Las emociones y los sentimientos de los hombres

Las emociones y los sentimientos de los hombres

Tremendo lío en el que me ha metido la Revista Mujer Actual al pedirme que aborde un tema femenino desde la perspectiva masculina. Me quedé frío, no supe qué hacer.

Pasaron las horas y me di cuenta que ese frío era precisamente el tema perfecto para este breve espacio: “Las emociones y los sentimientos de los hombres”.
Yo sé de marketing, de encuestas, de comunicación, no de temas femeninos. Tengo madre (y sí que la tengo), una esposa luchona, no abnegada pero sí entregada y cariñosa, además Dios me mandó una niña en quien tendré que pagar mucho para comprender y aceptar tanta energía que se carga, ¡es un torbellino! Ellas son mi referencia, ellas son mi más cercano modelo de mujer. ¡Complicadísimas!

 

En fin, seré directo y buscaré definir desde una óptica personal las razones por las que los hombres no expresamos nuestros sentimientos de la forma en que ellas quisieran, con el único objetivo de lograr entendernos mejor y ser más felices todos.
Los hombres somos de acciones, acciones y sólo acciones. Es momento de dejarlo en claro, tal vez no sepamos “abrir nuestros corazones” o “desnudar nuestros sentimientos”, tal vez no lloremos al mismo ritmo y tono que las mujeres pero son con acciones con las que nosotros demostramos que nos interesan. Resolver problemas, arreglar algo en casa, subir cosas pesada, pintar o colgar un cuadro son algunas sencillas acciones concretas que dicen y demuestran nuestro compromiso, y con ello va implícito la emoción y el cariño. Con esto no justifico la falta de amor (ese es otro tema) sólo trato de explicar que es así como expresamos los sentimientos en términos generales. ¿Es difícil comprenderlo?
La inmensa mayoría de nosotros (digo mayoría, no todos), tomamos los temas uno por uno,  la destreza con la que las mujeres pueden tocar diversos asuntos al mismo tiempo es envidiable, simple y sencillamente nosotros no podemos. Punto. Por eso, los hombres somos felices con el control remoto de la tele; un botón para subir de canal y otro para bajarlo, un botón para subir el volumen y otro para bajarlo… fácil, práctico… Recuerden que crecimos controlando emociones, controlando espacios, controlando todo.
Cuando decimos “no sé” es porque realmente no sabemos.  Nuestro lenguaje es efectivo (y no me refiero al cash) y el de las mujeres es afectivo. Nuestra identidad (mala o buena) es en base a lo que logramos, por eso nos gusta hablar de temas en los que creemos que somos exitosos o que dominamos. Somos nuestra oficina, somos nuestro trabajo, somos lo que hacemos, no es fácil cambiar nuestra identidad en quince minutos.
Pero… ¿por qué nos comportamos como niños? Esa pregunta es complicada de contestar y se me vienen a la mente varias respuestas; tal vez porque siempre se nos exigió hacernos hombres desde chicos, tal vez porque los juegos implican retos que llevan como consecuencia ganar o derrotar al oponente, pero realmente muy en el fondo sabemos la respuesta y es algo que nadie podrá evitar: les guste o no… seguimos siendo el niño de mamá.

El autor es hijo, esposo y papá. Director de Testa Marketing.
ariosto@testamarketing.com

 

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