MARÍA TERESA RIQUÉ

MARÍA TERESA RIQUÉ

Con su talento y visión, Tijuana canta mejor y más bonito

 

POR ANA PATRICIA VALAY

 

La música que a lo largo del pentagrama de su vida “ha escrito” María Teresa Riqué , para después ejecutarla, ha sido una que ha sonado fuerte y constante, siempre in crescendo, siempre armoniosa.

Todas las acciones a favor del arte y la cultura que ha implementado en su vida la Directora de la Ópera de Tijuana, como gestora y promotora cultural o como maestra, han sido como pequeñas notas musicales que hilvanadas han compuesto y creado esa  pegajosa, alegre e inspiradora melodía, que recorre las calles y surca los cielos, cerros y hogares de esta ciudad fronteriza.

 

¿Cómo llega la música a tu vida María Teresa Riqué?

—Desde que yo recuerdo, en la casa cuando era niña, escuchaba música. Mi mamá era pianista aunque no había piano en la casa, porque era en la época en la que la mujer todavía estaba muy sometida, y mi abuelo no la dejó llevarse su piano cuando se casó, y aunque dejó de tocar regularmente, eso no fue un impedimento para que siguiera su gusto por la música, y yo la escuchaba a través de la radio porque ella lo fomentaba.

—Toqué el violonchelo hasta cierto nivel, y pertenecí a un grupo de música antigua, que se llamaba Palissandre que es el nombre de una madera en francés.

 

Su enamoramiento con la música

“Toda mi vida quise ser músico profesional, pero un poco por mi personalidad envuelta en diferentes actividades, nunca me enfoqué a una sola, y aparte en mi época, en mi juventud, no había la oferta en estos momentos en la ciudad”, así nos explica la maestra Riqué porque se inclinó por la docencia y la ejerció durante 34 años. Lo cierto es que ambas cosas, la docencia y la música, han sido parte fundamental de su vida que van ligadas, aunque la música es realmente especial.

“Siempre me visualicé en la música. No podría vivir sin la música; me llena, me hace sentir completa. ¡Me siento realizada totalmente!

Ya han pasado 18 años desde que la maestra Riqué lidera la Ópera de Tijuana, y 15

de que se aventurara en el innovador festival de Ópera en la Calle, luego de  que se lo planteara Enrique Fuentes, logrando así romper estereotipos y acercar este género a la ciudadanía que no lo conocía, iniciativa que la ha catapultado a la cumbre del éxito, y a ser reconocida fuera de las fronteras de Baja California.

Esto le ha permitido ser acreedora de una serie de reconocimientos y premios, y este 2018 no será la excepción, pues  ha sido electa como la Forjadora del Año en este 2018, por Grupo Madrugadores, además de que le entregarán el Galardón al Mérito Cultural, auspiciado por la Asociación de Mujer Empresarias en conjunto con el CEART y una empresa privada. Ambos reconocimientos se los entregarán este mes.

Curiosamente, y lo dice con todo respeto, a ella no le gustan los reconocimientos.

“Yo soy albañil; me gusta la obra negra y siento una satisfacción enorme cuando baja el telón, cuando terminamos un proyecto”, confiesa, al reconocer que a pesar de ser la líder del proyecto, su personalidad es introvertida. “Me gusta el rock and roll pero no estar al frente”, agrega.

 

Ópera en la Calle, para Tere, es su mayor legado

“Eliminamos el tabú de las clases sociales en todo lo que hacemos. Ahí vemos como la gente sigue respondiendo, y seguimos viendo caras nuevas, pero una de las mayores virtudes del festival Ópera en la Calle es combinar gente de todos los estratos sociales: jornaleros, trabajadores de cualquier centro de trabajo, universitarios, académicos, familias enteras, es una de las mayores satisfacciones para mí. El objetivo es sacar a la ópera de los muros de un teatro a la calle, porque eso ha permitido el acercamiento a la ópera. A la gente le inhibe el teatro, aunque la magia del escenario en un teatro es única”, comenta Tere.

Pocas veces Tere habla de su vida personal, pero hoy nos permitió conocerla un poco más. Tiene 43 años de matrimonio, y su historia de amor es como de novela. Su esposo, el Dr. Manuel Kiyoshi Yamada, (egresado de Física Nuclear por la UNAM) y ella, se conocieron en secundaria, pero el flechazo ocurrió 10 años después cuando se reencontraron gracias a una alumna: “Ella me platicaba sus confidencias… que tenía un jefe que le daba consejos, y resultó que era él”.

Él ha sido pieza fundamental en todo el trabajo que por la cultura y las artes ha hecho Tere Riqué, y a continuación nos lo cuenta.

 

¿Ha sido difícil cómo mujer llegar a dónde has llegado?

—Sí por la generación a la que pertenezco, pero por fortuna cuento con un esposo que me apoya en todas mis locuras y es de pensamiento liberal en muchos aspectos, y jamás me ha limitado.

—Yo misma era la que me limitaba, cuando mis hijos estaban chicos y hasta su adolescencia (tiene dos mujeres y un hombre), entraba en conflicto. Todavía entro en conflicto. Es difícil en mi caso, porque es un problema generacional, donde muchas mujeres entramos en conflicto. Por eso procuro cuando menos el fin de semana estar en mi casa, y disfruto mucho de estar ahí, y así trato de compensar el tiempo que no le dedico a mi esposo.

 

¿Y qué sigue para ti?

—Sueño con tener un teatro. Hemos estado buscando un terreno, y espero sí lograrlo a mediano plazo. Ese es un sueño que tengo como meta realizar. Y el otro es uno que no sé si pueda realizar porque no estoy en condiciones para hacerlo, pero me encantaría crear una casa de la cultura indígena, o por lo menos promover que se realice.

 

En Breve…

Ópera favorita: Madama Butterfly y Payasos

Notas musicales: me identifico con una corchea

Tesitura Favorita: Mezzosoprano

Mayor Fortaleza: El arrojo

Mayor Debilidad:  Que soy muy confiada

Frase favorita:  Que la música suene más fuerte que los problemas, Kurt Cobain

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