La disciplina, un verdadero reto

La disciplina, un verdadero reto

La disciplina, un verdadero reto

POR CARLOS GUTIÉRREZ

 

Al hablar de disciplina con los hijos, hemos escuchado muchas veces las historias de “la chancla voladora”. Este instrumento disciplinario era suficiente para hacer que los niños obedecieran a su madre… ¡claro que obedecían!, pero construían en su mente la idea de la agresión como disciplina, de tal manera que las personas se acostumbran a la violencia y al castigo como parte normal de su vida, y reproducen un patrón de miedo y angustia.

Entender la disciplina es fácil si la vemos como una vereda dentro de un bosque, es decir, como un camino a seguir por donde es seguro andar.

La disciplina constituye una serie de pautas de conducta que se enseñan desde el inicio de la vida, y se van reforzando conforme pasan los años y el desarrollo del niño.

Una parte fundamental en la disciplina es darnos cuenta que hay conductas a corregir y eso se logra con diferentes métodos alejados del castigo, pues este no siempre corrige, y la mayoría del tiempo lastima la dignidad de las personas.

No es castigo, no es militar, no es amenazante, es directiva.

Es consensuada, es la construcción de límites

como camino y no como barrera

Disciplínate tú primero

Unas de las cosas que siempre recomiendo a los padres es que aprendan a disciplinarse ellos mismos antes de intentar disciplinar a un hijo, me explico:  después de comer, levantemos los platos para lavarlos y dejar la mesa ordenada, esto debe verlo nuestro hijo constantemente, pero no basta hacerlo mecánicamente, debes hacerlo con alegría y de buen humor, de esa forma nuestros hijos aprenderán no sólo a recoger la mesa, también aprenderán la actitud correcta hacia la tarea; pero al contrario si obligamos a nuestros hijos a recoger la mesa y a lavar los trastes, entonces convertirán una tarea común en un infierno diario en el que todos sufren, y los hijos son castigados por no cumplir sus deberes.

Cada tarea o actividad debe enseñarse no sólo con el ejemplo, también con la actitud adecuada.

 

Al educar, hay que considerar

La disciplina positiva. Es un estilo de disciplina en la que las emociones y la dignidad de los niños son cuidadas y respetadas, en donde se fomenta el amor y la aceptación de las personas con todos sus recursos y posibilidades.

Aquí se reconocen las capacidades de los pequeños y se fomenta su desarrollo, con un manejo adecuado de las responsabilidades de cada miembro y el rol que juega en la familia

Mentalidad de crecimiento. Este es un concepto en el que se habilita a las personas a creer en el desarrollo de sus capacidades, para usarlas de la mejor manera posible. Es una idea positiva para la resolución de problemas, sin entrar en conflicto emocional.

Directrices educativas. Las directrices son conceptos generales que nos permiten actuar en circunstancias en donde no hay un manual especifico, por ejemplo, yo enseño a los jóvenes dos directrices principales: la independencia económica y la independencia emocional, de esta forma indico la meta a lograr dejando que cada uno busque sus mejores recursos, y aprendan lo necesario para lograrlo. Una persona que vive en estas directrices jamás dependerá de otros para ser feliz, por el contrario, será un ejemplo a seguir.

Corregir en lugar de castigar. Como lo mencione antes, el castigo casi siempre lastima la dignidad de las personas y casi nunca corrige de fondo un problema. Corregir es un concepto más amplio que hace que los padres encontremos diferentes recursos, como lo son: la escucha atenta, la validación de las emociones, el entendimiento de las capacidades, las ideas de los hijos, la enseñanza, etc.

 

Al corregir y disciplinar tome en cuenta lo siguiente:

  • Mantenga la dignidad y el respeto por usted y por sus hijos.
  • Trace metas de largo alcance en su mente y la de sus hijos (dar directrices).
  • Enfóquese en las soluciones, en vez de en los castigos.
  • Investigue qué es lo que sus hijos quieren o han decidido hacer. Esto puede ser diferente a lo que usted intenta enseñarle.
  • Involucre a sus hijos para que aprenda a trabajar hacia soluciones donde exista la cooperación, esto desarrollara DESTREZAS PARA LA VIDA fundamentales para el éxito.
  • Sea flexible, ya que todos los hijos son diferentes

 

Recuerde que La crianza de los hijos es un reto en donde debemos tener una idea clara y científica de lo que queremos. Sea usted buena persona, y así serán sus hijos.

 

*El autor es Psicólogo Familiar. Correo de contacto: carlosjgutierrezc@gmail.com

Comentarios

comentarios