La violencia verbal, también les deja cicatrices

La violencia verbal, también les deja cicatrices

La violencia verbal, también les deja cicatrices

¿Cómo afectan los gritos, insultos y las malas palabras,
el desarrollo emocional de tus hijos?

 

por Becky Krinsky 

 

Vivir con abuso emocional-verbal  es algo muy común y difícil de tratar. Y es que las heridas no se perciben a simple vista, aunque dejan marca de por vida. Cuando se vive en un ambiente agresivo, uno tristemente cree que esa es la ÚNICA manera de vivir.

Los padres que  lastiman a sus hijos creen que tienen el derecho de decir lo que creen que es necesario, e insisten en que  ellos tienen que educar, y que te quieren o te dicen las cosas por tu bien.

Sin embargo, muchas veces también ofenden y gritan porque no tienen una mejor manera de hablar, o porque ellos mismos se sienten menos, y no pueden hablar con amor y palabras nobles.

Sea cual fuera la situación, el dolor y el daño que causan es fuerte, muchas veces casi imposible de sanar.

Cuando un hijo/a se siente criticado constantemente, se acostumbra a escuchar un lenguaje rudo, injusto y tóxico.  Con el pasar del tiempo hasta hace suyo aquello que escucha.  Esas falsas creencias, impactan profundamente el alma, causando dolor, miedo y una frustración terrible.

A pesar de que en una relación sana no hay padres que les desean el mal a sus hijos, cuando se da el abuso emocional es importante reconocerlo y poderlo parar.

Para sanar y dejar de sufrir por humillaciones  irracionales, es necesario reconocer que nadie te puede lastimar si tú no lo permites, lo que es difícil de lograr cuando el pequeño no se sabe defender, y cree que sus padres saben lo que dicen.

Los gritos y las humillaciones son un reflejo de las carencias del otro, nunca son un problema propio.

Tomará mucho tiempo y trabajo personal para que los hijos que se han sentido humillados y lastimados aprendan a separar   el tono de voz del mensaje que se escucha.

Aprender a tener amor propio y dignidad, no es un camino fácil cuando  uno vive en un ambiente hostil.   Nadie tiene el derecho de lastimar, y no es bueno vivir sufriendo sin poder sanar.

Como padres de familia tenemos la obligación de fomentar, inspirar y ser un buen ejemplo para los hijos. Los gritos, el enojo y las humillaciones son tratos que se pueden evitar, siempre y cuando uno como adulto este consciente del valor de las palabras, y del cariño que los hijos sienten por sus padres.

La receta

Sanando de palabras tóxicas

Ingredientes

  • Amor propio – confianza y seguridad en uno mismo.
  • Valor – fortaleza para dejar ir las palabras tóxicas y humillantes.
  • Determinación – compromiso personal para tener una buena vida y ser feliz.
  • Apertura – mente abierta para escuchar otros puntos de vista.
  • Validación propia – reconocer el valor propio, y aceptar que uno puede estar mejor.

 

Afirmación Positiva:

Estoy consciente de mi valor como padre de familia. Mis hijos necesitan un buen ejemplo, y aprender a vivir con dignidad. Vivo y atraigo  bondad, abundancia y alegría. Tengo la fortaleza para escuchar las opiniones de mis hijos, sin tenerlos que criticar u ofender. Amo la vida, amo a mis hijos, y soy la mejor persona que puedo.

Cómo se puede sanar el abuso emocional:

  1.  Nadie te puede maltratar si tú no lo permites. El valor personal proviene del respeto y la confianza propios, nunca del reconocimiento y del cariño que se recibe de los demás.
  2. Aceptar y sanar el pasado alivia la carga del presente y permite vivir el futuro con plenitud. Si bien la cicatriz del dolor no desaparece, ésta se llega a transformar en un buen maestro que da incentivos para ser mejor. Aceptar, perdonar y dejar ir, para crecer y vivir en paz.
  3. Sólo sana la persona que quiere sanar. No es posible ayudar a quien no desea tener una mejor calidad de vida. Tampoco se puede fortalecer quien no es capaz de enfrentar su propio dolor.

 

“Tú eres una persona valiosa, única e irremplazable. No malgastes ni regales tu vida porque alguien te lastima o te quiere ofender

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