayoría de los suicidios suceden repentinamente”. Este tipo de ideas en conjunto con los prejuicios acerca de los servicios de atención en salud mental, provocan que la persona no busque la ayuda de manera oportuna.

“Es una locura odiar a todas las rosas porque una te pinchó,

 renunciar a todos tus sueños porque uno de ellos no se realizó”. 

El principito

 

Una de las principales preguntas es: ¿qué motivos o causas provocan que una persona decida suicidarse?, muchas personas lo asocian inmediatamente con la depresión mayor, llegando a cometer el error de pensar que ambas condiciones van de la mano o que toda persona deprimida va a cometer suicidio. Esto no es cierto, cuando hablamos de las causas del suicidio, estas son diversas como: tensión social, problemas con la familia o en las relaciones sociales, pérdidas personales, trastornos psiquiátricos como la depresión o la esquizofrenia, el abuso de sustancias, acontecimientos destructivos y enfermedades terminales.

Por lo tanto, debido a la diversidad de causas, encontramos que muchas personas se encuentran expuestas y aquí surge la siguiente pregunta: ¿qué señales puedo reconocer en alguien cercano que este en riesgo de cometer suicidio?

 

Algunos signos de advertencia son los siguientes:

  • Utilizar frecuentemente frases como “desearía estar muerto”, “si yo no hubiera nacido” o “todo estaría mejor si yo estuviera muerto”.
  • Aislarse, permanecer la mayor parte del tiempo solo.
  • Aumentar el consumo de drogas y bebidas alcohólicas.
  • Cambios en el hábito de sueño y apetito, como dejar de comer o dormir poco.
  • Realizar actividades arriesgadas sin la adecuada protección o cuidado.
  • Regalar las pertenencias o poner en orden los asuntos personales como realizar testamento.
  • Despedirse de las personas como si ya no los fuera a ver de nuevo.
  • Mostrar cambios de personalidad encontrando mayor enojo o ansiedad.

 

Es importante comentar que estos datos de alarma no siempre son obvios. Algunas personas pueden mostrar cambios de manera llamativa, dejar en claro y comunicar abiertamente sus intenciones, mientras que otros lo guardan en secreto y los cambios resultan más sutiles.

Cuando uno detecta que alguien cercano está en riesgo de cometer suicidio, es importante no ser condescendiente y evitar frases como “hay cosas peores” o “tienes muchas razones por las que debes vivir”. Toma en serio la situación, no te enojes con la persona o te alarmes, no lo tomes personal.

Muchas de las veces al tener conocimiento que alguien quiere quitarse la vida, nos asustamos y preferimos quedarnos callados, eso no es lo más conveniente, lo que se puede hacer es preguntarle a la persona cómo podemos ayudarle, y buscar ayuda con un profesional de la salud mental.

 

 

*La autora es Médico Psiquiatra.

 

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