La Frontera imaginaria

La Frontera imaginaria

POR GLORIA VALDEZ

 

Mientras Oscar Wilde publicaba El Retrato de Dorian Grey, y el viejo mundo saboreaba Las Aventuras de Sherlock Holmes, México cedía una fracción de su territorio a Estados Unidos para dar fin a la guerra entre los años 1846 y 1848.

Este fragmento de historia nos es recordado día tras día a través de los blancos obeliscos que recorren toda la franja terrestre de la frontera mexicana; 3 mil 185 kilómetros con 258 mojoneras, desde Playas de Tijuana hasta el Golfo de México.

 

La Frontera es Invisible

Luego de la intervención de Estados Unidos en México, se establece (en ambos países) La Comisión Internacional de Límites para el Establecimiento de Monumentos en la Línea Divisoria entre México y Estados Unidos, con el Tratado de Guadalupe Hidalgo,  fincándose así estos obeliscos, para poner fin a las tensiones territoriales y trazar la línea fronteriza en 1849, misma que fue oficializada en 1891.

Las Mojoneras son monumentos limítrofes en estilo piramidal. Los obeliscos están justo en medio donde termina y/o comienza un país. En su diseño se advierte una inscripción traducida en inglés y español, que está dividida por una línea vertical, que es la frontera histórica.

“La frontera internacional físicamente no existe. El cerco que vemos queda en Estados Unidos. La línea fronteriza es una línea imaginaria guiada por los monumentos en forma de obelisco piramidal. Entonces desde la punta de la pirámide a la otra punta del siguiente monumento es donde corre una línea imaginaria que es la frontera”, aclara el experto en monumentos, Francisco Ruiz Esparza.

 

2 Mojoneras con el #255

La primera se colocó en el río Tijuana entre 1849 y 1853, sin embargo años más tarde fue arrastrada por una fuerte inundación, sin saberse en ese momento su paradero.

En relación a lo anterior, la Comisión decide realizar una segunda monumentación en 1894, pero esta vez coloca la #255, mil metros al este de su punto original. Hoy en día el monolito de granito sigue en pie en terreno federal, justo donde inician las vías del tren en la Colonia Libertad.

De acuerdo a la investigación de la historiadora Bárbara Zaragoza publicado en su artículo “The San Diego-Tijuana Boundary Monuments”, los restos de la primera mojonera 255 fue descubierta en 1979 en terreno norteamericano, durante la construcción del San Ysidro Transit Center.

Curiosamente esta es la única mojonera hecha de granito, y puede ser admirada justo al descender el puente peatonal que conduce hacia la estación de tren de San Ysidro en San Diego.

 

Las Mojoneras de Tijuana

Todos los 258 monolitos que existen a lo largo de la frontera son diferentes entre sí, debido a las condiciones climáticas y/o al vandalismo a las que tuvieron que sobrevivir. En Tijuana ubicamos siete:

 

#258: Empezamos por la última: Ubicada a un costado del faro de Playas de Tijuana. Es la única que ha sobrevivido las varias monumentaciones. Si se le observa con detenimiento se puede apreciar el brillo y textura del mármol en su mitad inferior, sin embargo en el siglo XX estuvo enrejada, ya que algunos turistas llegaban a robarse pedazos del material como souvenir. Era un punto emblemático.

 

#257: Esta mojonera se encuentra sobre una loma que colinda con el puente peatonal de la Colonia Lázaro Cárdenas justo antes de entrar a Playas de Tijuana. Está hecha de hierro fundido. La 257 convive más con los migrantes que con los turistas.

 

#256: Para llegar a este monolito habrá que atravesar la vía rápida y aproximarse al cerco. Éste se encuentra en la rampa que conduce hacia la glorieta de El Soler. De igual manera está hecho de hierro sin embargo se le pueden encontrar algunos grafitis.

 

#255: Localizada en terreno federal, su acceso no es fácil ya que se halla detrás de las oficinas de la línea de ferrocarril Baja California Railroad, Inc. La 255 es única en su tipo por estar hecha de granito. Fue la más fotografiada por los turistas en los años veinte.

 

#254: Es fácil toparse con la 254 pues se encuentra en Vía de la Juventud Oriente, al terminar la Avenida Aeropuerto y justo antes de bajar a la Colonia Libertad. A pesar de sus buenas condiciones carece de numeración.

 

#253: Para llegar a la 253 habrá que situarse en el Aeropuerto Internacional de Tijuana y avanzar alrededor de cinco kilómetros hacia el este por toda la Avenida Internacional. A diferencia de las demás aun conserva dos argollas de lado izquierdo, útiles para colocar el asta de una bandera y así darle mayor altura.

 

#252: Un poco más olvidada que el resto, está cimentada a base de piedra y aún conserva los números 252. Se halla a las afueras de la Colonia Nido de las Águilas, y curiosamente colinda con dos muros más, el construido por Bill Clinton en los noventas, y por lo menos hasta ahora, con los ocho prototipos de muro de la era de Donald Trump.

 

¿Y qué representa la sutil transformación del muro? Mientras antes bastaba con apilar un montículo de piedras para delimitar fronteras, la línea divisoria se fue transfigurando desde un cerco de alambre con púas, hasta murallas de más de nueve metros de altura. Pero, al reforzar paredes sólo se incrementa el miedo y el prejuicio. Es no  querer traspasar un poco más allá, ni mezclarse. Es no atreverse a fraternizar con “el ajeno”, el que sin lugar a dudas, siempre estará del otro lado de la frontera, y siempre, aunque no se quiera, será nuestro vecino.

 

 

 

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