Los hijos, la disputa común por divorcio

Los hijos, la disputa común por divorcio

Los hijos, la disputa común por divorcio

 

Cuando los padres deciden separarse, son los hijos quienes más sufren.

 

POR Becky Krinsky

 

Los hijos no son ni deben ser una moneda de cambio que sirva como un término de chantaje, o un medio para negociar las cláusulas del divorcio.

Los padres deberían actuar de forma responsable, y no manipular o poner los intereses de sus hijos en juego. Proteger el bienestar, la seguridad y el patrimonio de los hijos es un deber primordial de los padres, y ello no es opcional.

El divorcio es doloroso, difícil de manejar y delicado, ya que los arreglos que  se tomen afectarán el futuro de todos,  especialmente de los que son menores de edad.

Es importante reconocer que la razón por la que los padres

se están separando, NO son los hijos.

Los adultos tienen sus propios problemas, y un sin número de razones por las que como pareja se dejan de entender o pierden el interés por el matrimonio, sin embargo, son los hijos los que sufren más, y viven momentos de inestabilidad, miedo y soledad.

La custodia, las visitas, el patrimonio, la responsabilidad financiera, la herencia etc., son temas que se deben de aclarar y determinar con detalle, y con la ayuda de un abogado que se dedique a llevar casos familiares.  Todo debe de quedar por escrito, y sin que queden dudas o  interpretaciones que confundan.

Es recomendable que los padres se pongan de acuerdo, y determinen las cláusulas del divorcio sobre el cuidado y la protección de sus hijos.

 

Cuando los hijos son menores de edad

En este caso, si los padres no pueden ponerse de acuerdo,  el juez tendrá que tomar la decisión de la custodia, las visitas y la pensión alimenticia. Así que la ayuda de un abogado calificado y con experiencia, será la llave que asegure el futuro y el bienestar de los niños.

 

El juez tomará en consideración:

  • La edad de los hijos y su salud.
  • Los lazos emocionales entre padres e hijos.
  • La capacidad y el estado físico y económico de los padres para cuidarlos.
  • Cualquier antecedente de violencia en el hogar, drogadicción, o alcoholismo, etc.
  • Los lazos de los hijos con su escuela, hogar y comunidad.

El juez también dictará la orden de manutención de los hijos, que es distinta por cierto, que la de custodia y visita.

Por cierto, esta última no se puede negar si algún padre no cumple con los pagos de manutención ordenados por la corte.  Tampoco se puede dejar de pagar la manutención, sólo porque el otro padre no le deja ver a los hijos.

Los hijos menores de edad no tienen voz cuando se trata de disponer de su patrimonio o de su seguridad emocional, y tendrán que adaptarse a los cambios que el divorcio implica.

Los padres tendrán que aprender a respetar sus compromisos, y a pesar de que lleguen a tener una nueva vida y más hijos, un buen arreglo de divorcio servirá como protección y cuidado de los pequeños, que no tienen manera de defenderse o ver por sí mismos.

 

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