María Isabel Martínez Ruiz, la mujer al frente de “Uniformes y Bordados D’Reyes” y “Tejidos del Norte”

María Isabel Martínez Ruiz, la mujer al frente de  “Uniformes y Bordados D’Reyes” y “Tejidos del Norte”

Agradecida, feliz y emprendedora son las palabras que mejor describen a esta exitosa empresaria que vive el día a día entregándolo todo por sus hijas y buscando ser esa mujer que su madre deseó que siempre fuera

Por: Ana Patricia Valay

 

“Sé feliz haciendo felices a los que te rodean”… Esta frase quedó clavada y tatuada en lo profundo del corazón de Isabel. Cada una de sus palabras taladraron hondo desde los 14 años su existencia, cimbrándola de tal manera que la marcaron y le han hecho ser lo que hoy es: una mujer fuerte, guerrera, apasionada por lo que hace y entregada a su más preciado tesoro: su familia buscando hacerlos felices, y siendo feliz así ella misma.

 

Ese pensamiento sobre la felicidad lo escribió su madre la Sra. Olaya Ruiz Arretche en su lecho de muerte, mientras luchaba contra el cáncer de mama que la aquejaba desde hacía un año. Así se despedía de Isabel, su amada hija mayor de tan sólo 8 años, en una carta que la pequeña debía leer un año antes de convertirse en quinceañera.

 

Esa frase, cambió su vida por completo, y esta es su historia.

 

Empresaria,

casi sin pensarlo

 

Isabel me recibe con amplia sonrisa y desbordante energía, como si fueran las primeras horas del día y no el cierre de un intenso día de trabajo. Lo hace

en su segundo hogar, su negocio: “Uniformes y Bordados D’Reyes”, ubicado en la colonia Cacho de Tijuana, en la avenida Brasil, como desde hace 16 años aunque ha cambiado de local en la misma plaza.

 

No para. Atiende a un proveedor y da instrucciones a uno de sus trabajadores. Me enseña el área de bordados: Maquinaria que fue adquiriendo poco a poco como parte de la exigencia natural de un negocio boyante. Aún se escuchan trabajar y observo como repasan el logotipo de una empresa, que camisas llevan como distintivo. Pasan de las 7 de la noche, pero eso no importa.

 

De hecho, esa actitud de trabajar más allá del horario de oficina, incluso 24 horas, es una de las cosas que le han valido a esta mujer, su consolidación en el mercado, además por supuesto, de su don de gentes.

 

¿Cómo te vuelves empresaria?, le pregunto a Isabel.

 

“¡Fue algo increíble!”, “¡Este negocio llega a mí sin pensarlo!” me contesta, y me cuenta:

 

“Lo traigo en la sangre, la mayor parte de mi familia es comerciante, iniciando con mi Abuelo que tuvo una fábrica de ropa y creó una cadena de tiendas en Tijuana en la que a temprana edad trabajé. Algunos años después cuando mi primer hija entra al kinder, me mandan la lista de uniformes y viene una descripción de blusa blanca de cuello redondo con encaje, y yo decía: ¿cómo con encaje si en mi vida las he visto? Hablo a la escuela y les pregunto: ¿pueden llevar blusa de cuello redondo marca dickies? ¡Claro!, me contesta la subdirectora… ¿La consigues?, me pregunta. ¡Claro!, le digo. ¿Te puedo encargar 4, dos para cada una de mis hijas?, me dice la sub-directora que en ese tiempo las tenía en el colegio”, y así fue como Isabel se involucró en el mundo de los negocios y en este giro comercial.

 

Al poco tiempo ya se encargaba de surtir los uniformes de todo el colegio, aunque por supuesto en el inicio, no fue nada fácil ‘agarrar el ritmo’.

 

“Claro que al principio no nos fue tan bien. No tenía ni la experiencia, ni sabía todo el proceso. A la hora de hacer los pedidos los uniformes que tenían que llegar en dos meses, tardaban cuatro, pues los pedidos se deben hacer con tiempo”, nos confiesa Isabel quien dependía de otra gente para cumplirle a sus clientes. Sin embargo y a pesar del panorama adverso, daba la cara con sinceridad y transparencia.

 

“El conducirme con la verdad siempre ha sido mi mayor aliado”, puntualiza.

