Más vale tempranillo que tardecillo

Más vale tempranillo que tardecillo

Por Dionisio del Valle

Rioja es el nombre del lugar en que nací. Conmigo se elaboran los vinos tintos más populares de España desde hace cientos de años. Me llaman Tempranillo porque me da por madurar antes que a la mayoría de mis amigas, por lo menos aquellas que conviven cerca de mí. Sin embargo al paso de los años soy más atractiva, y los viticultores me prefieren no tan joven, digamos que cuando ya he cumplido doce años o más, cuando mis raíces han crecido lo suficiente para hacerme fuerte y dar mejores frutos.

Desde hace mucho tiempo contribuyo en una región vecina, conocida como Ribera del Duero, en donde soy conocida con el nombre de “Tinta del País”. Tengo muchos sinónimos, dependiendo de la zona en la que soy cultivada a lo largo y ancho de mi país, como: “Cencibel”, “Tinta Fina”, “Tinta del Toro” o ese otro que tanto me gusta y que me lo han puesto los catalanes: “Ull de Lebre”, que quiere decir “ojo de liebre”, porque dicen que mis bayas, negras y esféricas parecen en efecto, el ojo de una liebre.

Pocos saben que soy yo, con el nombre de “Tinta Roriz”, una de las uvas principales con las que se elabora el famoso “Oporto” en nuestro vecino Portugal, y que el nombre con el que me bautizaron cuando mis primeras incursiones al continente americano, fue “Valdepeñas” en honor a esa ciudad castilla y manchega en la que habito desde hace siglos.

En muchas ocasiones me verán acompañada de inseparables amigas: “la Garnacha”, “la Mazuelo” y, en algunas ocasiones, “la Graciano”, uvas alegres e intensas que contribuyen a resaltar una elegante acidez en los vinos que juntas construimos.

Hasta hace pocos años me gustaba poco viajar pero me he ido acostumbrando, aunque no tanto como muchas de mis primas francesas. Me gusta México, por ejemplo, en donde me he podido adaptar y soy capaz de ayudar a que conmigo se hagan vinos con mucha personalidad. Además no sé si por estar lejos de casa, me da por hacer buenas migas con otras variedades a quienes en España solamente saludaba de lejos, como la “Cabernet Sauvignon”, “la Merlot” y “la Syrah”, por poner tres ejemplos.

También he visitado países como Estados Unidos, en donde he duplicado mi presencia en los últimos diez años, o Argentina, Chile y Australia, en los que ya estoy haciendo vida social, casi siempre de la mano de algunas otras cepas. Y cuando ya soy vino me llevo de maravilla con el borrego, el cordero y la carne de cerdo.

Y ahora voy a compartir con ustedes los nombres de tres vinos en los que he intervenido orgullosa en Ensenada y que reflejan aquello que soy capaz de hacer cuando los productores me cuidan y procuran: “Santos Brujos 2012”, de Viñas del Sol, un cien por ciento Tempranillo de Sergio Salgado y que es uno de los todavía pocos vinos orgánicos y bio-dinámicos de nuestros valles. “El Norte 32” del capitán Oscar Obregón, ensamble de Tempranillo y Syrah y “el 15 Cosechas de Hugo D´Acosta”, Tempranillo con Cabernet Sauvignon y con el que Hugo celebra las quince vendimias de sus vinos. Tres magníficos ejemplos de lo que los agricultores de la zona pueden hacer conmigo cuando me tienen confianza y me agarran cariño, como decís por acá.

DATO DESTACADO : 

Es probable que los orígenes de la tempranillo en España vayan tan lejos como el siglo V antes de nuestra era, cuando los fenicios llevaron las primeras plantas a Europa.

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