¿La responsabilidad es tuya, mía o de ambos?

¿La responsabilidad es tuya, mía o de ambos?

Por Daniel Vázquez Montaño

Llevo más de cinco años como terapeuta de parejas y puedo decir que en la mayoría de los casos, los problemas que surgen en las relaciones se deben a conductas de ambas partes, conductas que a su vez son complementarias aunque a cada cónyuge le cueste trabajo ver cómo su propia conducta impacta o genera la de su pareja.

Es aquí donde la mayor parte de nuestro trabajo se lleva a cabo. Ayudarles a ambos a hacer conciencia de este fenómeno sistémico, al mismo tiempo que modifican las conductas detrás de un conflicto determinado. La mayoría de nosotros no percibimos cómo lo que decimos o hacemos impacta la conducta de nuestra esposa o esposo.

Lo que hacemos o dejamos de hacer tiene efecto en los demás. Por ejemplo, el esposo deja de enviarle textos durante el día a su esposa (para saludarla, para decirle que la quiere o simplemente para ver cómo va su día). Este hecho la esposa lo empieza a resentir lo que provoca se empiece a retraer; lo que a su vez hace que el esposo, cuando nota este distanciamiento, empiece a portarse serio o malhumorado, lo que va provocar la esposa se resienta más…y así sucesivamente hasta generar un conflicto.

Este tipo de problemática con sus cien variantes es lo más común en los problemas de pareja y obedece a factores que dependen a su vez de ambas partes. Sin embargo, hay otro factor que también impacta la relación de pareja y que puede llevar a un matrimonio a su fin: el factor emocional personal. Cuando hablo de factor emocional personal me refiero a cómo manejamos, a nivel individual, nuestras emociones.

Y más específicamente al nivel de tolerancia a la frustración que manejamos. En muchos casos de problemática matrimonial, la raíz del problema corresponde al manejo emocional poco efectivo por parte de uno de los dos cónyuges, lo cual se puede reflejar en estallidos de ira, ansiedad o depresión crónicas, malhumor frecuente, hipersensibilidad a las dificultades del día a día, entre otros ejemplos.

Este tipo de casos son muy fácil de confundir con problemas de pareja. Sin duda pueden generar un problema de pareja (la mayoría de las veces), pero el problema tendrá su origen en el individuo, más que en la relación.

Cabe mencionar que también hay ocasiones, como en el caso de los celos, en que un problema de pareja se refleja principalmente en uno de los dos cónyuges, lo cual hace parecer a este último como la parte emocionalmente inestable. Sin embargo, cuando en el consultorio se observa más de cerca el problema, nos damos cuenta que las alteraciones emocionales de uno de los dos obedecen a la conducta (no siempre explícita) del otro.

Entonces ¿cómo saber si tus problemas matrimoniales corresponden a la dinámica de pareja o al control emocional personal de alguno de los dos (o de ambos)? La respuesta no es sencilla. En casos extremos, cuando el problema corresponde al nivel de control emocional personal, el cónyuge inconforme puede también tener problemas interpersonales con otras personas aparte de su pareja. Sin embargo, no siempre es el caso.

Al igual que con la salud física, el auto diagnosticarse no suele ser la mejor opción, por lo que si sientes que en tu matrimonio los problemas o conflictos se empiezan a salir de control es mejor consultar un especialista en parejas.

El autor es sicólogo especialista en parejas.

 

 

 

 

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