“Lo que no fue en tu año… ¿sí hace daño?”

“Lo que no fue en tu año… ¿sí hace daño?”

Por Mayra Medina De Hijar

Muchos hemos escuchado recomendaciones que las madres o abuelas de antaño daban a las mujeres más jóvenes respecto a los hombres, una muy conocida es: “Mira cómo trata a su madre, porque así te tratará a ti”.

Sin duda, esta observación no está tan alejada de la verdad, ya que en ella se reflejaba la personalidad a través de la proyección psicológica de la relación hijo-madre sobre la relación hombre-mujer (esto aplica en ambos sexos), indicando con esto el tipo de pareja que seríamos.

Los años paternos/maternos

La calidad de la relación con nuestros padres reflejará el grado de madurez alcanzado sobre la figura femenina y a su vez, la relación paterna sobre la figura masculina. Por ejemplo: consideremos si aún de adultos dependemos emocionalmente de uno o ambos padres, si su aprobación es la última palabra actualmente, si saben a detalle nuestra vida íntima, si no los involucramos en nada de nuestra vida, si presentamos sentimientos reprimidos como ira, amor, culpa o vergüenza frente a su imagen, si los menospreciamos, si nos referimos negativamente de ellos con los demás, si les faltamos al respeto, si los ponemos en un pedestal, si estamos acostumbrados a que nos resuelvan todo… aspectos como estos y otros más, determinarán la madurez o falta de ella que proyectaremos en nuestras relaciones íntimas.

Los años de la ex pareja

Algo muy similar ocurre con la madurez alcanzada en nuestras relaciones de pareja pasadas. Pero, ¿Quién quiere hablar de los ex cuando tenemos la oportunidad de un presente y un futuro tan cerca de la mano? ¿Quién quiere saber el nivel de responsabilidad que el pretendiente tuvo en su divorcio pasado? ¿Quién no descalifica al (la) infiel que abandonó a nuestro(a) ahora amado(a)? ¿Quién agradece que nuestro prospecto no quiera ni oír el nombre de su ex? ¿Quién se muerde los labios o sale corriendo cuando el (la) candidato(a) habla muy bien de su ex o, peor aún, mantiene un contacto cordial? …. (Espacio para que medite sus respuestas y tome el teléfono de su terapeuta).

El hoy de la nueva pareja

No significa que en la primera cita hagamos una investigación profunda del pasado familiar o de pareja de nuestro nuevo amor, eso rompería el encanto cuyo misterio forma parte del enamoramiento, esa ceguera temporal que nos impide fijarnos en ciertos detalles, si así fuera, si el percibir el mínimo rastro de inmadurez en las relaciones determinara su continuidad, simplemente el planeta estaría vacío de nosotros.

Sin embargo, lo verdaderamente importante es observarnos, evaluarnos en nuestra madurez con las relaciones tanto paternas como con nuestras parejas pasadas. En la medida en que aprendamos a hacernos responsables de nuestro actuar pasado y presente, podremos ser más que observadores, personas sensibles y receptivas de lo que deseamos dar y en cierta medida recibir de los demás.

Reconocer, responsabilizarse, reconciliarse y aprender de nuestro pasado, sin duda nos blanquea el camino a experiencias mucho más maduras y nos permitirá comprender el contexto de nuestra pareja y de nuestros seres amados, en función de cómo han reconocido, responsabilizado, reconciliado y aprendido de su propio pasado, no para evitarlo o repetirlo, sino para continuar madurando al lado de nosotros.

 

La autora es Psicóloga Familiar y de Pareja.

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