LA MUJER DE VINO

LA MUJER DE VINO

“Me da la impresión que estos vinos reflejan más
el carácter del sitio que las características de las variedades
con que están elaborados”
Jancis Robinson

Por Dionisio del Valle

A Hugo, por seguir en lo suyo.

Jancis Robinson y Hugh Johnson, son, sin duda alguna, las plumas y las voces más respetadas en materia de vino en el Reino Unido y yo diría que en el mundo entero. Juntos han publicado una obra enciclopédica que podemos considerar como un capitulo proverbial de las escrituras sagradas sobre nuestra materia: The World Atlas of Wine. Ella, por su cuenta, ha escrito medio centenar de libros relacionados con el mundo del vino, entre los que se encuentra otra obra monumental, el Oxford Companion to Wine, ganador, por cierto, del prestigioso premio que otorga la Organización Internacional de la Viña y el Vino en el 2016 a la mejor obra escrita acerca de nuestra bebida. Jancis forma parte de esa pequeña constelación de expertos conocida como Master of Wine (MW), poco más de trescientas cincuenta personas en todo el mundo dedicadas en cuerpo y alma al estudio, análisis e investigación que a la vid y al vino se refieren. Jancis no solo es una magnifica escritora, sino periodista también. Las revistas especializadas Wine & Spirit y Decanter han publicado un sinnúmero de artículos escritos por ella, además de seguir colaborando semanalmente con su columna en el Financial Times que se edita en Londres.

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de conocerla en una cata de veintisiete vinos bajacalifornianos organizada por el enólogo Hugo D´Acosta en una de las salas de la espectacular bodega de vinos Bruma, en el Valle de Guadalupe. Compartir la mesa con Cristina Pino de Monte Xanic, Christoph Gaerner de Vinisterra, Daniel Lomberg de Adobe Guadalupe, MV e Hilo Negro, Thomas Egly de Paralelo y, por supuesto Hugo, fue un privilegio y una experiencia única. Robinson, acompañada de su esposo Nick Lander, quien es también escritor especialista en nutrición y gastronomía, probó todos y cada uno de los vinos. Uno de los pocos comentarios que hizo Jancis, el que encabeza este artículo por cierto, me hizo dirigir la mirada de forma inmediata y casi inconsciente a Hugo. Y es que hace algún tiempo le oí decir prácticamente lo mismo. Es el resultado, creo, de esas conexiones invisibles entre quienes tienen el don de la percepción creativa, al estilo de Julian Hochberg, cuando dice que el modo en que las personas ven el mundo, depende tanto del conocimiento del mismo como de sus propios objetivos. Ver algo que otros no pueden ver, para ser más preciso.

Salvo aquella, ninguna opinión por parte de Jancis pero sí muchas preguntas a los jóvenes enólogos, es así seguramente, como una experta como ella va conformando el acervo de conocimientos que le permiten después compartirlos con quienes la leemos y estudiamos. Cuatro vinos blancos varietales y uno duovarietal, es decir elaborado con dos variedades, cinco varietales tintos y diecisite multivarietales, vinos construidos a partir de la mezcla de dos o más variedades de uvas diferentes, todos ellos seleccionados por quienes los conciben en cada una de las bodegas participantes. Jancis nunca había estado en nuestro país, sin embargo, un contacto previo hace algunos años la tenía en ciertos antecedentes. Hugo la conoció en Inglaterra, en un momento en que sus vinos de la bodega Paralelo intentaron abrirse camino en el Reino Unido. Hoy en día, le comentó Hugo, puedes encontrar muchas vinícolas, gente haciendo vino, no necesariamente viñedos con bodega, lo que hace que las cosas sean un poco caóticas. También es cierto que el vino avanza, se abre paso poco a poco, los precios se estabilizan desde el momento en que hay más productores en el campo y se fragmentan los monopolios.

El proceso que el tiempo, la experiencia y el conocimiento empujan está en marcha y la vinicultura de precisión se va ganando el lugar que se merece, contra viento, marea y sequías. Los consumidores mexicanos estamos todavía instalados en la etapa cuya luz insignia tiene que ver con los nombres más que con la tierra, ya pasará, porque es parte del proceso. Ahí, por cierto, en el suelo del viñedo, Jancis Robinson encuentra sus propias conexiones: el Arenal de Paralelo tiene, dice, el estilo de los buenos barbarescos. La arcilla del Colina le recuerda la concentración de los nobles Barolos. Muchos mundos, miles de terruños, un solo vino de estilos infinitos.

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