 

“No fue fácil. Los proveedores pueden hablar y hablar con tal de querer vender y obviamente pasamos por unas etapas dificilísimas. Me acuerdo que estaba embarazada de mi segunda hija y el proveedor que contraté no me daba ni la cara y ahí estaba yo a las dos de la mañana afuera de su casa porque no me contestaba. Yo creo que a eso se debe que sigamos en el camino”, dice enfática.

 

Evolución

a paso firme

 

De tener como cliente una escuela, poco a poco, Isabel Martínez fue encargándose de los uniformes y bordados de más colegios, llegando a tener cuatro, por lo que hubo necesidad de comprar equipo e invertir. Para ese entonces ya estaba con ella su hermana menor, quien es su socia y el brazo derecho de su empresa hasta hoy.

 

“Los números nunca me vinieron a la cabeza y se me hacía tan fácil todo, pero realmente no, porque se requería de una inversión. Entonces es cuándo encuentro el apoyo de varias personas como mi ex esposo, mi mejor amiga, así como varias tarjetas de crédito y préstamos bancarios, pero el mayor apoyo no solo económico sino también emocional ha sido el de mi papá”, comenta Isabel.

 

Un hombre al que ella describe de manera hermosa.

 

“Mi papá es el árbol de donde estoy agarrada. Él es el que me mantiene firme, derechita, creciendo y mirando hacia arriba, y mis motores son mis hijas”, dice una Isabel con lágrimas en los ojos.

 

Superar el dolor

para triunfar

 

Aquella niña que se preguntaba una vez que quedó huérfana: “¿Por qué yo no tengo mamá?, y recuerda que: “me daba coraje cuando veía que mis amigas o primas salían con sus mamás y yo decía: ¿por qué yo no tengo?” ese sentimiento cambió el día que comprendió el sufrimiento de su mamá de haber dejado cuatro hijos de la edad en la que los dejó.

 

Hoy es una mujer fuerte, emprendedora, responsable, que lucha por sacar a sus hijas adelante.

 

“Me apasiona mi trabajo, me gusta. No es para mi una carga. Me puedo describir como una mujer que llaman workaholic. Mientras más tiempo tengo, más se lo dedico al negocio”, me dice con una amplia sonrisa.

 

Se siente sin duda satisfecha con lo logrado: varias escuelas como clientes permanentes, exportando incluso a una de San Diego, además de bordar para empresas de todos los giros.

 

“Fabricamos la blusa, el jumper, la polo, el pants, la chamarra de invierno, la falda, los shorts y algunas otras prendas en el área escolar. Para las maquiladoras hacemos lo que son los mandiles, los chalecos, las casacas, etc y para el ramo hotelero, restaurantero, tiendas departamentales y oficinas manejamos catálogos de línea e incluimos el servicio de bordado y serigrafía haciendo que el cliente encuentre el servicio completo con nosotros”, nos comenta, pero no es conformista. Tiene un nuevo reto.

 

Va por más…

 

Su meta más próxima es la de posicionar en el mercado al brazo derecho de su negocio: “Tejidos del Norte”. Una empresa cuya dueña es su hermana, pero de la que ella, Isabel, acaba de tomar las riendas.

 

“Estoy en búsqueda de clientes. Ya tenemos un cliente potencial muy grande, pero hay que buscar más . Hay que hacerlo que crezca. La máquina está trabajando en un 15% de su capacidad. Nuestro plus es fabricar polos con cuellos y puños con líneas distintivas o letras y además, todo lo que son los tejidos para los pants”, dice decidida.

 

Isabel desea ampliar el mercado hacia el interior de la republica y exportar de Tijuana hacia el extranjero, y segura estoy de que si se lo propone, lo va a lograr. Como cada cosa que con pensarlo y decidirlo ha hecho en su vida, siempre apoyada, dice ella, por su equipo de trabajo y sin duda por su ángel que desde el cielo la guía: su adorada madre.

 

 

 

Conoce un poco más a Isabel:

 

Inicia su día a las 6 a.m.

haciendo spinning,

También practica la yoga

Se cuida por mantener, cuerpo, alma y espíritu.

 

 

Dirección del Negocio:

Uniformes y Bordados D’Reyes

Av. Brasil #183-9, Col. Cacho

Tijuana B.C.

6 84 2197

6 88 3041

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios

comentarios